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jueves, 21 de junio de 2012

La emboscada. Tercera carta.

Creo que tengo mi plan. Para escapar, por supuesto. Lo construí al escuchar que Caleb estaría ausente el día de hoy, aunque no sé la razón de ello. Tengo que esperar a que el guardaespaldas regrese para dar inicio a mi escape. Me alegra tanto saber que podré buscarlo; es lo único que me impulsa a seguir adelante. Considerando que llevaré a cabo mi plan y que puede que tenga que estar huyendo constantemente de la Brigada, intentaré escribir ahora todo sobre lo ocurrido antes de ser capturado. No obstante, seguiré desde el punto en el que me quedé la anterior carta dirigida a nadie, donde me había percatado de la cara real de la Brigada.

La realización del proyecto "Autómata" fue motivo suficiente para reconsiderar mi posición respecto a mis responsabilidades con la Brigada. El hecho de estar allí nos aseguraba a mí y a mi familia, estabilidad y seguridad, pero me quedaba difícil serle fiel a una entidad que sesgaba la autonomía y originalidad de las personas, aspectos por los que yo siempre he luchado. Sin embargo, no podía tomar mi renuncia a la ligera. Había oído que quien dejaba la Brigada era posteriormente llevado a juicio por traición al Estado (como solía hacerse en tiempos antiguos). Este proceso era tan corrupto que llegaba al extremo de encarcelar a toda una familia, adjudicándoles el mismo cargo. A pesar de que la situación decía lo contrario, mi mayor interés estaba en el bienestar de mi familia.

Para asegurar un buen destino para nosotros después de que yo me retirara de mi actividad con la Brigada, le pedí a Caleb que me contactara con una mujer que había escalado rápidamente hasta los altos mandos de la organización. Le decían Scarlet. La mujer, quien tenía una extraña relación con el Supervisor Caleb, estaba interesada en conocerme porque, según decía, mi reputación me precedía. No entendía por completo sus intenciones pero sabía que debía llegar a un acuerdo con ella para poder renunciar a mi puesto en la Brigada sin repercusiones. Scarlet es una mujer a la que no se le puede engañar y tiene un talento especial para influenciar a las personas a su alrededor. Era urgente que la tuviera de mi lado.

No suelo hablar de cuándo lo conocí. Compartimos alguna clase cuando estábamos en la universidad: Yo me preocupaba en analizar el comportamiento humano y cómo éste afectaba la producción de la literatura mientras que Daniel se dedicaba a evaluar las distintas teorías referentes a la esa producción. Es posible que pareciera que no nos complementáramos en un ámbito académico pero esto nunca fue nada cercano a un obstáculo; lo que se interpuso entre nosotros fue mi hermana...

Scarlet visitó mi área de trabajo e insistió en que tuviéramos un encuentro privado en su oficina. No me opuse pues no reconocí ningún riesgo escondido en la invitación. Accedí y me reuní con ella en la fecha prevista. En ese tiempo, Daniel se había acercado a mi hermana de una manera incomprensible para mí y yo había empezado a rehuir su presencia. Aún le servía a la Brigada y él ignoraba ese hecho.

La primera vez que nos vimos a solas, Scarlet mostró curiosidad por conocer más sobre los miembros de mi familia en especial mi hermana. Intentaba hablar poco de ella; no era un tema agradable para mí cuando... En nuestros siguientes encuentros, Scarlet comenzó a utilizar para dirigirse a mí el mismo nombre por el que me reconocían en la Brigada: AtrapaSueños y cuando hizo esto, me percaté que la confianza había cambiado algo entre nosotros, aunque no distinguía qué era.

Ya no trabajaba con Caleb y pasaba mi tiempo libre y de trabajo aprendiendo de los experimentos que realizaba Scarlet en su laboratorio (Cabe aclarar que me refiero a los inofensivos; nunca supe de su incursión  en el proyecto Autómata, y muchos otros hasta tiempo después). Todavía recuerdo una conversación en especial:

-(...) y así, logramos mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.-terminó de decir Scarlet, antes de acercarse a mí. Yo la esperaba mientras ella les enseñaba a otros científicos el procedimiento a seguir para un nuevo proyecto, aparentemente inofensivo.
-Buena presentación. Se ve tan diferente de lo que Caleb quería hacer con el Autómata...-dejé el comentario en el aire.
-Por supuesto que lo es. No sabes a cuántas personas beneficiaremos con esto-respondió con entusiasmo.-El proyecto Autómata solo es una medida de defensa. Harías bien en recordarlo.
-Lo sé. Discúlpame-Un silencio incómodo se alzó entre nosotros. Molesto por la sensación, inventé con rapidez algo que decir:
-No pude evitar fijarme en esta extraña máquina emisora de ondas cerebrales mientras te esperaba. ¿Cuál es su función?
Scarlet rió con gracia y sonreí al verla en un estado tan magnífico. Terminó de reír, me tomó de la mano y mirándome a los ojos, me dijo:
-AtrapaSueños, es una curiosa coincidencia que hayas posado tu atención sobre ese aparato puesto que está relacionado con el mundo onírico, al igual que tu apodo-. Me llevó hasta él y me explicó:
-Crea sueños, buenos sueños, a partir de los deseos ocultos de la mente, para asegurar un mejor descanso y una experiencia única a quiénes tienen el privilegio de dormir bajo su efecto.
-Entiendo. ¿Me permitirías probarlo alguna vez?-inquirí.
-Confío en que sí funcione contigo-contestó en voz baja mientras un destello de rabia pura y sin sentido cruzaba sus facciones e inundaba el iris de sus ojos.
-¿A qué te refieres?-pregunté con preocupación.
Sonrió con complicidad y un toque de algo cercano a la maldad antes de recobrar su semblante de serena superioridad y responderme:
-Ya lo verás.

Ese día salimos juntos en dirección a su residencia. Al llegar, ella sirvió dos tragos de whisky y nos sentamos en la sala a revisar unos informes de diversos proyectos sin financiación. Al poco rato de haber iniciado, Scarlet susurró:
-Sé que quieres irte pero no me has dado lo que necesito para dejarte ir...
-¿Y qué es eso?-repliqué interesado.
Ella observó mis ojos con los suyos, de color violeta y continúo en silencio. Una fuerza abrumadora me haló hacia ella y me hizo ser consciente del estilizado cuerpo que esperaba bajo su ropa.
Sin previo aviso, ella se lanzó hacia mi boca, besándome con premura, haciendo que esa fuerza estallara de regocijo y me guiara por sus curvas. Toda mi voluntad, si es que quedaba, se desvaneció, lo que me impulsó a afirmar:
-Haré lo que quieras por tí, suave pelirroja.
-No esperaba menos-su voz sonaba distinta, llena de arrogancia.
Ignorando ese detalle, me entregué a esa fuerza ajena y a mi pasión, olvidando todos aquellos a quienes debía recordar.

A pesar de reconocer los artificios que me llevaron a los actos de esa noche, no me arrepiento por completo del hecho. Tenía que pasar, lo sabía desde la primera cita con Scarlet. No obstante, de esa situación derivaron mis problemas posteriores. Scarlet comenzó a influenciar sobrenaturalmente todas mis decisiones.
Poco después, esa influencia me llevó a poner en manos de la Brigada a mi familia. Acompañado de hombres bajo el mando de Scarlet, fui a mi hogar donde permití que sacaran a la fuerza a mis padres y a mi hermana, a quienes les hicieron pruebas, que, posteriormente me enteré, eran para determinar sus talentos.

Daniel intentó hacerme entrar en razón para liberar a mi hermana y yo conseguí calmarlo, asegurándole que era necesario para su bienestar. La enfermiza fidelidad a Scarlet me hizo rechazar sus consejos. No fue hasta que mi familia fue devuelta a la casa que recuperé poco a poco mi juicio. Me fijé que, entre más tiempo pasaba en presencia de mi hermana, más claro era mi pensamiento. Parecía que estuviera despertando lentamente de un letargo que se resistía a dejarme. Scarlet sabía de ello, así que evitando arriesgarse, envió a sus secuaces a vigilarme. Cuando estuve seguro de poder liberarme de la subordinación a la que me veía sometido, escapé por poco y anduve como fugitivo durante un largo tiempo.

Durante mis recorridos solitarios por la ciudad, descubrí una organización que se oponía al control de la Brigada, la Mantis. Era un grupo de personas que hacían todo lo posible por quebrantar el poder de la Brigada, interviniendo con eficacia y velocidad sus proyectos y reuniendo pruebas en contra de ellos, con el ánimo de demostrar sus intenciones verdaderas. Todas sus actividades las llevaban a cabo procurando que sus identidades no fueran descubiertas, dados los pocos recursos que tenían para enfrentarse a tan gigantesca y majestuosa corporación.

Me dediqué entonces a espiarlos, tanto por ser mis enemigos por naturaleza como por ser mis aliados potenciales. Me instalé en una habitación en el mismo edificio donde celebraban subrepticiamente sus reuniones de planificación. El dinero no era un problema: había ahorrado gran cantidad de los excedentes ganados por mi trabajo como AtrapaSueños y ayudante de Scarlet. Asistí sin falta a estos consejos secretos hasta que me enteré una iniciativa con bastante fuerza y peso en la Mantis: la liberación de los sujetos de prueba. Por lo que había oído, mi hermana había sido capturada de nuevo, así que ella sería una de las posibles rescatadas. Yo sabía que si los integrantes de la Mantis se la llevaban con ellos, la Brigada retendría e interrogaría con crueldad a mis padres con el propósito de conocer su paradero. Decidí entonces seguir a la patrulla enviada a liberar a los reclusos de la Clínica Central.

Partieron un domingo por la mañana, con el objetivo de crear el menor alboroto posible. Sin que ellos detectaran mi presencia, los seguí. Tenía la esperanza de encontrar a Daniel cuidándola. Me había disfrazado...
Escucho los pasos del guardia de mi celda. Me prepararé para escapar. Lamento no haber terminado de dejar constancia de lo que me ha ocurrido desde... No importa. Sé que nos veremos.

Att. El AtrapaSueños.

viernes, 30 de diciembre de 2011

La emboscada. Segunda carta.


Me volvieron a encadenar mientras dormía. Mis manos estaban tan paralizadas como nunca. Esa sensación remitió poco a poco al son de los latigazos mañaneros de Caleb. No quise decirle donde se ocultaba. No lo sé y aunque lo supiera, protegería su paradero hasta la muerte. Oscuro y maldito el día en que Caleb fue nombrado el Supervisor Mayor de todos los centros de conocimiento de la ciudad. Ese fue el clímax de su maldad, cuando le entregaron el control de la mente siempre independiente de la población: la ciencia y el aspecto más manipulador de una comunidad: la salud.

Estoy completamente seguro que de no haber existido la Brigada, Caleb hubiera tenido éxito de todos modos. Graduado como médico con más reconocimientos que cualquiera de sus compañeros, habría sido capaz de construir su reputación con su propio pulso y esfuerzo. No obstante, al presentársele esta oportunidad, se enloqueció de poder y alegando que sus experimentos eran para el bien de todos, comenzó a reunir seguidores. Me confieso uno de ellos. Yo, con mi aspecto intrigante y presencia arrolladora, era un perfecto señuelo para jóvenes, hombres y mujeres, que buscaban trabajo o algo más. Sí, muchas veces aproveché mi habilidad y talento en influenciar a otros para atraer conejillos de Indias a los modernos campos de concentración de Caleb, mal llamados Centros de Investigación Científica de la Brigada. Todos los que capturé se encuentran ahora en clínicas, hospitales y otros establecimientos relacionados donde muchas más personas entran de las que saldrán jamás.

No tengo cómo explicar por qué ayudé a Caleb. Podría decir que él me obligó. Que mi familia lo necesitaba pero nada de lo que diga sería sincero. Lo que puedo asegurar es que desearía no haberlo hecho. Dirigí mi venganza hacia personas que no la merecían. El placer del karma me proveyó todas las razones para continuar con las obligaciones que había adquirido al declararme seguidor de Caleb. Realmente, quisiera disculparme con aquellos a quienes dañé pero no puedo hacerlo. Todos han desaparecido y no creo que vuelva a...

"¿Dónde está tu hermana?" es lo único que me pregunta Caleb y acaba de torturarme para hacerlo. No sé cómo se enteró que ella estaba conmigo... o mejor dicho, en el mismo lugar en el que me capturó a mí. Mi hermana no merece la pena ser mencionada. Yo sé que Daniel la quiere y me enfurece reconocerlo. Lo sabía desde hace mucho pero lo comprobé cuando fui capturado. Se fue de mi lado y...

Caleb me lo dijo. Daniel está con ella ahora y ninguno de los dos sabemos que planean. Por fin, encontró a su chica, la que le daría todo lo que yo... No lo diré. Le habría dado todo lo que tenía, lo hice y me pagó con esto. No saben lo que significa que alguien les de la espalda de esa manera. Tengo que ocultar lo mucho que me importa. Es posible que alguna vez lea esto y, aunque lo único que quiero es que no se olvide de mí, no puedo perdonar a mi hermana y él me recordará por ello. Será lo único que tendrá en su mente cuando ella hable de mí con desprecio.

Daniel, ¿qué he hecho? No soy malvado, lo digo en serio. Desearía poder escapar y salir en su busca. No importa que mi hermana esté con él. Necesito de su apoyo otra vez. Para perdonarme a mí mismo y a ella. Para contarle todo lo que no le he dicho desde que... Puedo decir que lamento todo. Yo no quise ni querré hacer tanto daño nunca más. Sólo preciso que me quiten estas esposas y me dejen ir.

Una vez más, Caleb ha querido divertirse con mi sufrimiento. Me recordó lo que me caracteriza, mi fortaleza natural. No debí caer tan fácil antes pero es incómodo y desesperanzador ignorar qué piensa Daniel de mí en este momento. Más aún cuando sé que mi hermana puede contaminar la imagen que él se ha forjado desde que empezó nuestra relación. En realidad, me alegra saber que los dos están bien y que ningún miembro de la Brigada ha dado con su paradero. Daniel ha sido siempre tan astuto...

Creo que es tiempo de retomar la narración que relataba sobre la Brigada. Ya habrá mejores momentos para responder mis dudas sobre Daniel.
Los integrantes de la Brigada, al tener absoluta potestad sobre el conocimiento científico, iniciaron a investigar otras maneras de controlar a la población. La historia les decía que más temprano que tarde habría individuos inconformes que se revelarían en contra del nuevo régimen. Cuando conocí el programa "Autómata", un proyecto orientado a buscar el control sobre todo basado en pulsos eléctricos, quedé horrorizado por la forma en que concebían a los otros seres humanos.
-Uno sólo no sirve para nada. Requerimos de una gran masa no pensante y obediente- solía decirme Caleb cuando me arrastraba consigo a las pruebas que le hacían a los "organismos" que yo capturaba.
-Esa gigantesca masa puede revelarse si sus necesidades básicas no son bien satisfechas- respondí una vez, basándome en mi propia experiencia y harto de su prepotencia maquiavélica.
-En ese caso, haremos que ya no tengan necesidades. Si damos todo nuestro empeño, el programa del Autómata se encaminará a solucionar ese nimio inconveniente.
Ese fue el punto decisivo que me mostró el nuevo propósito de la Brigada: zombificar a los habitantes de esta ciudad para relegar el poder y la riqueza a unos pocos, que habían sido tan desalmados como para mostrar indiferencia ante tanta porquería y suciedad en un supuesto gobierno del pueblo.
Dejaré aquí por ahora, he decidido que lo mejor es escapar de aquí y tengo que idear un plan para hacerlo. Anhelando que todo afuera esté bien...

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La emboscada. Primera carta.

Escribo esto desde una celda. Sentado en la incómoda colcha de la cárcel. Estoy condenado porque no quise adaptarme a la sociedad. Una sociedad que margina a quién es diferente y a quien no desea ser o hacer lo mismo que todos. Hace dos semanas me capturaron. Fui perseguido durante mucho tiempo sin saberlo. Nunca había pensado que hacer lo que brindaba placer podría ocasionarme tantos problemas. No puedo culparlo. Estoy plenamente seguro que él desconocía lo que mis padres harían a pesar que me advirtió... Lo que menos debería hacer ahora es llenar mi mente con más interrogantes. Preferiría desahogar mis penas antes. No obstante, no puedo hacerlo ahora. Aquí vienen...

Por poco y descubren la libreta y el lápiz que escondí rápidamente en mi ropa antes de que me sacaran de casa. Eran Caleb y su guardaespaldas. Venían a darme mi cena -un pedazo mediano de queso y una sopa de verduras sin verduras visibles en ella- y a encadenarme para divertirse un rato con mi tortura. Caleb adora escuchar mis gemidos de dolor cuando usa la cadena para sostenerme por el cuello y susurra preguntas absurdas en mi oído derecho. Su guardaespaldas no hace mucho a parte de cargar las cadenas preferidas de Caleb, así que gasta la mayor parte del tiempo parado en la entrada de mi celda con los brazos cruzados y expresión severa e inescrutable.

Recuerdo cuando ví por primera vez a Caleb. Mi primer pensamiento fue que esa aparente perfección escondía algo realmente oscuro. Tanta belleza e integridad no pueden coexistir en el mismo ser humano. Pero mi vista me engañaba. Un joven de estatura mayor a la promedio, atractivamente delgado y con una tez blanca como un cielo nublado. Su cabello liso, de longitud media y de un tono castaño oscuro con toques de borgoña cubría una cabeza alargada y de quijada algo puntiaguda. Sus facciones eran hermosas en conjunto tanto como por separado. Una nariz bien perfilada que armonizaba con sus labios suaves pero gruesos y pálidos. Y lo que más me llamó la atención, sus ojos grises y oscuros que podían mantener tu mirada lo suficiente para distraerte de cualquiera que fuera tu objetivo.

Pese a mi primera impresión y su apariencia abrumadoramente agraciada, intenté tratarlo con la mayor indiferencia que me fue posible. Desde aquella vez en esa reunión familiar (él es hijo de un amigo de mi padre), poco lo ví o supe de él hasta que mi padre me informó que se había unido a la Brigada, un conjunto de civiles en pro del desarrollo de la ciudad y en contra de las pequeñas rebeliones que se presentaban aquí.

Eran tiempos difíciles para nuestra población, así que unos cuantos ciudadanos decidieron unirse para hacerse cargo de su destino, creando inicialmente grupos en contra de la criminalidad y la corrupción en la comunidad. Uno de estos equipos de seguridad tuvo a Caleb como uno de sus más incondicionales integrantes. Posteriormente, el gobierno de la ciudad quedó en sus manos y por consiguiente, la mayoría de las entidades públicas como centros de investigación, clínicas y escuelas. La Brigada que, en sus principios, fuera un organismo de defensa y control, pasó a ser una asociación experimental de déspotas con sed de sangre. Muchos residentes no han sido capaces de aceptar lo que se muestra frente a sus ojos y por lo tanto, la Brigada y Caleb tienen más apoyo del que merecen.

La ciudadanía se ha convertido en su cómplice por omisión y esta es la verdadera causa del poder completo e innegable de la Brigada. Caleb, como uno de sus mandos altos, usa magistralmente su poder para ocultar sus actos más malvados, como torturar inocentes (mi caso)...
Desearía continuar con mi relato ahora pero dadas las circunstancias, creo necesario hacer un alto aquí. Empiezo a sentir un adormecimiento en la mano con la que escribo. Puede ser consecuencia de los golpes que he recibido o la rabia con la que escribo esta confesión. Descansaré para enfrentar mañana otro día, encerrado como si yo fuera el villano. Esperando que esté bien y que tenga tiempo de narrarle la emboscada...