Una dulce anciana, de corta vista por su edad, se prepara para cruzar una avenida en hora pico. Debido a múltiples inconvenientes, el puente por el que debería pasar, se encuentra en reparaciones estructurales. La mujer tiene afán: Ha dejado a su nietecito de 6 años en casa solo. Debe volver tan pronto como le sea posible para asegurarse que no le ocurra nada malo.
Un respetado caballero se encuentra sentado al volante de su flamante vehículo. Espera a que el embotellamiento de vehículos avance y le permita girar por una calle a su derecha hacia el oriente de la ciudad. Debe llegar a su oficina para solucionar un problema relacionado con una estafa hecha a su nombre. Da golpecitos al volante intentando calmar sus nervios mientras se percata del movimiento de autos adelante.
Un honesto conductor de taxi piensa en su hija y esposa que le esperan en casa después de una ardua jornada nocturna de trabajo. Tiene sueño pero él no permite que este hecho afecte su forma de conducir. Siempre ha criticado a sus compañeros que llevan las riendas de su vehículo como si fuera un carro de caballos en medio de una gran batalla. El tráfico adelante comienza a avanzar y él mueve la palanca de cambios adelante, para poner en marcha el vehículo.
Un trasnochado joven, estudiante de universidad, golpea con insistencia el manubrio de su motocicleta, malhumorado por el poco espacio que dejan los vehículos de esa avenida para maniobrar. Recuerda con gracia la noche anterior, en la que festejó el final de semestre hasta quedar en el suelo sin el equilibrio suficiente para poder levantarse. Ve entonces un resquicio entre un taxi y otro auto en el que puede pasar. Se dirige con premura hacia él.
Un cansado obrero descansa sobre una improvisada silla, junto a su lugar de trabajo. Toma una gaseosa mientras observa el lento avance de la obra. Por las ansias de dinero de quienes construyeron inicialmente el puente, el gobierno de la cuidad contrató a su empresa para reparar los daños causados a la estructura. Desde ese momento hasta ahora, han transcurrido ocho días de arduo trabajo por parte de él y sus compañeros, quienes aún están enfrascados en la reparación.
Una atractiva muchacha de cabellos dorados se encuentra a un lado de la avenida, esperando el vehículo que la llevará a su casa. Acaba de salir de la casa de una amiga; se encontraba realizando un trabajo final que comprende una gran parte de una asignatura a la que está suscrita en el instituto. Se queja mentalmente de la cantidad de autos que obstaculizan el único taxi a la vista. Alza la mano y le hace la señal de pare.
De las decisiones:
La anciana cruza la calle después de un autobús, detrás del que no hay aparentemente ningún vehículo. El caballero acerca su auto a la orilla con el propósito de tomar fácilmente la calle hacia el oriente. El conductor decide recoger a la muchacha, pensando que una carrera más no le vendrá mal. El joven balancea su motocicleta entre el taxi y la orilla y aumenta la velocidad para dejarlo atrás. El obrero se permite dar un mordisco a un sánduche antes de volver al trabajo.
Del hecho analizado y sus resultados:
La anciana llega al otro lado de la avenida, la muchacha le da la mano para ayudarla a subir a la acera y ninguna de las dos se percata del accidente. El caballero agradece que el taxi de enfrente hiciera una maniobra de evasión extraña y aprovecha el momento para colarse por la calle al oriente. El conductor del taxi sin ánimo de perder una cliente se dirige a la derecha pero, en un intento por evitar atropellar a la anciana, gira hacia la izquierda sin darse cuenta del joven motociclista que pasa por encima del techo del vehículo con la fuerza del impacto. La motocicleta sale derrapando por la acera hasta golpear al obrero, empujándolo contra la base del puente. Queda inconsciente en el acto mientras que el joven cae desde la parte trasera del taxi al suelo.
La anciana corre hasta su casa, donde encuentra el lugar lleno de humo: una sartén sobre el fuego ha derramado su contenido que ha apagado la llama y ha inundado el edificio por completo de humo y gas metano. Busca con afán a su nieto, al que encuentra dormido y sin daño alguno.
La muchacha se acerca rápidamente al joven de la moto, que está en el suelo. Le presta los primeros auxilios mientras que el conductor del taxi llama con premura a una ambulancia. Nadie se fija en el obrero que la moto ha golpeado hasta que llega el servicio de emergencias. El hombre ha perdido la movilidad de sus extremidades inferiores y es subido a la ambulancia junto al joven, que sufre de trauma craneal severo, a quien acompaña la muchacha, que se convertirá un tiempo después en su novia por mucho tiempo.
El caballero llega a la oficina y logra demostrar su inocencia frente a los cargos que se le imputan.
El taxista pierde la licencia y su taxi debe ser retenido mientras él consigue el dinero para pagar una multa exorbitante.
¡Qué catástrofe!
Del análisis:
La última frase del fragmento anterior puede ser refutado, si se limita a ver pedazos de lo ocurrido.
- Si la anciana hubiera sido atropellada, habría muerto y también lo hubiera hecho su nieto, pues ella no habría tenido la posibilidad de sacarlo de la asfixiante casa. Por otra parte, si ella se hubiese detenido a mirar el accidente, su nieto se habría quedado sin aire y probablemente hubiera sufrido complicaciones en su salud. Para la anciana, esto pudo haber sido una catástrofe, pudo haber resultado en un hecho malo para ella y su familia, pero no lo fue, así que está bien.
- Si la muchacha no hubiese ayudado a la anciana, esta última se habría quedado en el borde de la calle mientras el accidente ocurría. Pudo haber salido lastimada y la muchacha, al sentirse culpable, se habría encargado de ella, en vez del joven y nunca hubiera iniciado una relación con él. Algo similar habría pasado si ella no le hubiera hecho señas al taxi, para que parara. Para la muchacha, ese hecho significó conocer a su compañero de vida, así que es un asunto bueno.
- Si el caballero se hubiese dado cuenta del accidente y hubiera ayudado a los heridos, las acusaciones en su contra habrían tomado tal fuerza que hubiese sido llevado a juicio en poco tiempo. Tendría que haber aguantado una gran temporada en prisión, sin nada más que pudiera salvarlo. Si la anciana se hubiera demorado un poco más en cruzar la calle, el caballero la habría atropellado y su destino sería similar al anterior, con la única diferencia en sus causas. Para el caballero, entonces este hecho resulto beneficioso y, por consiguiente, bueno.
- Si el taxista no hubiese decidido ir por la muchacha, no habría ocurrido accidente y él no hubiera perdido su licencia ni su auto. Para el conductor, es una catástrofe lo que ocurrió.
- Si el joven no hubiese intentado pasar por el lado del taxi, no habría estado hospitalizado durante tanto tiempo por el trauma. No obstante, nunca habría conocido a la muchacha. Así que, para el joven, a pesar del daño pasajero, este accidente fue algo bueno.
- Si el obrero no hubiera tomado un descanso, su vida habría seguido el mismo curso que llevaba hasta ahora. Si lo hubiera tomado pero no hubiese comido nada, hubiera pasado algo similar. Para el obrero pudo ser mucho mejor, pero este hecho destrozó su vida y su forma de trabajo, por lo que es una catástrofe.
Para cuatro de seis personas, pudo ser peor y según ellas, es lo mejor que pudo haber ocurrido. Sin embargo, a las otras dos les destruyó la vida como la conocían y modificó sus destinos de la manera más nociva que fue posible. ¿Cómo determinar si un acto como este es malo o bueno con tantas formas de verlo? No se puede pretender utilizar un recurso matemático para solucionarlo. Cuatro contra dos, los cuatro tienen razón y este accidente fue un golpe de buena suerte. Estaría mal tan solo pensar en evaluarlo de esa manera. Dada esta imposibilidad, ¿cómo se puede asegurar la existencia de la maldad o la bondad en el hecho sin dejar ningún detalle atrás?
De las conclusiones:
Se podrían evaluar más ejemplos para dar fuerza a la teoría que seguirá, pero limitándose a este, se puede asegurar que tanto la bondad como la maldad son relativas. Dependen del punto de vista del que se vean los hechos. Muchas personas podrían asegurar que nadie vería un accidente de estos como algo bueno, pero se aclara que cada perspectiva evalúa los hechos que conciernen a cada persona, no se deja llevar por las cuestiones de educación o solidaridad. Muchos otros pueden, entonces, negar que alguna vez han visto un acto "de naturaleza malvada" como algo bueno si les beneficia, afirmación que carece por sí sola de sentido y cuya demostración no concierne al desarrollo de la idea general de este texto. Se puede decir entonces que nunca habrá algún hecho carente de bondad o maldad inherente, ya que estos están adjudicados por cada mente que los evalúa y que interactúa en ellos. Los seres humanos son duales y no pueden pretender que actos causados por ellos se limiten exclusivamente a un lado del espectro. Determinar lo que es para alguien cualquier asunto será entonces, una cuestión de perspectiva.