Mostrando entradas con la etiqueta Empatía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Empatía. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de enero de 2012

Una mirada

Por fin, estábamos frente a frente. Era la primera vez que nos veíamos así. Nunca antes dos personas se habían encontrado tan íntimamente ligados por su mirada. Podía ver su ojo derecho, oscuro e inocente, por encima del hombro del hombre que nos separaba. De camisa púrpura a rayas, el hombre medio calvo y regordete, se interponía entre mi mirada ansiosa y la suya, inerte y atrayente. No recordaba la razón por la que había empezado a observarla. Pensaba que en algún momento del trayecto, había barrido con mi vista el lado opuesto al que yo me encontraba en el bus y había captado un destello de sus ojos atentos, no examinándome de manera incómoda como lo hacían otros muchos pares, sino restringiéndose a mirarme.

Tenía la intención de apartar de mi camino a ese hombre, no podía verla por completo y me intrigaba no poder hacerlo. Su brazo ocultaba la parte superior de la cara y parte del cabello. Cada vez que el vehículo frenaba, durante un breve instante podía ver su cara, blanca y redonda, con unos labios exquisitamente formados, pintados de un tono beige que invitaban a ser besados. Su cabello, opaco, liso y echado hacia el lado izquierdo no se asemejaba a ninguno de los estilos usados en la actualidad. Podía percibir su autenticidad y lo que veía daba fe de ello. Poco después de ese revelador momento, el hombre de rayas volvía a tapar sus melodiosas facciones con su entrometido y condenado brazo. No obstante, su ojo seguía visible y apuntando hacia lo que yo consideraba era mi presencia.

Algunas veces, se distraía o perdía la batalla contra mi atemorizante mirada, pero siempre volvía a encontrarse con la mía. Cuando ella era la que ganaba, yo tenía que alejar la mía, chequeando el lugar donde me encontraba y sintiendo como la sangre subía rápidamente a mi cara. No había excepción. Cada ocasión en la que me sonrojaba, desviaba la mirada intentando ocultar mi perfil detrás de la gran espalda del hombre de púrpura, con lo que agradecía mentalmente que se hubiera atravesado entre su cuerpo y el mío. En ese estado, trataba de olvidarla, de convencerme que era como cualquier otra persona que se transportaba en un bus, inmersa en sus pensamientos y sin encontrar un punto fijo en donde posar la mirada. A pesar de mis esfuerzos, siempre volvía a percatarme de sus ojos clavados en mí y regresaba como un adicto a conectarme con ella.

Nuevamente, su vista reflejaba un interés extraño e inigualable en lo que miraba. Quería pensar y creer que no era yo. Que me había cruzado en la dirección de ese par de penetrantes globos oculares. Que su mirada perdida estaba exactamente así, perdida en sus propias cavilaciones. Pero me era imposible asegurar cualquier cosa. Quizá es más fácil decir que era yo el objeto de estudio, más interesante o más inquietante. No lo sé y no importa. Estaba viéndola y ella respondía adecuadamente a mi llamada visual.

Otro bache y podía admirar sus facciones y parte de su cuerpo. Vestida con una elaborada chaqueta larga de paño gris y botones gigantescos, su figura fluía en el espacio como una pequeña piedra en un río. La blusa oscura, de seda y con flores doradas estampadas no demostraba un espíritu infantil y era apropiado para la presencia que emanaba de ella. Nunca llegué a ver la parte inferior de su vestimenta, el hombre de rayas se aseguró de eso. A pesar de que no fuera pariente o acompañante de ella y no advirtiera nuestro intercambio silencioso de palabras, se aseguraba que nadie más pudiera disfrutar totalmente de los encantos de la chica. Era similar a un guardián que deseaba lo que guardaba y yo no iba a consentir que lo obtuviera.

No era necesario que reaccionara así frente a la actitud del hombre de rayas, ella me miraba a mí a pesar de tener un considerable obstáculo visual en su camino. Porque esto no era un juego, era una actividad personal y premeditada. Alguna extraña razón universal había propiciado nuestro encuentro y la conexión impalpable que se acababa de forjar entre nosotros dos. Ya podía ver su alma y conocía su identidad. Tímida, amable, curiosa e imparable, esa chica podrá cumplir todo lo que se proponga en su vida. Su voz servía de prueba para todo lo dicho y pensado. Sus ojos me guiaban en una travesía a través de su ser y persona y los míos le contaban todo lo que había vivido y sufrido.

El hechizo estaba en su auge y no podía diferenciar entre su vista y la mía. Ningún obstáculo físico existía ahora. La visión que ambos teníamos del otro se hallaba en un ámbito superior. Había conocido a Mariana hasta en los lugares más recónditos y secretos de su mente. Parecía que el tiempo hubiese dejado de existir y el primer momento en el que la había enfrentado con la mirada hubiese quedado muy atrás. Pude alejar la mirada sin destruir aquel enlace, mientras me sonrojaba por lo absurdo e inverosímil de la situación tan maravillosa que vivía.

Sin embargo, era hora de volver a la realidad y la cercanía de mi casa me había despertado de mi ensueño placentero. Dí una última mirada a su perfil, a su persona y a su ser y saliendo del vehículo me despedí mentalmente, esperanzado con la idea de que ella oiría mi sorda súplica: Esto no será un adiós, será un hasta luego.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Malentendidos

Hay cierta probabilidad de que yo sea paranoico y concluya ciertos pensamientos y opiniones de los otros respecto a los eventos que me ocurren. No es solo por decirlo, yo intento no ser así, pero me queda algo imposible cuando me hago películas y finales en mi mente, tan diversos y contrarios. Debería aprender a evaluar todas las situaciones desde todos los puntos para lograr discernir entre lo que está pasando, los sentimientos que ocasiona y las perspectivas que las personas más cercanas a mí tienen de ellos.

No es algo nuevo, llevo años de mi vida suponiendo... tomando chismes y versiones sesgadas de las personas como si fueran de las que presenciaron determinado evento. Parecería que soy algo afanado y lanzado a hacer juicios antes de obtener toda la evidencia y testimonios necesarios para hacerlo... Ahora pienso que no es que lo parezca, lo soy y eso hago. Tendré que advertirle entonces a todos los que me conocen que si me quieren convencer de algo de lo que tengo algún prejuicio o conozco la opinión de otra persona acerca del asunto, será un requisito que dispongan de pruebas casi físicas para hacerme cambiar de actuar, pensar y sentir frente a determinado tema.

2... No tengo idea qué pensará esta persona como escribí en la entrada anterior. Considero que hay muchas posibles intenciones detrás de ese simple hecho...
¿Qué me quiso?
¡No es posible! Pero... ¿cómo más explicaría que me extrañara de alguna forma?
Asimismo, puedo pensar que son vanas ilusiones de mi extraña mente.
Y la empatía juega de nuevo en mi contra... está triste, algo parecido a la depresión.
No ha podido salir, etc, etc. ¿Qué debo pensar?
¿Qué solamente son las otras personas las que le importan?
¿Cómo es que resulte diciendo que extrañaba a esta persona?
No sé... Y me cansa buscar la verdad y usar mi energía para saber cómo está.
¿Será que de pronto todo es un malentendido y no era tan poco importante para Cho como yo pensaba?
Algún día sabrá de mis inquietudes... Si es que "uno de estos días" cuadramos cuando vamos a llevar a cabo "la conversación que tenemos pendiente".

Con ella, todo va bien... Precisamente para evitar esos malentendidos, me dijo "Pregúntame todo de lo que tengas dudas". Espero que sea suficiente lo que ella me responda y lo mucho que la quiero para contrarrestar lo terco que soy cuando estoy seguro de que algo es de tal manera. Es muy sincera conmigo... creo que demasiado. Ciertas cosas de lo que me cuenta me afectan, tanto porque la quiero como por mi habilidad. Alguien anterior a mí, duele... por sentirme culpable por quitarla de su camino... por inmiscuirme nuevamente en una relación ajena y ayudar a que terminara de un modo indirecto. No sé que puedo hacer... solo quedarme a su lado si ella considera que la hago feliz. A mí me salva, me saca del abismo, no he querido a nadie con la misma intensidad que a ella... No obstante, haré cualquier cosa con tal que pueda ver una sonrisa en sus labios, a pesar de que implique mi propia destrucción.

B: Nunca escuchamos lo que los demás nos muestran cuando está relacionado con alguien que nos hirió.
A: Es imposible volver a confiar en alguien que logró mentirnos durante tanto tiempo sin que nos percatáramos.
Y: Sin embargo, tuvimos la fuerza y determinación para no continuar con esa relación perjudicial.

domingo, 24 de octubre de 2010

Esponja de sentimientos Nivel 3

Cuanto quisiera que los efectos de esta habilidad fueran solo producto de mi intuición ilusionada. Así, podría decir que todo lo que creo que el resto siente es una consecuencia de deducir a partir de las situaciones actuales de cada persona, lo que deberían estar sintiendo. Hace un tiempo que creía que simplemente había dejado de lado esta característica mía tan inusual y algo increíble...
Sin embargo, como la mayoría de las veces, me equivoqué.

La semana pasada casi me dejo morir de la forma más literal porque estaba más deprimido de lo que podía aguantar en ese momento, y lo peor del caso era que las razones para esto no tenían que ver conmigo puesto que no había nada que me ocasionara a mí directamente aquella tristeza.
Cuando volví a la vida, por situaciones actuales algo esperanzadoras (la 3 persona no es exactamente como la describí en la entrada anterior)... e indagué algo sobre lo que me tenía mal, me percaté del aumento en el nivel de extensión de esta "empatía" cuando no eran personas que yo realmente conociera y/o quisiera, sino conocidos los que me compartían parte de sus emociones y sentimientos sin siquiera saberlo.

En el momento en que empecé a sentir esto, a aceptar, a creer que fuera posible que alguien fuera una "esponja" de sentimientos debido a su hipersensibilidad a los demás, reconocí que mi habilidad no era tan poderosa como la del muchacho empático que había visto en ese programa (Para más información, leer la entrada "Empatía, falsas apariencias y cosas perfectas" del 14 de mayo). Al inicio, eran determinadas personas, sobretodo mi familia y amigos más cercanos (o "10" como los llamé por mucho tiempo). No obstante, poco después, percibía lo que cada persona que me importaba o quería sentía... ya fuera física o emocionalmente.
Si lo miramos desde una perspectiva más práctica y fácil de entender, este estado sería un nivel dos de la empatía, básico... El único inconveniente con esta interpretación es el no saber hasta qué nivel se puede llegar...
En la actualidad, estaría en un nivel intermedio o 3, diría yo, ya que solo es necesario conocer superficialmente a la persona para lograr entablar un nexo de sentimientos unilateral con ella.

Pero, ¿qué pasará ahora?
Tal parece que soy capaz de controlar esta herramienta más que antes, aunque no estoy seguro de que sea eficaz, verídica o benéfica... Todavía existe la duda del origen de ella y de los resultados que pueda llegar a provocar.
Mientras esté en ocupado en la resolución de estas incógnitas, intentaré usar este "don" para disipar otros asuntos que llegan a mi mente, como por ejemplo...
¿Qué intenciones tiene la 2 persona o como siempre le dije antes, Cho?
No sé la razón por la cual volvió a hablar conmigo... Después de tanto tiempo y todo lo que quedó sin resolver entre nosotros, no entiendo qué lado positivo puedo encontrarle a este hecho.
Simplemente, esperaré a que me diga que quiere y no me preocuparé en hablarle si no lo hace primero.
¿Por qué tengo que ser una persona tan "apreciable"?
Ya se han presentado muchas disputas por esto... Que quién es mi mejor amiga... Que a quién más quiero... Y no quiero que ocurra más esto, no me importa si es porque le gusto a muchas personas (afirmación que me pone nervioso como siempre) o porque muchas me quieren como algo más que amigo (me toma por sorpresa), etc.
¿Será que mi fortuna no cambiará nuevamente?
Afortunadamente, todo lo que pasó con Hermione (la 3 persona) ya no tiene efecto negativo sobre mí. Solo una mirada bastó para que la perdonara y olvidáramos los más oscuros capítulos de nuestro pasado. Nuestra relación extraña de amistad está en buenos términos y por supuesto, yo, como persona pasiva que soy, no tomaré la iniciativa para cambiar esto. La incomodidad que ella siente, me dice, no tiene que ver conmigo pero sí con el segundo asunto, así que me involucra más de lo que yo quisiera. A pesar de esto, no hay nada que me haga cambiar la forma en la que veo y me conformaré con lo que tengo hasta que sea posible avanzar...

Lo único que quiero hacer es ser feliz, evitando al máximo provocarle más daño a personas que ya salieron heridas por algunas de mis decisiones, por lo que tengo que darle una respuesta válida y verdadera al primer asunto, y tratar de ser lo más claro posible con todas las personas para resolver los malentendidos provocados por el segundo asunto, sea apoyándome en mi extraño talento o mi astuta intuición.

Cita de música del día:
"I've never had someone that knows me like you do
The way you do
I've never had someone as good for me as you
No one like you
So lonely before I finally found
What I've been looking for" What I've Been Looking For- Ashley Tisdale and Lucas Gabreel.

sábado, 26 de junio de 2010

Razón, sentimiento y conciencia

Decisiones... elecciones... son factores que pueden cambiar el rumbo de la vida de alguien de una forma radical o pequeña... Lo único seguro es que tendrán consecuencias, sean perjudiciales o benéficas, lo más probable es que no se puedan evitar. Normalmente, me siento seguro de lo que elijo pues, aunque me demoro una eternidad pensando en que debo hacer, tengo los suficientes argumentos para estar firme y ser responsable de lo que pueda suceder al hacer esa elección.

Desde que reconozco las tres partes de mi personalidad, parece ser que las decisiones que tomo no cobijan a mis tres partes... pero de alguna forma, son absolutas. Es díficil entenderlo, ni yo lo hago completamente... Es como si la parte que está en desacuerdo con el camino tomado, se hiciera a un lado para que luego, cuando las cosas pasen, pueda decirle a los otros "Se lo dije" o arrepentirse de no haber apoyado algo que resultó bueno para mí. Por lo tanto, pierdo el contacto con la parte que "desaparece" de mí, lo que significa que no siento lo que siento, ni pienso lo que piensa. Es como sí de algún modo la perdiera... pero siguiera ahí, esperando el momento idóneo para salir a revocar la elección. Y como mis más fuertes sentimientos reposan en Brian, él es el que usualmente intenta hacerme cambiar de opinión, y muchas veces lo ha logrado.

Esto se debe a que los sentimientos logran modificar muchas cosas... cosas que nada más es capaz de alterar... y, que son estables, haste que un sentimiento muy fuerte logra perturbarlas. Gran parte de mi vida es regida por ellas, sin embargo, la razón (Alec) es demasiado fuerte y no se deja llevar fácilmente por las emociones, en ocasiones tan volubles e insustanciales. Las pocas veces que la razón le ha dado paso a los sentimientos, es porque Yue, más poderoso y decisivo que los otros dos, dicta que lo mejor es "hacer lo que dice mi corazón" (en realidad este dicho, frase o lo que sea me parece ridículo ya que el corazón es un músculo y los sentimientos no vienen de él sino del alma).

Ahora me doy cuenta que mis tres "yo"s no son fracciones de la personalidad sino que son las diferentes partes de mí como ser humano... Mi razón (la inteligencia que, aunque arrogante y ocasionalmente macabra, representa mucho de lo que soy), mis sentimientos (emociones, instintos, sensaciones que la mayoría de veces son bienintencionadas) y mi conciencia (actúa como un juez, juzga lo bueno de lo malo y es la parte mística de mi ser).

Siguiendo con este pensamiento, puedo decir que he encontrado un equilibrio en mi vida... ya ninguna de las dos partes "activas" predomina sobre la otra, lo que me permite sopesar (sentir y pensar) los efectos de mis acciones de una manera más neutral y poder estar seguro de la mayoría de ellas siempre y cuando la "parte" de mí que esté en contra (puede sonar algo rudo) no se meta en el asunto; es mejor que al decidir algo, solo me involucre en ello con lo que soporta esa elección; si hago lo contrario es posible que dude y me eche para atrás.

Por otro lado, lo que me da paz, es la ausencia de la empatía... he entendido que la primera persona en la que debo pensar es en mí mismo y, a pesar de que normalmente lo hago, ando preocupado por lo que le pasa al resto como si fuera su figura paterna (muy Cáncer, ¿no?). Es por eso que mediante algún procedimiento (accidental e incluso desconocido para mí) logré bloquear esta habilidad tan poderosa y que gasta mi energía, tiempo y atención inútilmente. En realidad, no extraño sentir todo, pues ahora siento lo que YO quiero sentir, no una mezcla intelegible de emociones, dolores, e impresiones propias y ajenas.

Lo que ocurrirá de aquí en adelante es que cada facción de mí como persona actuara cuando sea su momento para hacerlo, cuando las elecciones o las habilidades requeridas para continuar señalen a uno de los dos para que salga... Yue se encargará de que todo sea lo mejor para mí, sin que importe lo que le ocurra al resto (la empatía y la preocupación constante por todos quedó atrás), a menos que me afecte negativamente o a alguien que realmente me importe. Así que siempre estará presente, así sea subconscientemente, mientras los otros dos se turnarán para vivir lo que tengo que vivir.

miércoles, 16 de junio de 2010

Nuevamente la empatía. Además de la falsa baja autoestima, el orgullo y la dependencia del amor.

El viernes fue un día extraño... No sé que quería hacer... Pero empecé a sentirme lo peor del mundo... ¿Acaso para qué sirvo? No soy útil, no tengo cualidades, no soy nadie... Es posible que fuera que quisiera saber quién me quería de verdad haciéndome el sufrido... Esto lo digo pensando como Alec... del otro lado puedo pensar que es debido a que muchas cosas que pensé iban a ser exactamente como las deseaba no salieron así; salieron de una forma inesperada, que logró desestabilizar el equilibrio que yo mismo había establecido para ellas.

¿Acaso no puedo confiar en mis capacidades? ¿Estaba confiando en habilidades ajenas o imaginarias? No... la realidad es que mi egocentrismo y arrogancia lograron finalmente obstaculizar mis propias fortalezas... Creerme lo mejor en algo hizo que perdiera el objetivo de demostrarlo y empezara solo a decirlo sin haber hecho nada para apoyar mi arrogancia.

El resultado, perder... no por ignorante si no por prepotente... y no solo hablo de la materia, de Cálculo, si no también de la seguridad, de la confianza...
Sucedió como si hubiera sido una hilera de fichas de dominó que se tumban una a la otra...
Cada cosa empezó a caer, sin yo poder detenerlo... todas dependían de mi inteligencia... de mi excesiva confianza en ella y de sus resultados efectivos.
Ahora sé que no solo soy inteligencia. Descubrí que el orgullo es saber apreciar las características, habilidades y cualidades que uno tiene... aceptando sus propios defectos y errores... y utilizando todas ellas para ser mejor, sin basarse únicamente en una sola cualidad. Por esto se renovó mi orgullo, como un ave fénix para reafirmarme. También soy sentimental y no es nada malo serlo. Pero no puedo dejarme llevar de lo que los demás sienten... todo mundo puede estar sintiendo algo diferente y yo no puedo ponerme de solidario a tomar los sentimientos de todos. A veces es bueno saber lo que los otros sienten pero nunca es bueno perder la libertad de emociones por eso ni confundir sensaciones ajenas con las propias.

Trabajo en eso, trato de bloquear lo que no me importa... pero no siempre es posible. Además, siempre cabe la posibilidad de que no sea empático y sea algo psicológico, que cuando escuche de un sentimiento lo reproduzca solo para saber que se siente o que pasa con la persona en cuestión... De cualquier manera, tengo que aprender a controlarlo, a solo sentir lo mío si quiero y ver lo que los otros sienten cuando desee también.

Sin embargo, la dependencia de las emociones no es la única que me preocupa. La dependencia de amar nuevamente vuelve al juego... Yo no puedo dejar de pensar en esa persona, aunque no esté enamorado de ella. Amar es diferente a estar enamorado. Es posible amar a alguien de una manera no romántica y aún así depender de ella. Detesto ser dependiente pero la amo, necesito saber que le pasa y qué piensa de lo que me pasa, si no me preocuparé por lo que le pueda suceder mientras no haya tenido noticias de ella. Creo que siempre me pasará eso... por ser Cáncer y mi ascendente Leo, el amor será algo demasiado importante para mí.

Ahora solo espero que las cosas que me pasen tengan un desarrollo favorable, que no vayan a ser vanas esperanzas, que no acaben conmigo y que sea capaz de tomar los riesgos necesarios para ser feliz, como soy y con quienes más quiero.

lunes, 7 de junio de 2010

Autodestruyendo mi orgullo

Siempre he pensado que mi orgullo es, de alguna forma, una hilera de muros naturales que me rodea y protege de alguna manera u otra de lo que me pueda dañar. Estas construcciones eran fuertes con bases bien establecidas... es decir, eran un orgullo real por lo que era y es mi más preciado tesoro: mis cualidades.

Todo el mundo ve las apariencias... esto es un aspecto fenomenológico... la primera impresión es muchas veces la que cuenta pero casi siempre es reemplazada por la originada por la relación interpersonal que pueda iniciarse entre las personas. En otras palabras, lo que se piensa al principio de alguien puede no importar ya más... cuando se empieza una relación con esa persona. Sin embargo, me he dado cuenta que hay ciertas personas que se empeñan en recordar el primer impacto que causó en ellas mi presencia, o, mejor dicho, la primera impresión que tuvieron de mí, que normalmente se basa en mi físico, manera de caminar, etc... fue de un muchacho superficial o gomelo... algo inocente y tonto, muy material y visual.

Puede que algunos de estos rasgos tengan que ver conmigo como persona, pero solo nublan y predisponen las relaciones entre los individuos. Asimismo pueden hacer pensar o dar por sentadas cosas de la persona; me refiero a que a partir de ella se puede formar una falsa personalidad de una persona.

Lo que la gente piense de mí, me da igual... o por lo menos, mi cordillera de orgullo hacía que ocurriera eso... Debido a lo que me ocurre, que no sale como pensé estaba saliendo, como lo quería, y a que esto se debe a que no soy o no tengo las habilidades para que salgan bien. Por lo tanto, no soy como creía que era... no represento lo que soy... si no probablemente lo que fui.
Perder la seguridad en mis cualidades, me hace cavar orificios en las bases de mis muros de orgullo, así no lo quiera. Permitiendo que se cuelen las opiniones de los otros como soldados, agravando mi pérdida de identidad. No obstante, de lejos los muros se ven iguales. Nadie se da cuenta que no sé quién soy... ni qué cualidades tengo... solo veo los defectos que son como pequeños explosivos puestos en los orificios para tumbar los muros de mi orgullo, haciéndome vulnerable a todo lo que la gente diga; haciéndome dudar de todo lo que pensé era.

Algo que de lo que no podré dudar es de lo que quiero en una relación de cualquier tipo y del por qué ser vegetariano, ya que estos dos aspectos están grabados en mí, como si fueran características netas y no podrán ser cambiados a menos que mi orden interior necesite un cambio reconstructivo desde cero, lo que creo no pasará por segunda vez.

En cuanto a mi supuesta habilidad psíquica, la empatía, siento que de alguna forma está fortaleciéndose pero no afecta mi estima favorablemente, indirectamente. Sentir lo que los demás están sintiendo, sea emocional, sentimental, o físicamente, nubla mis propias percepciones, obstaculizandome reafirmarme y sentir lo que quiero o debo sentir. Debo aprender a controlarla, o dejarla de lado, ignorando parte de mí, lo que posiblemente pueda originar una ruptura más "subterránea" y peligrosa en las defensas... En realidad, pienso desarrollarla para poderme permitir pensar en mis problemas a parte de los del resto, pero, mientras no recupere mi identidad, no creo que sea capaz de hacerlo.

He pensado en como la gente puede verme, como un orgulloso superficial... lo que no me gusta, es que piensan que soy orgulloso por mis características físicas, por como me visto y esas cosas, lo que es totalmente incierto, puede que me importe como me vea... pero nunca ha sido lo que más me importa o me gusta de mí mismo, siempre ha sido algo de segundo plano... Y no creo que ande alardeando por no ser feo. Aún así, el resto del mundo anda pensando eso... lo que en este momento sí me molesta.

Solo espero poder reafirmar mi yo, sin perder nada pero sin negar la posibilidad de que algo nuevo se adhiera a esa personalidad y ayude a restaurar mi estima, afectada por la pérdida de identidad y de orgullo.

viernes, 14 de mayo de 2010

Empatía, falsas apariencias y cosas perfectas

Yo nunca veo televisión... No es que no me guste o que no haya nada que ver... simplemente no me dan ganas de ver. Además, no tengo televisor propio donde ver. Pero hace como 2 semanas, me senté a ver A&E... Estaban presentando uno de esos programas sobre fantasmas que a mí me gusta ver: Physic Kids. Muchas veces, siento algo de compasión por ellos, por lo que sufren por ser diferentes y por tener sus respectivas habilidades psíquicas, que no siempre se relacionan con el contacto con las ánimas. Este episodio lo demostraba. Habían dos hermanos, un adolescente y una niña; ella tenía la capacidad de divisar los fantasmas como pequeños puntos de luz, mientras que él sentía dolores, emociones y sentimientos de las otras personas. Esto me llamó la atención, pues él era incluso diferente a los otros.

Cuando hablaron con él, se aclaró que su habilidad era la empatía y podía sentir lo que su madre sentía debido a una enfermedad y esto lo distraía y cansaba mucho.
¿Qué tiene esto que ver conmigo?
Yo hubiera pensado que nada hasta cuando dijo que sentía emociones... la tristeza de su madre.
Inmediatamente me acordé de lo que pasó el sábado... estaba triste porque alguien cercano a mí lo estaba... y casualmente me dolía la cabeza sin razón aparente.
Luego, resultó que a mi abuela le dolía...
"Mmmm, hagamos de cuenta que fue coincidencia" pensé yo, pero recordé cuando una amiga de mi hermanita se murió... Fueron unos días en los que estuve triste hasta el punto de la melancolía. ¿Por qué? Ni yo lo sé. Mi justificación para eso fue que si yo sentía lo que mi hermana sentía era para que la carga de ella se repartiera y no fuera tan difícil superar ese sufrimiento. A nuestro parecer, así fue, y ocurrió lo mismo cuando fuí al velorio de mi bisabuela por parte de abuelo... Todo mundo estaba deprimido y demás y el sentimiento se me pegó aunque yo nunca la conocí mucho.

Como conclusión, saque que era empático. Sin embargo, la habilidad no estaría muy avanzada o estaría muy bien controlada, ya que no soy capaz de asimilar las emociones de todo el mundo que esté cerca, lo conozca o no, como el muchacho lo hace.

No creo que nadie entienda el miedo que me atormentó en ese momento... "¿Cómo es posible que no me haya dado cuenta antes? Sabía que era sensible pero no creía que tanto... Además, muchos problemas me puede acarrear ser así... Eso me haría más diferente al resto de la gente pero me podría volver loco." Asuntos de este estilo pasaron por mi mente...

Desde ese día, he logrado comprobar que a veces siento lo que otros, incluyendo dolores físicos y emocionales. No obstante, no siempre puedo justificar lo que siento a través de otros y relacionar todo con problemas ajenos. Este cuestionamiento me ha atormentado desde entonces, sin que pueda encontrarle una solución concreta y completamente confirmada...

Por otro lado, hace poco volví a entender mi indiferencia con la gente. Muchas personas son capaces de mostrar falsas apariencias con el fin de obtener beneficios. Algunas se hacen respetar y admirar, piden muchas cosas... yo les ayudo... y luego, a mis espaldas, se preguntan que hacer conmigo como si fuera un obstáculo u objeto estorboso que es mejor dejar en una esquina. Solo necesitan que los ayude, que haga lo que ellos deberían hacer para facilitarles la vida, mientras me ven de una manera érronea, nublada por prejuicios y CHISMES...

¡Qué palabra tan peligrosa! Tiene el poder suficiente para dañar y arreglar reputaciones, deteriorar la forma en la que se ve a una persona, crear odio, atracción, repudio e incluso aprecio hacia una persona. Para mí, no son cosa nueva... he sido objeto de muchísimos de ellos y he sido el promotor de algunos otros. La diferencia entre los que conciernen a mi persona y los que impulso, es que los que me atañen son muy trascendentales si llegan a oídos indebidos, mientras que los otros son pasajeros, e incluso yo mismo los desmiento.

Los chismes, o curiosas historias inventadas por señores/señoras muy entrometid@s, que me inventan son variados y he sabido de ellos por mi cuenta o por diferentes fuentes confiables. Injustificados, injustos y usualmente ridículos y contradictorios, estos pequeños virus han podido afectarme mucho cuando sé que la persona que los quiere confirmar, es alguien a quien aprecio y respeto, y yo pensaba que era recíproco. No debo poner atención a ellos pero es difícil, puesto que destrozan las imágenes que tengo de algunas personas.

La hipocresía unilateral me enfurece, pues solo una persona sabe lo que en realidad pasa mientras que la otra simplemente confía. No es que me parezca bueno la hipocresía recíproca, pero en la mayoría de los casos no hace daño si se llega a descubrir, o por lo menos hace un daño equivalente a ambas partes.

Dejando de lado este tema, la satisfacción me ha invadido... Me he percatado de las muchas cosas que me salen bien y de que tan original soy. Esto me hace sentir bien... es como darle cuerda a mi orgullo... XD. También, demuestra que hay que ser optimista, la naturaleza se encarga de que las cosas salgan bien aunque al principio parezca que van por caminos incorrectos o desfavorables y que las cosas malas sean más que las buenas... Hay que ver las cosas perfectas de la vida, o que desde nuestro punto de vista lo sean. Esto demuestra que todo puede cambiar y siempre mejorará. Sin embargo, es necesario colocarle empeño a lo que se hace, deba o quiera hacerse, para así sentirse muy satisfecho con uno mismo y su vida, sin tener en cuenta los inconvenientes usuales de ella.