Me volvieron a encadenar mientras dormía. Mis manos estaban tan paralizadas como nunca. Esa sensación remitió poco a poco al son de los latigazos mañaneros de Caleb. No quise decirle donde se ocultaba. No lo sé y aunque lo supiera, protegería su paradero hasta la muerte. Oscuro y maldito el día en que Caleb fue nombrado el Supervisor Mayor de todos los centros de conocimiento de la ciudad. Ese fue el clímax de su maldad, cuando le entregaron el control de la mente siempre independiente de la población: la ciencia y el aspecto más manipulador de una comunidad: la salud.
Estoy completamente seguro que de no haber existido la Brigada, Caleb hubiera tenido éxito de todos modos. Graduado como médico con más reconocimientos que cualquiera de sus compañeros, habría sido capaz de construir su reputación con su propio pulso y esfuerzo. No obstante, al presentársele esta oportunidad, se enloqueció de poder y alegando que sus experimentos eran para el bien de todos, comenzó a reunir seguidores. Me confieso uno de ellos. Yo, con mi aspecto intrigante y presencia arrolladora, era un perfecto señuelo para jóvenes, hombres y mujeres, que buscaban trabajo o algo más. Sí, muchas veces aproveché mi habilidad y talento en influenciar a otros para atraer conejillos de Indias a los modernos campos de concentración de Caleb, mal llamados Centros de Investigación Científica de la Brigada. Todos los que capturé se encuentran ahora en clínicas, hospitales y otros establecimientos relacionados donde muchas más personas entran de las que saldrán jamás.
No tengo cómo explicar por qué ayudé a Caleb. Podría decir que él me obligó. Que mi familia lo necesitaba pero nada de lo que diga sería sincero. Lo que puedo asegurar es que desearía no haberlo hecho. Dirigí mi venganza hacia personas que no la merecían. El placer del karma me proveyó todas las razones para continuar con las obligaciones que había adquirido al declararme seguidor de Caleb. Realmente, quisiera disculparme con aquellos a quienes dañé pero no puedo hacerlo. Todos han desaparecido y no creo que vuelva a...
"¿Dónde está tu hermana?" es lo único que me pregunta Caleb y acaba de torturarme para hacerlo. No sé cómo se enteró que ella estaba conmigo... o mejor dicho, en el mismo lugar en el que me capturó a mí. Mi hermana no merece la pena ser mencionada. Yo sé que Daniel la quiere y me enfurece reconocerlo. Lo sabía desde hace mucho pero lo comprobé cuando fui capturado. Se fue de mi lado y...
Caleb me lo dijo. Daniel está con ella ahora y ninguno de los dos sabemos que planean. Por fin, encontró a su chica, la que le daría todo lo que yo... No lo diré. Le habría dado todo lo que tenía, lo hice y me pagó con esto. No saben lo que significa que alguien les de la espalda de esa manera. Tengo que ocultar lo mucho que me importa. Es posible que alguna vez lea esto y, aunque lo único que quiero es que no se olvide de mí, no puedo perdonar a mi hermana y él me recordará por ello. Será lo único que tendrá en su mente cuando ella hable de mí con desprecio.
Una vez más, Caleb ha querido divertirse con mi sufrimiento. Me recordó lo que me caracteriza, mi fortaleza natural. No debí caer tan fácil antes pero es incómodo y desesperanzador ignorar qué piensa Daniel de mí en este momento. Más aún cuando sé que mi hermana puede contaminar la imagen que él se ha forjado desde que empezó nuestra relación. En realidad, me alegra saber que los dos están bien y que ningún miembro de la Brigada ha dado con su paradero. Daniel ha sido siempre tan astuto...
Creo que es tiempo de retomar la narración que relataba sobre la Brigada. Ya habrá mejores momentos para responder mis dudas sobre Daniel.
Los integrantes de la Brigada, al tener absoluta potestad sobre el conocimiento científico, iniciaron a investigar otras maneras de controlar a la población. La historia les decía que más temprano que tarde habría individuos inconformes que se revelarían en contra del nuevo régimen. Cuando conocí el programa "Autómata", un proyecto orientado a buscar el control sobre todo basado en pulsos eléctricos, quedé horrorizado por la forma en que concebían a los otros seres humanos.
-Uno sólo no sirve para nada. Requerimos de una gran masa no pensante y obediente- solía decirme Caleb cuando me arrastraba consigo a las pruebas que le hacían a los "organismos" que yo capturaba.
-Esa gigantesca masa puede revelarse si sus necesidades básicas no son bien satisfechas- respondí una vez, basándome en mi propia experiencia y harto de su prepotencia maquiavélica.
-En ese caso, haremos que ya no tengan necesidades. Si damos todo nuestro empeño, el programa del Autómata se encaminará a solucionar ese nimio inconveniente.
Ese fue el punto decisivo que me mostró el nuevo propósito de la Brigada: zombificar a los habitantes de esta ciudad para relegar el poder y la riqueza a unos pocos, que habían sido tan desalmados como para mostrar indiferencia ante tanta porquería y suciedad en un supuesto gobierno del pueblo.
Dejaré aquí por ahora, he decidido que lo mejor es escapar de aquí y tengo que idear un plan para hacerlo. Anhelando que todo afuera esté bien...
El suspenso que maneja en si la historia es bastante bueno. Ahora debo decir que las relación de los personajes me confunden un tanto y la linea romántica es lo que más me confunde.
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