sábado, 26 de junio de 2010

Razón, sentimiento y conciencia

Decisiones... elecciones... son factores que pueden cambiar el rumbo de la vida de alguien de una forma radical o pequeña... Lo único seguro es que tendrán consecuencias, sean perjudiciales o benéficas, lo más probable es que no se puedan evitar. Normalmente, me siento seguro de lo que elijo pues, aunque me demoro una eternidad pensando en que debo hacer, tengo los suficientes argumentos para estar firme y ser responsable de lo que pueda suceder al hacer esa elección.

Desde que reconozco las tres partes de mi personalidad, parece ser que las decisiones que tomo no cobijan a mis tres partes... pero de alguna forma, son absolutas. Es díficil entenderlo, ni yo lo hago completamente... Es como si la parte que está en desacuerdo con el camino tomado, se hiciera a un lado para que luego, cuando las cosas pasen, pueda decirle a los otros "Se lo dije" o arrepentirse de no haber apoyado algo que resultó bueno para mí. Por lo tanto, pierdo el contacto con la parte que "desaparece" de mí, lo que significa que no siento lo que siento, ni pienso lo que piensa. Es como sí de algún modo la perdiera... pero siguiera ahí, esperando el momento idóneo para salir a revocar la elección. Y como mis más fuertes sentimientos reposan en Brian, él es el que usualmente intenta hacerme cambiar de opinión, y muchas veces lo ha logrado.

Esto se debe a que los sentimientos logran modificar muchas cosas... cosas que nada más es capaz de alterar... y, que son estables, haste que un sentimiento muy fuerte logra perturbarlas. Gran parte de mi vida es regida por ellas, sin embargo, la razón (Alec) es demasiado fuerte y no se deja llevar fácilmente por las emociones, en ocasiones tan volubles e insustanciales. Las pocas veces que la razón le ha dado paso a los sentimientos, es porque Yue, más poderoso y decisivo que los otros dos, dicta que lo mejor es "hacer lo que dice mi corazón" (en realidad este dicho, frase o lo que sea me parece ridículo ya que el corazón es un músculo y los sentimientos no vienen de él sino del alma).

Ahora me doy cuenta que mis tres "yo"s no son fracciones de la personalidad sino que son las diferentes partes de mí como ser humano... Mi razón (la inteligencia que, aunque arrogante y ocasionalmente macabra, representa mucho de lo que soy), mis sentimientos (emociones, instintos, sensaciones que la mayoría de veces son bienintencionadas) y mi conciencia (actúa como un juez, juzga lo bueno de lo malo y es la parte mística de mi ser).

Siguiendo con este pensamiento, puedo decir que he encontrado un equilibrio en mi vida... ya ninguna de las dos partes "activas" predomina sobre la otra, lo que me permite sopesar (sentir y pensar) los efectos de mis acciones de una manera más neutral y poder estar seguro de la mayoría de ellas siempre y cuando la "parte" de mí que esté en contra (puede sonar algo rudo) no se meta en el asunto; es mejor que al decidir algo, solo me involucre en ello con lo que soporta esa elección; si hago lo contrario es posible que dude y me eche para atrás.

Por otro lado, lo que me da paz, es la ausencia de la empatía... he entendido que la primera persona en la que debo pensar es en mí mismo y, a pesar de que normalmente lo hago, ando preocupado por lo que le pasa al resto como si fuera su figura paterna (muy Cáncer, ¿no?). Es por eso que mediante algún procedimiento (accidental e incluso desconocido para mí) logré bloquear esta habilidad tan poderosa y que gasta mi energía, tiempo y atención inútilmente. En realidad, no extraño sentir todo, pues ahora siento lo que YO quiero sentir, no una mezcla intelegible de emociones, dolores, e impresiones propias y ajenas.

Lo que ocurrirá de aquí en adelante es que cada facción de mí como persona actuara cuando sea su momento para hacerlo, cuando las elecciones o las habilidades requeridas para continuar señalen a uno de los dos para que salga... Yue se encargará de que todo sea lo mejor para mí, sin que importe lo que le ocurra al resto (la empatía y la preocupación constante por todos quedó atrás), a menos que me afecte negativamente o a alguien que realmente me importe. Así que siempre estará presente, así sea subconscientemente, mientras los otros dos se turnarán para vivir lo que tengo que vivir.

lunes, 21 de junio de 2010

Instinto de supervivencia y diferencias

Se supone que los oriundos (como diría una astróloga de televisión) del signo Cáncer somos como el cangrejo que supera todos los obstáculos y siempre sobrevive, no importa que tan precarias sean las condiciones en las que se encuentre. Es así, que tenemos un instinto, algo que nos permite saber las cosas o por lo menos "sentirlas" antes de que lleguen, y que en gran parte es capaz de influenciar cualquier decisión medianamente importante o relevante que tomemos. Para mí, era una de las pocas características cancerianas que no poseía, o por lo menos no se había demostrado de la forma en la que las otras lo han hecho.

Eso creía... hasta que me encontré con algo... una piedra en la arena... parece ser una piedra preciosa pero es posible que si me pongo a examinarla, la marea alta me lleve con ella o se lleve la piedra. Es un riesgo que puedo tomar, pero que de salir mal puede traer consecuencias inesperadas y totalmente perjudiciales para mí, como persona integral.

Sé que se deben tomar riesgos para lograr encontrar las cosas más felices que hay en la vida, sin embargo, soy demasiado ególatra... me quiero mucho como para permitirme algo que en futuro pueda hacerme sufrir... Había tomado la decisión de seguir todo como había sido hasta ahora... pero no puedo... no podré escapar de algo que tarde o temprano me alcanzará. Es por eso que tomando las riendas de esto, arriesgándome pero sin dejar de mirar hacia el mar... para que cuando se venga la marea... logre alejarme lo suficiente de aquella piedra. De todas formas, es posible que la marea nunca llegue y el riesgo que habré tomado será satisfacción ahora.
Otra forma posible de sobrevivir, es ponerme encima de la piedra... que ella me dé el tiempo suficiente para volver a escapar de la marea... pero esto acarrearía muchos malos sentimientos y sufrimiento... así que optaré mientras pueda por no hacerlo.

Otro asunto que en la actualidad es un tanto problemático para mí es la diferencia. Nadie entiende lo que es diferente, no obstante lo misterioso y extraño atrae. Ser diferente en cualquier aspecto hace que uno tenga que hacer un esfuerzo para entender al resto, no porque le parezca que lo que uno es es lo correcto, si no porque algo o alguien medianamente extraño puede cambiar parte de lo que uno piensa, de la forma en la que ve las cosas, o de que hace lo que hace. Es aquí cuando se ve la influencia que ciertas personas tienen en otras y como la mayoría de veces no es algo bueno, debido a que las características que primero se adaptan o adquieren de la otra persona son las más llamativas, pero no siempre las más benéficas, para el resto o para sí mismo, convirtiendo la influencia en una perversión de una manera u otra.

Jamás en el tiempo que llevo con sentido común, he tenido problemas por dejarme influenciar, al contrario, soy poco influenciable hasta el punto de que no cambio mucho aunque las personas a mi alrededor sufran con eso y necesiten el cambio. Puede que suene algo arrogante pero ¿a quién le interesa como sea yo mientras no me meta en la vida de nadie y no ocasione más problemas de los que son estrictamente debidos? Por este pensamiento, sé que los defectos de alguien con quien tenga una relación cualquiera no se me "pegarán" pero si me afectarán porque seré yo quién tenga que aguantarlos en cualquier contexto.

¿Qué significa todo esto?
Que de ahora en adelante tomaré riesgos pero siempre teniendo en cuenta que tengo mis propios salvavidas que lograrán sacarme de la mayoría de los apuros y problemas que se originan por mis actos o de los otros. Que tengo que aprender a aceptar a una persona con defectos y todo, pues no puedo pretender cambiar, o mejor dicho, modelar a alguien a mi antojo a través de la relación que haya.

Creo que hay que vivir la vida... aceptando los riesgos que valen la pena y que luego permitan obtener mayores recompensas, y sin darle importancia a lo que fue o lo que pudo ser.
Como dicen por ahí "Solo baila todo va a estar bien da da doo doot solo baila", en otras palabras disfruta la vida sin preocuparte de más y sin intentar modificar lo que los otros son.
Además, esta es la realidad que de alguna forma nos tocó aceptar y vivir, a pesar de que se haya ido forjando desde las vidas nuestros antepasados y lo que nosotros mismos decidimos sobre lo que somos o queremos ser.

miércoles, 16 de junio de 2010

Nuevamente la empatía. Además de la falsa baja autoestima, el orgullo y la dependencia del amor.

El viernes fue un día extraño... No sé que quería hacer... Pero empecé a sentirme lo peor del mundo... ¿Acaso para qué sirvo? No soy útil, no tengo cualidades, no soy nadie... Es posible que fuera que quisiera saber quién me quería de verdad haciéndome el sufrido... Esto lo digo pensando como Alec... del otro lado puedo pensar que es debido a que muchas cosas que pensé iban a ser exactamente como las deseaba no salieron así; salieron de una forma inesperada, que logró desestabilizar el equilibrio que yo mismo había establecido para ellas.

¿Acaso no puedo confiar en mis capacidades? ¿Estaba confiando en habilidades ajenas o imaginarias? No... la realidad es que mi egocentrismo y arrogancia lograron finalmente obstaculizar mis propias fortalezas... Creerme lo mejor en algo hizo que perdiera el objetivo de demostrarlo y empezara solo a decirlo sin haber hecho nada para apoyar mi arrogancia.

El resultado, perder... no por ignorante si no por prepotente... y no solo hablo de la materia, de Cálculo, si no también de la seguridad, de la confianza...
Sucedió como si hubiera sido una hilera de fichas de dominó que se tumban una a la otra...
Cada cosa empezó a caer, sin yo poder detenerlo... todas dependían de mi inteligencia... de mi excesiva confianza en ella y de sus resultados efectivos.
Ahora sé que no solo soy inteligencia. Descubrí que el orgullo es saber apreciar las características, habilidades y cualidades que uno tiene... aceptando sus propios defectos y errores... y utilizando todas ellas para ser mejor, sin basarse únicamente en una sola cualidad. Por esto se renovó mi orgullo, como un ave fénix para reafirmarme. También soy sentimental y no es nada malo serlo. Pero no puedo dejarme llevar de lo que los demás sienten... todo mundo puede estar sintiendo algo diferente y yo no puedo ponerme de solidario a tomar los sentimientos de todos. A veces es bueno saber lo que los otros sienten pero nunca es bueno perder la libertad de emociones por eso ni confundir sensaciones ajenas con las propias.

Trabajo en eso, trato de bloquear lo que no me importa... pero no siempre es posible. Además, siempre cabe la posibilidad de que no sea empático y sea algo psicológico, que cuando escuche de un sentimiento lo reproduzca solo para saber que se siente o que pasa con la persona en cuestión... De cualquier manera, tengo que aprender a controlarlo, a solo sentir lo mío si quiero y ver lo que los otros sienten cuando desee también.

Sin embargo, la dependencia de las emociones no es la única que me preocupa. La dependencia de amar nuevamente vuelve al juego... Yo no puedo dejar de pensar en esa persona, aunque no esté enamorado de ella. Amar es diferente a estar enamorado. Es posible amar a alguien de una manera no romántica y aún así depender de ella. Detesto ser dependiente pero la amo, necesito saber que le pasa y qué piensa de lo que me pasa, si no me preocuparé por lo que le pueda suceder mientras no haya tenido noticias de ella. Creo que siempre me pasará eso... por ser Cáncer y mi ascendente Leo, el amor será algo demasiado importante para mí.

Ahora solo espero que las cosas que me pasen tengan un desarrollo favorable, que no vayan a ser vanas esperanzas, que no acaben conmigo y que sea capaz de tomar los riesgos necesarios para ser feliz, como soy y con quienes más quiero.

lunes, 7 de junio de 2010

Autodestruyendo mi orgullo

Siempre he pensado que mi orgullo es, de alguna forma, una hilera de muros naturales que me rodea y protege de alguna manera u otra de lo que me pueda dañar. Estas construcciones eran fuertes con bases bien establecidas... es decir, eran un orgullo real por lo que era y es mi más preciado tesoro: mis cualidades.

Todo el mundo ve las apariencias... esto es un aspecto fenomenológico... la primera impresión es muchas veces la que cuenta pero casi siempre es reemplazada por la originada por la relación interpersonal que pueda iniciarse entre las personas. En otras palabras, lo que se piensa al principio de alguien puede no importar ya más... cuando se empieza una relación con esa persona. Sin embargo, me he dado cuenta que hay ciertas personas que se empeñan en recordar el primer impacto que causó en ellas mi presencia, o, mejor dicho, la primera impresión que tuvieron de mí, que normalmente se basa en mi físico, manera de caminar, etc... fue de un muchacho superficial o gomelo... algo inocente y tonto, muy material y visual.

Puede que algunos de estos rasgos tengan que ver conmigo como persona, pero solo nublan y predisponen las relaciones entre los individuos. Asimismo pueden hacer pensar o dar por sentadas cosas de la persona; me refiero a que a partir de ella se puede formar una falsa personalidad de una persona.

Lo que la gente piense de mí, me da igual... o por lo menos, mi cordillera de orgullo hacía que ocurriera eso... Debido a lo que me ocurre, que no sale como pensé estaba saliendo, como lo quería, y a que esto se debe a que no soy o no tengo las habilidades para que salgan bien. Por lo tanto, no soy como creía que era... no represento lo que soy... si no probablemente lo que fui.
Perder la seguridad en mis cualidades, me hace cavar orificios en las bases de mis muros de orgullo, así no lo quiera. Permitiendo que se cuelen las opiniones de los otros como soldados, agravando mi pérdida de identidad. No obstante, de lejos los muros se ven iguales. Nadie se da cuenta que no sé quién soy... ni qué cualidades tengo... solo veo los defectos que son como pequeños explosivos puestos en los orificios para tumbar los muros de mi orgullo, haciéndome vulnerable a todo lo que la gente diga; haciéndome dudar de todo lo que pensé era.

Algo que de lo que no podré dudar es de lo que quiero en una relación de cualquier tipo y del por qué ser vegetariano, ya que estos dos aspectos están grabados en mí, como si fueran características netas y no podrán ser cambiados a menos que mi orden interior necesite un cambio reconstructivo desde cero, lo que creo no pasará por segunda vez.

En cuanto a mi supuesta habilidad psíquica, la empatía, siento que de alguna forma está fortaleciéndose pero no afecta mi estima favorablemente, indirectamente. Sentir lo que los demás están sintiendo, sea emocional, sentimental, o físicamente, nubla mis propias percepciones, obstaculizandome reafirmarme y sentir lo que quiero o debo sentir. Debo aprender a controlarla, o dejarla de lado, ignorando parte de mí, lo que posiblemente pueda originar una ruptura más "subterránea" y peligrosa en las defensas... En realidad, pienso desarrollarla para poderme permitir pensar en mis problemas a parte de los del resto, pero, mientras no recupere mi identidad, no creo que sea capaz de hacerlo.

He pensado en como la gente puede verme, como un orgulloso superficial... lo que no me gusta, es que piensan que soy orgulloso por mis características físicas, por como me visto y esas cosas, lo que es totalmente incierto, puede que me importe como me vea... pero nunca ha sido lo que más me importa o me gusta de mí mismo, siempre ha sido algo de segundo plano... Y no creo que ande alardeando por no ser feo. Aún así, el resto del mundo anda pensando eso... lo que en este momento sí me molesta.

Solo espero poder reafirmar mi yo, sin perder nada pero sin negar la posibilidad de que algo nuevo se adhiera a esa personalidad y ayude a restaurar mi estima, afectada por la pérdida de identidad y de orgullo.