sábado, 29 de octubre de 2011

Retos y desafíos

La vida. Siniestra pero grandiosa palabra que denota un estado (¿O un intervalo de tiempo?) de los muy auto-aclamados animales más inteligentes de la naturaleza, los seres humanos y por supuesto del resto de los seres biológicos. La vida puede ser injusta, llena de obstáculos, un calvario, un martirio, un paraíso, una hermosa época llena de placeres, de dudas, de prejuicios y felicidades, pero siempre llegará a retarte. No quiero decir que la vida en sí misma represente un reto a todos los seres humanos; no creo eso. Pretendo asegurar que ella se encarga de poner los desafíos, de hacernos más fuertes cada día, aunque no desea (porque no es una persona) hacernos la existencia más difícil, más complicada o más divertida. Desafía la capacidad de aguantar, de prosperar, de continuar en tantas maneras y en tantos ámbitos al tiempo que puede enloquecerte tan fácilmente como puede prepararte para lo que sigue.

Sin embargo, esta pequeña reflexión no irá encaminada a ver los privilegios de la vida y sus inconvenientes. Presentaré un reto que a muchas personas les ha ocasionado percances, desconcierto e incertidumbre: El desafío de conocer a alguien. No me refiero a acercarse a un(a) desconocido(a) e iniciar una charla informal y aleatoria con el fin de conocer a la persona que tiene adelante; lo que deseo resaltar es el hecho de dar con alguien diferente pero parecido a tí mismo(a) pero que tiene actitudes que de una u otra manera confunden y no permiten (al menos en un principio) entablar y consolidar una relación de amistad con ella. Puede que para muchas personas no sea un desafío lo que digo, ya que poseen habilidades sociales que sobrepasan con creces las mías. Para mí, se convirtió en eso. Un reto de mí para mí; el desafío social en esta época.


No procederé a contar si lo hice o no, a ponerle un apodo a la persona de la que estoy hablando, a elogiar o criticar su personalidad, me limitaré a contar en qué se ha convertido el reto. Pocas veces hay alguien que me logre llamar mi atención en un primer encuentro y esta persona no es una de ellas. Tantos encuentros, charlas superficiales y chistes malintencionados no posibilitaron un acercamiento de mi parte y me atrevo a decir, de la suya. Fue algo inconsciente, creado por una parte de mi mente que intentaba ignorar y que exitosamente había ocultado de las miradas externas. Todo lo que he escrito desde ese momento plasma diferentes aspectos de lo que fracasé en esconder. No un enamoramiento, no un encaprichamiento, casi ni siquiera un gusto, era sólo el deseo de acercamiento. Desconozco la razón exacta del desafío preparado por mi subconsciente y, aunque pueda hacer múltiples sugerencias, que establecí una minúscula y oculta conexión por pequeñas similitudes entre los dos, que después de un tiempo me atrajo de una manera única pero débilmente sutil, que me identifiqué en su forma de ser y sus reacciones frente a ciertos eventos, que un personaje mío se dispuso, en contra de mi voluntad, a asimilar sus rasgos más sobresalientes, convirtiéndose en la idealización perfecta de esta persona, sé que ninguna de ellas es completamente verdadera. No obstante, el por qué no interesa; ya acepté este reto sin saber en qué momento podré decir que lo he superado o si seguirá evolucionando hasta obligarme a destruir lo que he logrado con este ser humano.


Debería terminar aquí con esta confesión tan poco trascendental y relevante, pero tengo que añadir unas últimas palabras respecto a ello. Pueden tener menor importancia que lo anterior, así que podrían omitirse, mas deseo plasmarlas en algún lugar, tratando evitar que vuelvan a mí.


Nunca había pensado que alguien me podría inspirar a escribir algo tan hermoso (al menos para mí) como "Sueños" a pesar de no tener ningún sentimiento que sirviera de excusa al momento de redactarlo. No estoy dedicándole a la persona involucrada ninguno de los dos escritos. Solamente quería recalcar el hecho de que fuera la causa sin causa de ellos y la que seguirá impulsándome sin saberlo a continuar con la historia de los gemelos y Bianca.


Debido a la evidente carencia que me hizo reconocer la escritura de estos relatos, he querido prometer una cosa: No me involucraré con ninguna persona nueva en ningún ámbito social de mi vida hasta que haya dado por terminada la construcción del mundo de mis personajes. Simplemente no deseo que alguien más perjudique el ritmo de la historia que esta persona posibilita. Finalizaré con este desafío antes de iniciar cualquier relación más comprometedora.


Esperando ser tan ilógico que el ser humano implicado no entienda  y me regale un poco más de su compañía para continuar tanto con el reto como con la historia, he acabado con este trillado tema.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Test de Personalidad

CaracteristicaGrado
DESCONFIADO (paranoide)NADA
SOLITARIO (esquizoide)BASTANTE
EXCÉNTRICO (esquizotipico)BASTANTE
TEATRAL (histrionico)MUCHO
TRAVIESO (anti-social)NADA
PRESUMIDO (narcisita)MUCHO
TRÁGICO (limite)NADA
MANIATICO (obsesivo-compulsivo)MUCHO
SUMISO (dependiente)NADA
TÍMIDO (evitativo)UN POCO

Un test que había hecho hace mucho y que estoy completamente seguro estuvo de moda en los orígenes de los blogs. Quería postearlo porque a pesar de que quiera desmentirlo, no puedo. Juzguen ustedes mismas.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Sueños. Segunda parte.

Intenté infructuosamente resistirme a que inundaras mi vida, mi mente y esta nueva realidad. Pero no podía controlar todo lo que ocurría. Todo lo que había visto, se había desvanecido. Sin que yo pudiera hacer nada, tú desapareciste con todo ello. Abrí los ojos como tú abriste los tuyos; era solo el mundo real. Nuevamente me encontraba en una camilla pero esta vez, no estaba en ningún recinto cerrado. Me hallaba en una hermosa pradera, cercada por una rústica línea de tablones de madera enterrados en el suelo. Me esforcé por incorporarme y alejarme de esa tétrica cama de pruebas y del científico desquiciado que se encontraba a menos de 2 metros de ella. Me sentía algo adolorido así que empecé a andar despacio con todo el cuidado para no hacerme daño.

Alcé la vista en dirección a la verja de roble y justo allí, en perfecto estado y con una expresión imperturbable, estaba el primogénito de mis padres. La rabia volvió a mí. ¿Cuál era el objetivo de aquél despreciable experimento? Eché a correr hacia mi hermano sin detenerme a pensar en la picazón que sentía en todo el cuerpo y que aumentaba cada vez que respiraba. Tropecé con una roca saliente y caí de bruces hiriéndome el labio inferior. Percibí el sabor salino de la sangre en mi boca y maldije mientras trataba de levantarme con mis últimas fuerzas. Él, impasible, me lanzó una mirada indiferente antes de darse vuelta y alejarse de mí con paso firme y apresurado.

--¡Ayúdame!-- creí gritar--. ¡No me dejes con ese loco!
Desesperanza. El sentimiento pareció poner en marcha algo a mi alrededor y en mi organismo que me envió a un estado de inconsciencia.

Si me hubiesen preguntado, habría dicho que había estado inconsciente menos de medio minuto. Descubrí que no era así cuando me reconocí parado en medio de un frondoso bosque de pinos no aborígenes. La necesidad de encontrar a alguien me asaltó y distrajo de otros pensamientos. ¿Dónde está? Un eco que incrementaba su volumen poco a poco se escuchó en aquél bosque solitario. Busqué el origen de la voz tanto con la vista como con mi capacidad auditiva. Comencé a correr hacia el este, sorteando diferentes raíces y ramas caídas en el suelo silvestre. Podría jurar que esa bella voz me llamaba pero no parecía que me acercara a quién la emitía. Llegué a un claro que recorrí con la mirada frenéticamente. Al otro extremo del mismo, vislumbré un destello de luz sobre un fondo negro brillante y suave. Una cabellera que se escondió al instante.


Avancé hacia ella con la mayor velocidad que pude alcanzar, atravesando el claro. No había recorrido la mitad de la distancia que me separaba del otro límite cuando sentí que caía hacia el cielo. Asombrado y preocupado por lo absurdo e intrigante de la situación, estiré mis brazos para sostenerme de la rama de un arbusto cercano de tamaño mediano. Pero el arbusto había dejado de existir. Mientras yo era elevado en contra de mi voluntad hacia lo que había sido el cielo, ahora un bosquejo en blanco y negro de nubes, la arboleda empezaba a consumirse entorno a la joven que me miraba directamente a los ojos desde el centro del claro. No quería seguir alejándome pero no pude evitarlo. El mundo se oscureció al igual que mi corazón. No, no de nuevo...


Podía ver la luz a través de mis párpados, pero no tenía fuerzas ni voluntad para abrirlos. Esperaba sentir a mi lado la presencia de la que acababa de perder y lo único que en realidad sentía era miedo. No provenía de mí. No sabía cómo estaba seguro de ello, así que tuve que comprobarlo con mi vista. En la misma sala en la que me habían sometido al tratamiento, acurrucado a mi derecha, estaba el "doctor" que tanto había jugado conmigo. Se fijó en que había recuperado el conocimiento y retiró la mirada. Respiró entrecortadamente y sin volver su mirada, susurró:
--Sal de aquí. Hazlo ahora.
Quise preguntarle por qué tenía que hacerlo pero me contuve. Me levanté veloz y suavemente e inicié mi camino hacia la puerta del garaje en el que me había despertado. Me giré para regalarle una última mirada de repudio al muchacho sin encontrarlo. Busqué su silueta alta y delgada en cada resquicio de la habitación. ¡No había otra salida a la vista! Me acerqué lentamente a la mesa de instrumentos recorriendo las paredes con la esperanza de encontrar una puerta oculta. Tras unos pocos minutos de continua investigación dí con ella, justo detrás del aparato que había usado para inducirme aquellos sueños, primeramente tan ilógicos e impensables y posteriormente tan vívidos y fantásticos. Tenía que salir de allí antes que su atmósfera regresara a mí por completo y aquella puerta estaba cerrada desde dentro.


En el exterior del garaje, el atardecer estaba en su punto álgido. Recordé su aroma y supe que ella estaba en algún lugar, ahí fuera en mi mundo. Sin embargo, antes de buscarla, tendría que dar con el paradero de mi detestable hermano y obligarlo a que me acompañara en mi nueva travesía.