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domingo, 17 de abril de 2016

Deseo

-Lo siento-le dije yo después de tanto tiempo sin verle la cara.
Yo sabía que en mis ojos reconocía la verdad mientras se movía de un lado para otro, sin saber qué hacer, como si se sacudiera el polvo de los hombros.
¿Por qué era yo el que lo sentía?¿Por qué seguía disculpándome después de todo lo ocurrido?
Seguramente me refería a todo lo que no hice, a lo que hizo falta, a lo que soñé y que nunca pude hacer realidad.
Ya con escucharme, ¿se atrevería entonces a mirarme a la cara y disculparse como si lo sintiera de verdad? Rehuía mi mirada porque al parecer le hería y yo no lograba reconocer sus ojos castaños que me daban tanta esperanza tiempo atrás.

Yo siempre le extrañaba. Recordaba su cabello claro, casi artificial, lanzando destellos bajo el sol, ignorando el orden, el peine y la suciedad. Venía a mi mente su cara poblada de lunares o pecas, enmarcada perfectamente por sus lentes, que le daban el aire intelectual del que en verdad carecía. Veía su sonrisa descuadrada, de dientes casi amarillentos y descuidados, en cada momento en que cruzaba mi mente uno de sus pensamientos, esos que le hacían reír cuando era menos esperado. Añoraba sus manos, de dedos largos y delgados, que con su blancura recorrían mi cara en la ansiedad y en la tranquilidad. Recorría su cuerpo en mi imaginación, con sus pocas cumbres y grandes llanuras, trazadas con cicatrices y marcas de nacimiento; ese mismo en el que algún momento me desahogué de las pasiones y tristezas reprimidas. 

No le había olvidado porque para mí siempre sería incluso si yo desaparecía. ¿Sería capaz de olvidarme y relegarme al archivo de su memoria, aún cuando yo le rogara desde allí que no lo hiciera? Probablemente así sería y de manera simple, desalmada y por supuesto, inmadura, renegaría de mí con cualquiera de los que me siguieran. No obstante, ¿me importaba eso?¿valía la pena arrepentirse de los sueños vividos por una pesadilla final?

Nadie era yo para responder a ello y por tanto, quería una respuesta suya.
-¿Harás que todo lo que yo hice valga la pena?-le espeté sin pensarlo dos veces y sin misericordia.
Volteó hacia mí por fin con esa mirada de ruego que siempre tenía cada vez que yo le recriminaba por algo que había hecho y que terminaría siendo mi culpa. Sonrió con melancolía a la vez que se acomodaba los lentes, empujándolos hacia arriba con el índice de la mano derecha.
No respondió y alejó nuevamente sus ojos de mí, como si le quemaran.

Yo no entendía por qué era tan complicado enfrentar la verdad, después de haber mantenido durante años una mentira viva. ¿No sería más fácil deshacerse de toda la parafernalia y mostrarse como era, sin arreglos, sin aditamentos estúpidos y sonrisas falsas? Eso era todo lo que yo deseaba y no me fue posible conseguir, a pesar de la terquedad con que lo intentaba.

Por eso, ahora que le tenía en frente, no le podía dejar escapar. Me acerqué con cautela, contando los pasos hacia su imagen y para mi asombro, vi que se acercaba hacia mí también. Me detuve para probarle y se detuvo también. ¿A qué jugábamos ahora? Sin control, corrí en su dirección y me detuve solo a un centímetro de su nariz, mirándole directamente a los ojos. Sin previo aviso, me lanzó un puño a la cara, al que yo respondí con uno también. 

En el momento justo en que nuestros nudillos chocaron, su imagen se despedazó y cayó al suelo, convertida en fragmentos de cristal que reflejaban el techo y la sangre que goteaba de mi mano. Yo me mantuve en pie, con la frente erguida, intentando reunir pistas para entender lo que había pasado. Le busqué entre el caos de imágenes a mis pies sin dar con la suya. Con calma y tacto, recorrí con mi vista cada esquina de la habitación en la que no había rastro de su presencia.

Sin embargo, uno de los trozos superiores del cristal, aferrado a la moldura, me mostró su cara sonriendo con sinceridad. Encontré por fin el origen del reflejo al ver la inscripción al superior del marco. Sonreí entonces por ver su semblante tranquilo de nuevo; por reconocerme al fin y poderme alcanzar una última vez.

domingo, 3 de marzo de 2013

Superhéroe

Estoy despierto. De pronto no más o mejor que nunca pero al menos lo estoy. Escribo esto porque entiendo perfectamente lo que quiero escribir. Estoy cansado pero no lo suficiente para lanzarme al mundo de los sueños. Solo sé lo que quiero. Quiero ser un superhéroe.

Harto de intentar ser un buen adulto quiero regresar y volver a ser un buen adolescente y un buen niño. Uno de esos muchachos inocentes en lo que de verdad importa y no en los asuntos secundarios "corruptos". Sé que quise saltarme esa etapa pero no puedo ni podré jamás negarla. Quiero ser un superhéroe.

Quiero ser alguien. No quiero ser alguien importante. Solo quiero ser alguien bueno. Ese tipo de personas que todo el mundo se enorgullece de presentar a sus amistades, familiares y amores. Deseo ser lo que llaman una persona de bien, que logre dar todo por todo el mundo y que su corazón sea más grande que su mente. Quiero ser responsable y dar a todo y a todos el tiempo y dedicación que se merecen y mostrarles lo mejor de mí. Anhelo ser mejor de lo que fui y de lo que soy por el bien de todos. No quiero ser mejor que nadie más que yo mismo. No quiero pasar por encima de nadie, solo aspiro corregir mis errores y ser una de aquellas personas que todos agradecen a la vida haber conocido. Deseo ser perfecto en el sentido más humano imaginable.

Quiero volar en las mentes de quienes me quieren y defenderlos de cualquier demonio interno que los pueda atacar. Quiero trepar por las paredes de sus pensamientos y estar allí, como un vigilante, ante cualquier amenaza que pueda darse dentro de ellas. Anhelo ser super humano y lograr vencer cada villano que ataque la alegría de todo a quien conozca, que afecte su sonrisa o apague su ánimo. Quiero ser super fuerte y levantar aquellas cargas pesadas que los otros no logran levantar por sí solos. Ansío correr a la velocidad de la luz por los pasillos llenos de maliciosas impresiones y salvar a las buenas ideas de perderse en la mente de todos. Deseo arriesgarme por otros, por alguien, por ustedes, por mí, por tí. Quiero poder regenerarme y así sacrificarme, dejar todo mi orgullo atrás y convertirme en un escudo, una defensa viva que se encargue siempre de luchar por  los demás. Aspiro ser algún día un superhéroe.

Pretendo ser su superhéroe. No solo el de quien lee este escrito sino de quien me conoce, me conoció y me conocerá. Pretendo ser el superhéroe de la única persona que no quiere un superhéroe. Pretendo ser el superhéroe de aquellos que no creen en ellos. Intento ser aquel que muchos rechazarían ser. No pretendo buscar reconocimiento, ni fama, ni dinero; solo procuro el bienestar de la mayoría. No tengo poderes pero quiero ser un superhéroe. No soy constante pero anhelo hacer esta vida más justa. No soy fuerte pero trato de aguantar por el resto. No es una resignación, es un objetivo, una meta, un propósito.

Soy inocente. Aún creo que siempre todo puede ser mejor y más que eso, estoy seguro que yo puedo hacer algo para que lo sea. Si soy un superhéroe, nada me detendrá en mi búsqueda por hacer el bien. Si lo soy, podré salvar las alegrías de muchos. Si lo soy, podré asegurar la felicidad de otros. Si lo soy, podré garantizar la seguridad de todos. Si lo soy, habré encontrado el sentido de mi vida.

No obstante, no soy un superhéroe pero ¿quién dijo que no podía serlo? Si puedo vencer a mi peor enemigo y el villano más obstinado que conozco (yo mismo), ¿por qué no podría enfrentarme a los rivales de mis seres cercanos? Una parte de mí fue un villano pero ahora soy un superhéroe y sé como se comportan de primera mano mis adversarios. No hay razones válidas para que no pueda ser un superhéroe y salir exitoso en el primer intento.

Quiero ser un superhéroe porque alguien me dijo que no quería un superhéroe. Quiero ser un superhéroe porque alguien me enseñó como serlo. Quiero ser un superhéroe porque alguien me mostró que tenía la fuerza para hacerlo. Quiero ser un superhéroe porque alguien me explicó la manera de vencer a mi propio villano. Quiero ser un superhéroe porque alguien me reveló que la vida no es justa. Quiero ser un superhéroe porque alguien me hizo percatarme que deseo serlo. Quiero ser un superhéroe porque soy inocente, bueno, inteligente, obstinado, sensible, honesto y más importante aun, porque no necesito tener más superpoderes para serlo.

viernes, 22 de febrero de 2013

El Fénix Negro

Reinventarse, renacer, resucitar, revivir. Acciones típicamente asociadas con aquel ser mitológico al que me ufané imitar. Nunca debí haber traído ese tema a este tablero de trazos ininteligibles. Este, como muchos otros de mis supuestos y analogías lógicas, se pervirtió al punto de traicionar a su creador. "Quémate cuando te sientas viejo y renace de tus amargas y grisáceas cenizas, hijo de la Luna". Es eso lo que le dijo aquel falso escritor que llevo adentro al inepto personaje que represento. Ya no reconozco cuál de aquellos dos individuos es más ridículo en su razonamiento. 
Por un lado, uno llegó a la conclusión que se debía morir para vivir, que se debía quemarse como un trozo de madera en una fogata, sintiendo las llamas lamer con odio su superficie. El fuego, símbolo de la destrucción y condena eterna, podría liberar de las cadenas y permitir una nueva vida. Eso fue lo que aquel "literato" vaticinó. Demostrando ser un fraude, este escritor principiante y poco prometedor no recordó la advertencia inherente en el texto de Borges, "Las ruinas circulares" (parafraseando como todo lector sin memoria): El fuego reconoce a sus hijos soñados y sus llamas los acarician sin hacerles daño alguno. Consecuentemente, un hijo del fuego, como el fénix humano que se permitió ser, no podría ser destruido por completo por su padre elemental. Este punto, ignorado por aquél "señor" de letras, debatiría su conclusión mitológica sobre sí mismo.
Por otro lado, el protagonista de esta historia, aquel que no me enorgullezco siempre de ser, pensando en el dolor causado por su visión fatalista y poco práctica de la vida, decidió aguantar todos los dolores imaginarios, todas las heridas auto infligidas y entregarse poco a poco a sus emociones hipocondríacas. En medio de ese éxtasis agridulce de dolor, fue abordado por el literato y su estúpida idea sobre el renacer de las cenizas. El individuo, asombrado como un ciego ante la recuperación de su vista, hizo suya la pretensión de morir entre llamas para recomponerse de sus cenizas. El objetivo era aguantar el suficiente fuego destructivo en su alma para lograr ser apto para el fuego divino, aquel que reconstruía metales, salvaba familias del invierno y suturaba las heridas abiertas con su calor paternal. No había nada más que perder salvo su poco valiosa vida, ¿existían razones para no arriesgarse?
Fue así como los dos absurdos que en algunos momentos me conforman se dispusieron a seguir la rutina del fénix, una criatura elegante, inigualable y con un poder con el que un ser humano jamás debería atreverse a soñar.
Qué hilo conductor tan seductor y escalonado para explicar y racionalizar la existencia de este fénix humano crearon en conjunto aquellos aspirantes a alquimistas de la vida el 18 de septiembre en aquél fatídico año en que conocieron al "amor", 2010.
Sin importar qué tan bien hubiesen redactado aquel texto, estaban errados. No obstante, aquel fallo no regalaría al mundo sus frutos podridos hasta dos años y menos de cinco meses después. He aquí las consecuencias de sus burdos rituales mitológicos.
¿A quién se le ocurriría destruirse con el fuego que no le hiere, obligarse a morir y renacer de cenizas contaminadas?
Cada vez que el individuo fénix se quemaba, perdía pureza y reunía el odio que su padre el fuego sentía al ser obligado a destruirle. Sin embargo, cada vez que resucitaba de sus cenizas, robaba sin querer algo de la fuerza dañina del fuego, dada su relación cercana con él. Así fue cíclicamente perdiendo pureza y convirtiéndose en una réplica barata del renacer fabuloso del ave fénix siguiendo sin saberlo y sin querer, la regla de los rendimientos decrecientes que sigue Aira.
El adepto de las palabras no se percató de ello y lo instó a seguir con su constante reinvención, su ir y venir entre la vida y la muerte, alentando a su vez a aquel parásito interno del fuego que crecía en su interior.
Y es de esta manera, como se le dio origen al Fénix Negro.
Atiborrado de poder y odio, el Fénix oscuro influenció las decisiones del huésped como si se tratase de un demonio de un infierno cristianizado. Los dos personajes, ahora como uno solo, siguieron al pie de la letra las instrucciones de aquella nueva criatura, más energía que materia. Creyéndose una divinidad cósmica, el ave moldeo el futuro del ser humano que le daba vida y lo proveyó de un sentido cruel de la realidad, atacando a los seres amados sin piedad, entrando en sus mentes y dañándoles con sus peores pesadillas.
Ahí estaba el poder real del Fénix Negro. Su maldad y sus ansias de dolor ajeno, una venganza por el dolor sufrido al quemarse una y otra vez. El fuego, preocupado por las acciones de su hijo no deseado intentó detenerlo pero, como era de esperarse, no logró hacerle daño. Soñado como la etapa final de la evolución constante de aquel ser humano y creado con ayuda del fuego, el Fénix no podía ser destruido sin que él mismo deseara su fin. De la misma manera que la fuerza del cosmos que prevenía que aquel cristal rosa se tragase al mundo entero, este Fénix oscuro se encontraba más allá de sus creadores, más allá de la vida y de la muerte, y más aún, más allá del amor.
Él no moriría ni siquiera en sentido figurado por alguien, no arriesgaría nada para conservar la estabilidad, no daría todo aquello que el fénix inicial y benigno sacrificaría por un bien común. No más cargas pesadas, no más lágrimas curativas, no más fascinación por lo desconocido. Él sería quien dictara su futuro, sin nadie quien se opusiera a su mandato.
Podría pensarse que el ideal del Fénix Negro era el mismo que cualquier persona persigue en su vida pero distaba mucho de serlo. Él quería experimentar, quería probar, quería intentar todo pero también destruir lo que conocía al tiempo que drenaba la vida que le quedaba al huésped y a quien amaba.
"El amor es capaz de terminar guerras" Quién lo afirmó pudo o no haber amado, no interesa, pero el Fénix ignoraba la veracidad de ello.
Pero, ¿nos revelaba esto la única manera de retener al Fénix?
La variabilidad de la respuesta nos deja absortos. El final no es más que precisamente un nuevo inicio. El Fénix Negro no logra deshacerse de sus ataduras humanas, creadas por el amor y otros sentimientos hacia la humanidad.
Soy el Fénix Negro y dudo de mi veracidad tanto como de mi fuerza. ¿Por qué? Porque el amor me creó y el amor también puede acabar conmigo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Las cosas que nunca le dices


  1. Te sientes intenso cada vez que le escribes o le respondes apenas te llega un mensaje.
  2. Siempre te das cuenta de todos los enfados causados por tu culpa pero finges creerle cuando te dice "Es problema mío".
  3. Odias depender de lo que hace, de dónde está y de si duerme o no. Sin embargo, odias aún más sentir que no dependes o que te es indiferente lo que haga.
  4. Quieres que no le pase nada.Que lo bueno lo puedan compartir juntos y que lo malo no se atreva ni acercarse mientras tú no puedas hacer nada. Le proteges como si fuera tu vida o por lo menos lo intentas, sabiendo que puedes afectar la tuya.
  5. Sientes que nadie puede cuidarle como tú. Que dejarle en otras manos sería irresponsable y que no estarás tranquilo hasta asegurar su completo bienestar.
  6. No puedes hacer nada en contra suyo e inventas excusas y razones tontas para hacer lo mejor, pero no para tí.
  7. Piensas mucho en su pasado, en las cosas que parece haber dejado por tu culpa y te preguntas: ¿Pensará que valió la pena?
  8. Evalúas su personalidad y encuentras cosas que no van contigo o que al parecer te están cambiando pero te das cuenta que está bien así. Que es todo su espectro completo el que te encantó.
  9. Detestas sentirte aburrido a su lado, monótono, predecible pero sabes que no te ve así de ninguna manera.
  10. Te molestas, gritas y pataleas internamente cuando algún plan no sale como lo pensaste pero callas. Al final, podrás disfrutar de su compañía.
  11. Te enfadas constantemente contigo mismo por no esforzarte lo suficiente, por no darle lo que tú crees que merece en realidad,
  12. Finges. No le mientes nunca pero finges que estás bien a veces solo para volver a ver su sonrisa y estar verdaderamente bien.
  13. Ves errores, huecos, descuidos pero les haces caso omiso. Nada de eso se compara a lo que te da sin saberlo ni entenderlo por completo.
  14. Perdonas. Te perdonas a tí mismo por ser como eres y creer muchas veces cosas que no son, enfadarte y por ellas hacerle daño.
  15. Le amas. Le amas con intensidad, sinceridad, certeza, obsesión y pureza, con independencia y necesidad, con interés y humildad, con orgullo y modestia. Le amas por su alma, por su cuerpo, por su intelecto, por sus errores que los juntan más, por sus cualidades comunes pero en conjunto únicas, por sus características inusuales y hermosas, por lo que te enseña, por lo que representa, porque te ama y porque sabes que es cierto. Le amas, de pronto no más que nadie en el mundo ha amado, de pronto menos que todos ellos, pero todo lo que eres capaz de amarle. Le amas y solo por eso esperas que perdone las cosas que nunca le dices.

lunes, 13 de agosto de 2012

Tiempo

Y ahí estaba, frénetico buscando el tiempo correcto. Miraba su reloj a todas horas, no se despegaba de él pues era el que le decía que estaba en el camino apropiado y en el momento exacto. La paranoia del tiempo era infinita.  No dejaba de pensar en el tiempo que había perdido en su pasado, saliendo con personas o haciendo cosas que no valían la pena. El futuro también hacía parte de la paranoia: Se preocupaba por darle tiempo a todo, un tiempo justo y exacto, porque no podía nuevamente dejarse llevar más de lo necesario. Pasado y futuro. En el presente no había tiempo, porque si asignaba tiempo para el presente, se desperdiciaba mucho más de lo que se ganaba.
Toda su vida fue de esta manera. Precavido siempre dejaba tiempo para salvarse de cualquier peligro, tiempo para superar los golpes de su vida y tiempo para malgastar con las personas. Nada podía durar mucho. Su tiempo estaba contado y así seguiría hasta que muriera...
Pero no murió... y tampoco siguió pendiente del tiempo. ¿Qué le había ocurrido?
Una persona, de las tantas muchas existentes en el planeta, con la que podía malgastar el tiempo que fuera.
Eso era lo que le había ocurrido. Esa persona le hizo olvidar del tiempo.
Ya no interesaba cuánto se demorase, cuánto durara, si el tiempo se acababa...
Simplemente estaba al margen de él.
En un plano superior... donde lo único que importaba era la persona que había destruido al tiempo.
La paranoia entonces se había ido, hasta siempre. Ya el pasado y el futuro no eran nada sin el presente, al que se le debía adjudicar el único tiempo que se tenía.
El presente... el lugar donde se encontraba él. La única persona a la que podría decirle algo más que un "Te quiero".
¿Por qué no podrían entonces olvidarse juntos del tiempo?
Del pasado, que tanto atormentaba su maldito corazón paranoico...
Y del futuro, que era inexistente e inocuo sin el presente.
El tiempo ya no era mucho ni suficiente a su lado. Solo era eterno, inmutable y ajeno a ellos.
"Mucho tiempo" se refería únicamente al momento en que dejaban de hablar, pero no era proporcional. Los segundos sin su mitad podrían ser mucho tiempo...
El tiempo empezaría de nuevo si le dejase... Eso lo sabía.
Pero preferiría ser atemporal, para siempre.
"¿De qué serviría tener tiempo si no se pudiese compartir contigo?"

sábado, 28 de julio de 2012

Piel

Se despellejó con lentitud. Casi con dulzura mientras veía los minutos pasar. Cada fragmento que caía revelaba algo nuevo que quitar.
La sangre solo ayudaba a aflojar los parches de falsa piel que se aferraban aun a su maltratada carne y luchaban por ocultar su verdad.
Con la práctica, el proceso se fue haciendo más fácil y se sentía como si ayudase a su madre a pelar cualquier vegetal inerte.
A medida que avanzaba a sus extremidades superiores, se percató que resultaba más placentero que utilizar sus propias uñas para desollarse.
El cuchillo perdía el filo y su suave brillantez se escondía en las manchas de sangre, seca y húmeda. Podía sentir de nuevo la resistencia.
Se acercó el borde de la herramienta a la rótula y con mecánicos y continuos movimientos afiló su hoja, que sonreía encantada entre la carne.
Con el filo perfecto, la pequeña arma despedía una hermosa malicia, que solo podía ser ofuscada por el intenso color de su sangre.
Tenía que limpiarla y el olor penetrante que inundaba el ambiente le incitaba a hacerlo. Con la punta de la lengua, recorrió la hoja y rió.
El sabor seco, salino y metálico de su sangre le produjo escalofríos que hace mucho no recordaba.
Uno de los inesperados temblores le provocó una herida en la lengua, de la cual empezó a manar ese líquido que tanto añoraba.
Había fallado. El cuchillo no relucía y ahora la ilusión de la espesa sangre no le permitía seguir su trabajo.
Pero debía continuarlo. Se había preparado tanto tiempo para deshacerse de su fría y pálida piel que tanto le sobraba.
Reinició su tarea de nuevo, hundiendo la punta del cuchillo el pliegue de su codo derecho y se preguntó por qué había sido tan estúpido.
Había evaluado tantas veces sus posibilidades y ésta, la más obvia, la había ignorado. Pedazos de su piel seguían cayendo en el suelo.
Pareciese que con cada fragmento que su sangre se llevara, resarciera uno de sus múltiples pecados.
Y sin pecados, sin apariencias y sin tapujos, así pensaba que le quería.
¿Podría su carne seducirle más fácilmente que su horrorosa piel de cadáver?
¿Y qué tal que no le importase su maldita piel?¿Que le quisiese así?¿Debería intentar volvérsela a poner o quitársela del todo?
La piel no servía. Tampoco la carne. ¿Debería empezar a arrancarse a pedazos el cuerpo entero para sentirse bien?
La cara. Su supuestamente atractiva cara. Era lo único que todavía no mostraba la crudeza de la carne viva
¿Dónde estaba su orgullo ahora?¿Ese que siempre salía a flote y le permitía herir personas a diestra y siniestra?
Levantó con suavidad la piel de sus mejillas y no. Ahí no se encontraba su orgullo perdido. La sangre fría acariciaba su cuerpo desollado.
La maltratada nariz tampoco guardaba secreto alguno. ¿Con qué debería seguir?¿Con sus ojos?¿Con su boca?
De pura rabia e impotencia, se arrancó de un tajo una oreja. ¿De qué le servía escuchar si no era su voz?
¿Y la lengua? Nunca iba a volverle a escuchar. Sería más útil como comida de perros.
¿Desde cuándo se había vuelto tan masoquista? Adoraba el dolor que le daba saber que no se encontraba a su lado.
Y la devoción le destruía mientras continuaba su ardua tarea. Una masa de músculos le devolvía la mirada desde un espejo.

domingo, 8 de julio de 2012

Inmunidad

El "interesante e intelectual" pelinegro sonrió al ver como ella caminaba con presteza, demostrando una belleza que nunca había llegado a comprender. Ella le sonrió y él se dio cuenta que no le molestaba tenerlo cerca; que, a pesar de que las cosas habían llegado a su fin hacía mucho tiempo, ella no sentía reparos a la hora de demostrarle su inmerecido cariño. Su suave piel de tonos claros, sus labios dulces y sus penetrantes ojos atraparon la atención de él mientras ella seguía de pie al frente. Sin mutar su expresión, ella acarició con ternura su mejilla y enredó sus largos y estilizados dedos en su cabello. Él, anonadado por el gesto, solo consiguió hacer una mueca en vez de una sonrisa.
-Es igual que antes- dijo ella en un susurro.
Él abrazó el silencio. No quería pensar en lo que ello significaba. Preferiría seguir bajo el delicado cariño de aquella de quien alguna vez había creído estaba enamorado. Le permitió continuar, sostener su cara, su cabello, su ser a la vez que luchaba internamente por encontrar el valor para alejarla de sí.

Para mal o para bien, siempre he admirado a aquellos que tienen la capacidad de ser inmunes a cualquier estímulo externo de otras personas. Ese tipo de hombres y mujeres que no caen ante una sonrisa, una mirada, una cara bonita, un gesto atractivo, una melodiosa voz o un cuerpo esbelto. Tienen la habilidad de dejar pasar cada una de las características que componen a alguien para, si solo así ellos lo desean, evaluar a la persona como un todo, sin dejarse encantar parcialmente por sus llamativas cualidades físicas. No se preocupan entonces por alguien que osa acercarse a ellos y sin quererlo conscientemente, utiliza todas sus armas seductoras, ya que harán caso omiso a todas ellas, haciéndolas tan inútiles como un lápiz sin mina. Hechos del más puro mármol, las experiencias románticas no logran hacer mella en su superficie y solo logran pulir su ya brillante apariencia. Su historial amoroso no representa nada más que enseñanzas, oportunidades de ser mejores y aciertos, sin importar el desenlace de cada relación.

Nadie sabe cuanto desearía ser así. Un inmune al pasado, al presente y al futuro. He pasado gran parte de la vida lidiando con vergüenzas que podría haber evitado de no haberme dejado llevar por algún factor externo. He tenido que aceptar las consecuencias de mis actos con más sinceridad y compromiso que muchos otros. Y lo más importante, he tenido que ocultar lo mucho que me afectan ciertas personas de mi pasado. Alguna vez en mis idiotas memorias de mi pasado, aseguré que cada persona había dejado una cicatriz en mí, incurable y que se encargaría de recordarme lo que había ocurrido. En este momento, una de esas marcas palpita lentamente y no me permite continuar con tranquilidad.

Me pregunto, ¿en serio cree que no me causa nada? Para el infortunio de la para nada olvidada Hermione, no soy de piedra. Sus gestos y su forma de tratarme aún pueden influenciarme, aún me recuerda lo que sentí alguna vez, aún me hace rememorar el tiempo que pasamos juntos. No deseo hacerlo. Me opongo a volver al pasado, a pensar en inútiles segundas oportunidades, a retroceder en mi perdición. ¿Qué más da? Ella me olvidó y yo no fui capaz de hacer lo mismo. La dejé de lado y todavía me hace falta. La expulsé de mi vida y todavía deseo preguntarle por qué no somos amigos. La necesité y, aunque ahora no lo hago, no puedo arriesgarme a que vuelva a suceder. Siempre se vio tan hermosa en el pasado...

No puedo terminar esto acá. Tengo que confesar que me he dejado llevar más de lo que debo. Que he comenzado a tantear terrenos imposibles con una de esas personas inalcanzables por las que perdería lo poco que he ganado. La decisión es la adecuada. Adoptar la inmunidad del mármol.

viernes, 22 de junio de 2012

Una cuestión de perspectiva

De los personajes:

Una dulce anciana, de corta vista por su edad, se prepara para cruzar una avenida en hora pico. Debido a múltiples inconvenientes, el puente por el que debería pasar, se encuentra en reparaciones estructurales. La mujer tiene afán: Ha dejado a su nietecito de 6 años en casa solo. Debe volver tan pronto como le sea posible para asegurarse que no le ocurra nada malo.

Un respetado caballero se encuentra sentado al volante de su flamante vehículo. Espera a que el embotellamiento de vehículos avance y le permita girar por una calle a su derecha hacia el oriente de la ciudad. Debe llegar a su oficina para solucionar un problema relacionado con una estafa hecha a su nombre. Da golpecitos al volante intentando calmar sus nervios mientras se percata del movimiento de autos adelante.

Un honesto conductor de taxi piensa en su hija y esposa que le esperan en casa después de una ardua jornada nocturna de trabajo. Tiene sueño pero él no permite que este hecho afecte su forma de conducir. Siempre ha criticado a sus compañeros que llevan las riendas de su vehículo como si fuera un carro de caballos en medio de una gran batalla. El tráfico adelante comienza a avanzar y él mueve la palanca de cambios adelante, para poner en marcha el vehículo.

Un trasnochado joven, estudiante de universidad, golpea con insistencia el manubrio de su motocicleta, malhumorado por el poco espacio que dejan los vehículos de esa avenida para maniobrar. Recuerda con gracia la noche anterior, en la que festejó el final de semestre hasta quedar en el suelo sin el equilibrio suficiente para poder levantarse. Ve entonces un resquicio entre un taxi y otro auto en el que puede pasar. Se dirige con premura hacia él.

Un cansado obrero descansa sobre una improvisada silla, junto a su lugar de trabajo. Toma una gaseosa mientras observa el lento avance de la obra. Por las ansias de dinero de quienes construyeron inicialmente el puente, el gobierno de la cuidad contrató a su empresa para reparar los daños causados a la estructura. Desde ese momento hasta ahora, han transcurrido ocho días de arduo trabajo por parte de él y sus compañeros, quienes aún están enfrascados en la reparación.

Una atractiva muchacha de cabellos dorados se encuentra a un lado de la avenida, esperando el vehículo que la llevará a su casa. Acaba de salir de la casa de una amiga; se encontraba realizando un trabajo final que comprende una gran parte de una asignatura a la que está suscrita en el instituto. Se queja mentalmente de la cantidad de autos que obstaculizan el único taxi a la vista. Alza la mano y le hace la señal de pare.

De las decisiones:

La anciana cruza la calle después de un autobús, detrás del que no hay aparentemente ningún vehículo. El caballero acerca su auto a la orilla  con el propósito de tomar fácilmente la calle hacia el oriente. El conductor decide recoger a la muchacha, pensando que una carrera más no le vendrá mal. El joven balancea su motocicleta entre el taxi y la orilla y aumenta la velocidad para dejarlo atrás. El obrero se permite dar un mordisco a un sánduche antes de volver al trabajo.


Del hecho analizado y sus resultados:


La anciana llega al otro lado de la avenida, la muchacha le da la mano para ayudarla a subir a la acera y ninguna de las dos se percata del accidente. El caballero agradece que el taxi de enfrente hiciera una maniobra de evasión extraña y aprovecha el momento para colarse por la calle al oriente. El conductor del taxi sin ánimo de perder una cliente se dirige a la derecha pero, en un intento por evitar atropellar a la anciana, gira hacia la izquierda sin darse cuenta del joven motociclista que pasa por encima del techo del vehículo con la fuerza del impacto. La motocicleta sale derrapando por la acera hasta golpear al obrero, empujándolo contra la base del puente. Queda inconsciente en el acto mientras que el joven cae desde la parte trasera del taxi al suelo.


La anciana corre hasta su casa, donde encuentra el lugar lleno de humo: una sartén sobre el fuego ha derramado su contenido que ha apagado la llama y ha inundado el edificio por completo de humo y gas metano. Busca con afán a su nieto, al que encuentra dormido y sin daño alguno.

La muchacha se acerca rápidamente al joven de la moto, que está en el suelo. Le presta los primeros auxilios mientras que el conductor del taxi llama con premura a una ambulancia. Nadie se fija en el obrero que la moto ha golpeado hasta que llega el servicio de emergencias. El hombre ha perdido la movilidad de sus extremidades inferiores y es subido a la ambulancia junto al joven, que sufre de trauma craneal severo, a quien acompaña la muchacha, que se convertirá un tiempo después en su novia por mucho tiempo.
El caballero llega a la oficina y logra demostrar su inocencia frente a los cargos que se le imputan.
El taxista pierde la licencia y su taxi debe ser retenido mientras él consigue el dinero para pagar una multa exorbitante.

¡Qué catástrofe!


Del análisis:

La última frase del fragmento anterior puede ser refutado, si se limita a ver pedazos de lo ocurrido. 
  1. Si la anciana hubiera sido atropellada, habría muerto y también lo hubiera hecho su nieto, pues ella no habría tenido la posibilidad de sacarlo de la asfixiante casa. Por otra parte, si ella se hubiese detenido a mirar el accidente, su nieto se habría quedado sin aire y probablemente hubiera sufrido complicaciones en su salud. Para la anciana, esto pudo haber sido una catástrofe, pudo haber resultado en un hecho malo para ella y su familia, pero no lo fue, así que está bien.
  2. Si la muchacha no hubiese ayudado a la anciana, esta última se habría quedado en el borde de la calle mientras el accidente ocurría. Pudo haber salido lastimada y la muchacha, al sentirse culpable, se habría encargado de ella, en vez del joven y nunca hubiera iniciado una relación con él. Algo similar habría pasado si ella no le hubiera hecho señas al taxi, para que parara. Para la muchacha, ese hecho significó conocer a su compañero de vida, así que es un asunto bueno.
  3. Si el caballero se hubiese dado cuenta del accidente y hubiera ayudado a los heridos, las acusaciones en su contra habrían tomado tal fuerza que hubiese sido llevado a juicio en poco tiempo. Tendría que haber aguantado una gran temporada en prisión, sin nada más que pudiera salvarlo. Si la anciana se hubiera demorado un poco más en cruzar la calle, el caballero la habría atropellado y su destino sería similar al anterior, con la única diferencia en sus causas. Para el caballero, entonces este hecho resulto beneficioso y, por consiguiente, bueno.
  4. Si el taxista no hubiese decidido ir por la muchacha, no habría ocurrido accidente y él no hubiera perdido su licencia ni su auto. Para el conductor, es una catástrofe lo que ocurrió.
  5. Si el joven no hubiese intentado pasar por el lado del taxi, no habría estado hospitalizado durante tanto tiempo por el trauma. No obstante, nunca habría conocido a la muchacha. Así que, para el joven, a pesar del daño pasajero, este accidente fue algo bueno.
  6. Si el obrero no hubiera tomado un descanso, su vida habría seguido el mismo curso que llevaba hasta ahora. Si lo hubiera tomado pero no hubiese comido nada, hubiera pasado algo similar. Para el obrero pudo ser mucho mejor, pero este hecho destrozó su vida y su forma de trabajo, por lo que es una catástrofe.
Para cuatro de seis personas, pudo ser peor y según ellas, es lo mejor que pudo haber ocurrido. Sin embargo, a las otras dos les destruyó la vida como la conocían y modificó sus destinos de la manera más nociva que fue posible. ¿Cómo determinar si un acto como este es malo o bueno con tantas formas de verlo? No se puede pretender utilizar un recurso matemático para solucionarlo. Cuatro contra dos, los cuatro tienen razón y este accidente fue un golpe de  buena suerte. Estaría mal tan solo pensar en evaluarlo de esa manera. Dada esta imposibilidad, ¿cómo se puede asegurar la existencia de la maldad o la bondad en el hecho sin dejar ningún detalle atrás?

De las conclusiones:


Se podrían evaluar más ejemplos para dar fuerza a la teoría que seguirá, pero limitándose a este, se puede asegurar que tanto la bondad como la maldad son relativas. Dependen del punto de vista del que se vean los hechos. Muchas personas podrían asegurar que nadie vería un accidente de estos como algo bueno, pero se aclara que cada perspectiva evalúa los hechos que conciernen a cada persona, no se deja llevar por las cuestiones de educación o solidaridad. Muchos otros pueden, entonces, negar que alguna vez han visto un acto "de naturaleza malvada" como algo bueno si les beneficia, afirmación que carece por sí sola de sentido y cuya demostración no concierne al desarrollo de la idea general de este texto. Se puede decir entonces que nunca habrá algún hecho carente de bondad o maldad inherente, ya que estos están adjudicados por cada mente que los evalúa y que interactúa en ellos. Los seres humanos son duales y no pueden pretender que actos causados por ellos se limiten exclusivamente a un lado del espectro. Determinar lo que es para alguien cualquier asunto será entonces, una cuestión de perspectiva.

miércoles, 11 de abril de 2012

Falsità e menzogne

Primera aproximación: Italia me llama. Últimamente siento una fuerza invisible que me atrae a esa tierra europea. Deseo estar allá. No sé a ciencia cierta cuál es el motivo pero creo, en mi inocencia, que lo descubriré cuando logre viajar a ese país. La Antigua Roma y sus ruinas podrían estar reclamando mi atención o podría ser el idioma, el italiano, tan extraño y elegante, derivado del todopoderoso y omnipresente latín, la lengua del imperio caído. Tanta historia, tantas épocas congeladas por la impavidez de sus edificios... No consigo describir qué es lo que me llevará a ella y por lo que estaré en Italia algún día. Conoceré su cultura, me empaparé de su vida y me las arreglaré para entender su idioma, tanto el italiano como el latín. Puede que esta sea una promesa poderosa y sea la que defina un cercano pero aún lejano futuro.

Segunda aproximación: Falsità e menzogne... eso es lo que me trae por aquí. No sé si sea mucho pedir que no busquen su significado todavía. Creo más didáctico y especial que deduzcan lo que quiero decir mientras leen lo que sigue. Tengo claro que habrá muchas personas que con solo ver el título buscarán la traducción inmediata. No las culpo. La curiosidad no solo mata a los gatos. Dos sustantivos, parecidos pero no iguales. Ambos abstractos y el segundo plural. No creo que deba dar más observaciones, suficiente se parece el italiano al español para eso.

Hechos: Las hermosas y dulces apariencias. Las mías, tan encantadoras e inteligentes para ser verdad. Mi personalidad, tan idéntica a la propia y a la de nadie más. Mi vida, tan oculta y abierta como para un círculo de selecta gente. ¿Nunca te has preguntado lo que es ser yo? Yo lo hago siempre, porque eso soy. No es complicado, debería decir. Es muy fácil enfrentar la vida con todos sus obstáculos cuando tienes tantas cualidades y aptitudes de tu parte. Retórica, fuerza, inteligencia, astucia y esperanza componen un escudo y espada incólumes y poderosos que destruyen hasta el más malvado asome de malaventuranza. "¿Por qué no soy tan exitoso..." se preguntarían si fueran yo "cuando tengo todas las posibilidades de tener al mundo en mis manos?". 

Análisis: La realidad es que no soy lo que dicen de mí. Mi apariencia en conjunto no es buena, aunque mi físico puede que lo sea. Mi cabello, desordenado, teñido y poco cuidado apuntando en todas direcciones, lo que me da una imagen salvaje y poco amigable. Mis movimientos, mi voz... Odio mi voz. Odio la forma en la que me muevo, tan grácilmente como un troll de montaña. Mi cuerpo, delgado y pálido, más parecido a un esqueleto con disfraz que el organismo de un ser humano. Manos huesudas como las de mi admirada Hela y tan tétricas como su cara. Lo único que puedo rescatar es mi nariz. Recta y perfectamente delineada es lo que me hace parecer "lindo" y es por eso que siempre he tenido la paranoia de que caeré y acabaré con ella.
Me permitiré seguir con mi personalidad. Encantadora superficialmente y llamativa con un alto grado de falsedad, es la que atormenta mis sueños. Poco centrado, y hasta el extremo perezoso, no consigo ordenar mi mente, que por fortuna no es estúpida, para comprender y desempeñarme de la mejor manera en mi carrera y mis obligaciones en otros ámbitos. Mi esperanza se basa en los desenlaces de mis escritos más que en las alternativas de mi realidad y mi astucia se limita simplemente a hacer planes tontos para destruir parcialmente a la gente que no entra a mi círculo cercano. Mi arrogancia infundada me lleva a juzgar como un dios a todos los mortales, prescindiendo de la compañía de cualquiera cuando mis deseos no son cumplidos. El ego gigantesco que ocupa más mi alma que cualquier otra sensación de autoestima y que latiga con conversaciones vacías y sin sentido a todos quienes me conocen, obligándome como tema en la mayoría de los encuentros. Suelo pasar más tiempo pensando en mí mismo que en como solucionar los problemas que me atañen. Prefiero verme al espejo para ocultar mis defectos en vez de intentar arreglarlos.
Critico más de lo que debería y menos de lo que me haría reaccionar favorablemente. Soy mandón, gritón, de un genio que ni el más maldito se aguanta. Prepotente hasta el punto de ser digno de compasión e inútil como solo un verdadero hombre se puede dar el lujo de ser. ¿Qué más me faltaría? Mi sensibilidad, absurda y complicada, que se asemeja a la de una fotocelda expuesta a la luz de una discoteca y que, no obstante, no evita que sea un completo patán y grosero. Un gran mentiroso al negar todo lo que he dicho anteriormente, infiel a sí mismo y a su alma y un falso caballero que se pregunta... ¿Por qué podría fijarse alguien en mí?

Conclusión: Negar que he querido ser alguien sería una gran mentira. Decirle que no a mi evidente deseo de parecerme a Vladimir es negar todavía más mi yo. Jurar que Sebastian me ayudará a ser mejor persona presenta un optimismo histérico. Pretender que Daniel sea otra persona distinta a mí y que exista, es un imposible. No considerar a Caleb como la verdadera contra-parte de mi insulsa existencia significa dar la espalda a mis creencias. Yo quiero ser como algunos de ellos, quiero tener la compañía de otro y no comportarme como el último que queda pero no lo puedo lograr. Sigo siendo el falso y mentiroso en el que creía ayer, tan solo como nunca nadie lo podría dejar.

jueves, 9 de febrero de 2012

¿Por qué escribir?

Una simple y minúscula pregunta puede convertirse en un asunto molesto e inquietante. ¿Por qué escribir?¿Cuál es la razón por la que un muchacho, "adulto" y "adolescente" al tiempo, es capaz de redactar y crear tantos personajes en situaciones diferentes y que nunca ha vivido sin dejar de representar lo que siente?¿Qué lleva a alguien como yo a narrar historias con tramas aparentemente interesantes y personajes concretos?
No lo sabía y no podía explicarme. Siempre me pregunté cómo hacían los grandes escritores para elaborar hilos conductores tan inigualables y perfectos. De donde sacan sus ideas, cómo tienen la habilidad de escribir obras tan largas o cortas pero igual de llamativas e instructivas. No me pienso comparar con ellos. No soy ni una micra de lo que son ellos, pero de alguna manera, después de muchas experiencias, empecé a entenderlos.

Escribir es algo que hago por gusto, por placer y por la mera satisfacción de encontrarme con un relato de unos personajes que al parecer conozco íntimamente. Muchas veces, pareciera que ellos se encuentran junto a mí, narrándome los episodios más entretenidos y cruciales de su vida, intentando hacerme entender por qué son cómo son o por qué actúan de determinada manera. Cada uno de ellos tiene su esencia aunque muchos hayan heredado sus características de su creador, yo mismo. No son a imagen y semejanza mía a pesar de que ciertos personajes específicamente se refieren a una parte de mi yo completo. Estos personajes me inquietan, me asombran y logran obligarme a que relate cada historia a su manera, siempre advirtiéndome dónde no estoy escribiendo lo que ellos vivieron y sí lo que yo quiero. No soy capaz de elaborar sus mundos y vidas sin su ayuda. Soy su escriba, su traductor, su médium con el mundo real. Esta es la verdadera manera en la que escribo y en la que muestro a todos una redacción de mi "creación".

Cada una de mis narraciones abre las puertas a su protagonista, para que se presente, para que muestre su realidad y me permita sentir que he hecho algo bien en mi vida. Pareciese como si ayudara a muchas personas, como si mis personajes me fueran a agradecer con creces que no mueran en el olvido y como si parte de mi bienestar estuviese junto al suyo haciéndome desear lo mejor para ellos. No obstante, ellos me ayudan en retribución, me permiten desahogarme, decir lo que siento y deseo, sin dejar de lado su importante e interesante historia. Me entienden más que yo a ellos y anhelan que yo me sienta a gusto con su presencia tanto como ellos añoran la mía. Ya que los necesito tanto como ellos a mí, cuando inicio una historia no dejo a mis antiguos personajes de lado. Y el/la protagonista de la nueva narración me ayuda a reconocer lo que hace falta para continuar con las historias de sus predecesores. El proceso es el mismo, pero cada cualidad, toque personal y estilo que cada uno de ellos agrega al recién nacido hace que todo sea diferente.

Así que, cada nuevo inicio me saca de este mundo y me invita al suyo, donde ell@s me cuentan todo lo que quieren, sus expectativas y donde puedo recordar sin rememorar todo lo que he vivido y quieren saber. Esto es algo que no podría hacer por obligación, puesto que es tan espontáneo que me quedaría imposible hacerlo a la orden de alguien más. Ellos se negarían ante una petición mía que incluyera algún grado de responsabilidad. Todos tienen el derecho a guardar sus historias, si las cuentan no es porque yo los haga hacerlo, es su libre albedrío. Escribir es vivir y cada uno de nosotros vive a través de ello tanto como en nuestras propias y separadas realidades.

Todo lo que he dicho se resume en simples oraciones. No escribo para que me lean todos los que me conocen. No escribo porque tenga un sueño frustrado de ser un buen y gran escritor. Escribo porque amo la sensación de libertad que me da, sin dejar de tener siempre esa seguridad de tener "los pies en la tierra". Escribo porque lo juzgo actualmente necesario a pesar de no poder hacerlo en todo momento. Escribo porque es una de las únicas cosas a las que no puedo llamar un fracaso completo. Esta es mi verdad y ya que ha sido escrita. No queda mucho que decir.

Nota al pie: Creo necesario aclarar algunas cosas.
1. No todos mis personajes, a pesar de que hablen en primera persona, se refieren directamente a mí. Ejemplo: Vladimir de "Me casaría con la noche" (a pesar de muchas similitudes entre ambos).
2. Los que no tienen nombre pueden encontrarse en otros relatos así no parezca. Esta es una de las cosas que más adoro de mis personajes, les gusta hacer "cameos" en otras historias.
Ejemplo: La protagonista de "Memoria" en "Sueños. Tercera parte".
Si algo más se me ocurre, lo escribiré con el tiempo...

sábado, 29 de octubre de 2011

Retos y desafíos

La vida. Siniestra pero grandiosa palabra que denota un estado (¿O un intervalo de tiempo?) de los muy auto-aclamados animales más inteligentes de la naturaleza, los seres humanos y por supuesto del resto de los seres biológicos. La vida puede ser injusta, llena de obstáculos, un calvario, un martirio, un paraíso, una hermosa época llena de placeres, de dudas, de prejuicios y felicidades, pero siempre llegará a retarte. No quiero decir que la vida en sí misma represente un reto a todos los seres humanos; no creo eso. Pretendo asegurar que ella se encarga de poner los desafíos, de hacernos más fuertes cada día, aunque no desea (porque no es una persona) hacernos la existencia más difícil, más complicada o más divertida. Desafía la capacidad de aguantar, de prosperar, de continuar en tantas maneras y en tantos ámbitos al tiempo que puede enloquecerte tan fácilmente como puede prepararte para lo que sigue.

Sin embargo, esta pequeña reflexión no irá encaminada a ver los privilegios de la vida y sus inconvenientes. Presentaré un reto que a muchas personas les ha ocasionado percances, desconcierto e incertidumbre: El desafío de conocer a alguien. No me refiero a acercarse a un(a) desconocido(a) e iniciar una charla informal y aleatoria con el fin de conocer a la persona que tiene adelante; lo que deseo resaltar es el hecho de dar con alguien diferente pero parecido a tí mismo(a) pero que tiene actitudes que de una u otra manera confunden y no permiten (al menos en un principio) entablar y consolidar una relación de amistad con ella. Puede que para muchas personas no sea un desafío lo que digo, ya que poseen habilidades sociales que sobrepasan con creces las mías. Para mí, se convirtió en eso. Un reto de mí para mí; el desafío social en esta época.


No procederé a contar si lo hice o no, a ponerle un apodo a la persona de la que estoy hablando, a elogiar o criticar su personalidad, me limitaré a contar en qué se ha convertido el reto. Pocas veces hay alguien que me logre llamar mi atención en un primer encuentro y esta persona no es una de ellas. Tantos encuentros, charlas superficiales y chistes malintencionados no posibilitaron un acercamiento de mi parte y me atrevo a decir, de la suya. Fue algo inconsciente, creado por una parte de mi mente que intentaba ignorar y que exitosamente había ocultado de las miradas externas. Todo lo que he escrito desde ese momento plasma diferentes aspectos de lo que fracasé en esconder. No un enamoramiento, no un encaprichamiento, casi ni siquiera un gusto, era sólo el deseo de acercamiento. Desconozco la razón exacta del desafío preparado por mi subconsciente y, aunque pueda hacer múltiples sugerencias, que establecí una minúscula y oculta conexión por pequeñas similitudes entre los dos, que después de un tiempo me atrajo de una manera única pero débilmente sutil, que me identifiqué en su forma de ser y sus reacciones frente a ciertos eventos, que un personaje mío se dispuso, en contra de mi voluntad, a asimilar sus rasgos más sobresalientes, convirtiéndose en la idealización perfecta de esta persona, sé que ninguna de ellas es completamente verdadera. No obstante, el por qué no interesa; ya acepté este reto sin saber en qué momento podré decir que lo he superado o si seguirá evolucionando hasta obligarme a destruir lo que he logrado con este ser humano.


Debería terminar aquí con esta confesión tan poco trascendental y relevante, pero tengo que añadir unas últimas palabras respecto a ello. Pueden tener menor importancia que lo anterior, así que podrían omitirse, mas deseo plasmarlas en algún lugar, tratando evitar que vuelvan a mí.


Nunca había pensado que alguien me podría inspirar a escribir algo tan hermoso (al menos para mí) como "Sueños" a pesar de no tener ningún sentimiento que sirviera de excusa al momento de redactarlo. No estoy dedicándole a la persona involucrada ninguno de los dos escritos. Solamente quería recalcar el hecho de que fuera la causa sin causa de ellos y la que seguirá impulsándome sin saberlo a continuar con la historia de los gemelos y Bianca.


Debido a la evidente carencia que me hizo reconocer la escritura de estos relatos, he querido prometer una cosa: No me involucraré con ninguna persona nueva en ningún ámbito social de mi vida hasta que haya dado por terminada la construcción del mundo de mis personajes. Simplemente no deseo que alguien más perjudique el ritmo de la historia que esta persona posibilita. Finalizaré con este desafío antes de iniciar cualquier relación más comprometedora.


Esperando ser tan ilógico que el ser humano implicado no entienda  y me regale un poco más de su compañía para continuar tanto con el reto como con la historia, he acabado con este trillado tema.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Test de Personalidad

CaracteristicaGrado
DESCONFIADO (paranoide)NADA
SOLITARIO (esquizoide)BASTANTE
EXCÉNTRICO (esquizotipico)BASTANTE
TEATRAL (histrionico)MUCHO
TRAVIESO (anti-social)NADA
PRESUMIDO (narcisita)MUCHO
TRÁGICO (limite)NADA
MANIATICO (obsesivo-compulsivo)MUCHO
SUMISO (dependiente)NADA
TÍMIDO (evitativo)UN POCO

Un test que había hecho hace mucho y que estoy completamente seguro estuvo de moda en los orígenes de los blogs. Quería postearlo porque a pesar de que quiera desmentirlo, no puedo. Juzguen ustedes mismas.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Draco

Se iniciará explicando concretamente el por qué del título. Es conocido que muchas de las personas que empiecen a leer esta entrada pensarán que se va a presentar una defensa de las actitudes del personaje de Draco Malfoy en la saga pottérica, lo cual no es cierto. Habrá otras personas que entiendan el título de una manera más literal: Dragón en latín, que es algo más acertado. La verdadera y principal pero no única razón para el encabezado de esta publicación se relaciona con ese significado y es una impresión extraña y realmente siniestra de un dragón.

En la cultura occidental, por muchas influencias diferentes, el dragón se ha convertido en un símbolo de maldad, de codicia y de poder. Entre más oscuro o más brillante sea, está más asociado al demonio católico que tantas veces ha sido reproducido por diferentes medios. Con sus alas de murciélago y exhalando fuego es una de las criaturas que, de llegar a existir, podrían poner en grave peligro a la raza humana. Esa es, precisamente, una de las razones por las que esta hermosa y majestuosa criatura es un símbolo del mal. Por otra parte, se puede observar  la connotación que este mismo ser tiene en la parte oriental y muchas veces, más sabia, del mundo terrestre. La divinidad, el poderío de la naturaleza y la inmensidad de la fuerza transformadora eterna de ella se ven representadas por la figura de un dragón. La sabiduría de un ente realmente anciano que vela por el bienestar de la humanidad. Sé que también existen dragones malvados en el Oriente, pero siempre he visto que han sido debidamente equilibrados con sus contra-partes benéficas.

El dragón, entonces, en nuestra civilización, podría establecer un desequilibrio entre las fuerzas de la naturaleza, si se relaciona con la existencia de estos en la mitología de Oriente. Si se continúa con las conjeturas, podría asegurarse que el mal (visto con la forma de un dragón) es un impulso que desequilibra el balance predeterminado del mundo. La maldad sería definida ahora sin las manchas religiosas que ha tenido debido a la intrusión del dragón como su máximo exponente (una metáfora del diablo o la pura maldad). Cualquier cosa, evento o actividad se consideraría malvada si lograra desestabilizar la paz o la tranquilidad de un individuo y un grupo de seres vivientes en específico o su entorno.

Sin embargo, aún quedan por definir algunos términos para completar la descripción de lo que considero el núcleo de la perversidad tanto humana como sobrenatural. Todas las acciones en contra del buen curso de la naturaleza deberían ser consideradas como crueles y perjudiciales pero, ¿qué acción podría considerarse como malicioso cuando no afecta y aún más, beneficia a quién lo hace? Es una de las eternas disputas entre diferentes puntos de vista que me he visto a debatir. La respuesta no parece ni es simple; no se puede hablar de grados de maldad sin discutir este punto, así que se hace necesario evaluarlo. Si algo va en contra de la dignidad e integridad de la persona, debe ser considerado como perverso a pesar del gran beneficio que le provea a su autor. La justificación es más bien sencilla: Mientras que al individuo "malo" no le produce ninguna sensación de desazón, desequilibrio ni angustia, al afectado, como su nombre ya lo predispone, lo afecta negativamente en su diario vivir; no importa en qué ámbito sea y le hace perder el balance natural de su vida (sea o no en lo más mínimo), evidenciando, por las razones ya dichas, la naturaleza maléfica de la acción. No interesa lo que haya antes de la acción, importa es el resultado y sus consecuencias en su entorno, a no ser que el que realiza la acción no haya podido evitar o no haya querido que pasara lo que eventualmente fue. La humanidad se hace responsable de sus acciones y es capaz de detenerlas cuando quiera. No obstante, ciertas situaciones que se salen del control del poder humano (netamente naturales) pueden considerarse como perjudiciales sin querer decir con esto que la naturaleza lo sea.

He aquí un punto clave de la discusión: un ser humano puede ser considerado cruel y malintencionado al hacer así sea solamente una acción siniestra en contra de otros, pero algo nunca podrá ser malvado si provoca a pesar de provocar maldades. Este hecho yace en el simple presupuesto de la voluntad humana. Las personas pueden elegir; los objetos (por el momento), no. Es por esto que la maldad cada vez se va convirtiendo en un asunto humano en vez de algo puramente abstracto y que anda libre en la naturaleza. Se pueden juzgar entonces, como malvados, los actos humanos pero siempre teniendo en cuenta los grados de malicia. Con esto no se pretende minimizar, maximizar o catalogar algo tan etéreo e irreducible como la maldad en tipos o niveles, solo se demostrará que, dependiendo de la gravedad de los efectos de una acción, se debe tener una reacción (de repulsión, en la mayoría de los casos, claro está) apropiada y proporcional al hecho. Es ridículo y hasta cierto punto, poco correcto empezar a insultar a alguien que dejó caer un objeto de su propiedad. Hay que evaluar siempre la magnitud del acto antes que actuar por impulsos y terminar realizando algo peor de la situación inicial. Más aún, no hay razones para ser enemigo de objetos, conceptos o elementos que hayan posibilitado que una "catástrofe" ocurriera, por lo que se dijo anteriormente sobre la no-maldad de ellos. Lo único que es, en realidad, recomendable respecto a este asunto es usar la capacidad racional de la que tanto se jacta la raza humana en pro de un equilibrio y balance del mundo como un conjunto.

Para concluir, se volverá a la noción del dragón, aquél inocente figura que ha sido prostituida por muchas culturas en una mala manera, únicamente para alienar la maldad y relegarla a algo externo o ajeno a la humanidad y su civilización "racional". El dragón (o por lo menos, la mayoría de su raza) debe ser perdonado por los crímenes que nunca cometió y que solo le fueron imputados para limpiar la conciencia de esta prejuiciosa sociedad. Déjenlo volar libre y permitan que sus cargas caigan sobre quiénes debieron caer hace mucho tiempo: los seres humanos.

sábado, 4 de junio de 2011

Sueño de adolescente...

"I finally found you, my missing puzzle piece. I'm complete"

Nunca he tenido la intención de sentirme adolescente. Hace un año lo decía... Odiaba a aquellos clones que pululaban como insectos en el colegio. No me sentía como ellos. Ése no era mi lugar. Alguien tan maduro como para pensar primero en su estudio y formación antes que sus relaciones sociales y románticas no debería juntarse con ese tipo de gente.

Por eso me alababan, me felicitaban y me sentía orgulloso de ello. Sentirse diferente y especial por ser "más adulto" que otros de mi edad (e incluso mayores) era suficiente para darme la fuerza para perseguir y alcanzar mis "sueños" (que resultaron ser meras condiciones para satisfacer las expectativas de otros). Sin embargo, me dí cuenta que de nada sirve ser más viejo de lo que aparento si eso no me hace mejor. A lo que me refiero es que sentirse mayor no significaba para mí ser adulto, si no ser literalmente anciano. Una exagerada cantidad de obediencia y responsabilidad más abstención de muchos placeres y satisfacciones implicaban que me sintiera como una persona con una vida algo antigua. Es por eso que he intentado desde que entré a la universidad erradicar esa sensación tan desfavorable de vejez.

Como consecuencia de todo ese razonamiento anterior, tuve que encontrar otra intervalo de edad en el que me sintiera cómodo. No pertenezco a la niñez, diría yo, tanto por mi actitud muchas veces seria y centrada como por mi edad. Tampoco soy un joven adulto, legalmente. Quedo nuevamente en adolescente, lo que en este preciso momento no me molesta. En cierto sentido, da más libertad que cualquiera otra etapa de la vida, si se saben manejar bien los pros y contras. Así que acepto ser adolescente....

Y puedo decir entonces que tengo mi sueño de adolescente... No es un amor platónico ni imposible, es simple y llanamente alguien con quien puedo ser feliz y mostrarme enteramente como soy, sin temor a sentirme obligado a comportarme de alguna manera determinada. Es mi sueño de adolescente porque es lo que deseo para mí en este momento, lo que me hacía falta antes cuando no tenía la actitud rebelde y sinverguenza actual (que así no parezca, no modifica lo que quiero). Es el tiempo justo para creer que debo escapar de mi cotidianidad y no arrepentirme de nada para sentirme completo con esa persona correcta. Con la que me hace sentir perfectamente como si estuviera soñando... como si anduviese en un "Teenage Dream" y tú fueras lo único que... me alienta a no mirar el pasado. La única persona con la que iría a por el todo en una noche, sin arrepentimiento, solo amor. Ahora, solo deseo ser tu sueño de adolescente también... Espero que estés de acuerdo con que lo sea.

Cita de música del día (Creo que dice más de lo que yo mismo puedo escribir):
"Before you met me
I was alright but things
Were kind of heavy
You brought me to life
Now every February
You’ll be my valentine, valentine"

viernes, 25 de marzo de 2011

Inalcanzable

Muchas veces me han dicho que tengo una mirada algo desafiante, o en palabras más mundanas, que soy mal mirado. La causa no es la forma en la que lo hago, si no la habilidad innata de mi mirada de hacer que la gente pierda interés en mí. No sé que parezca. No creo que sea una mirada asesina, de pronto algo repelente e intensa pero no hasta ese punto. El punto aquí es que con una única mirada puedes lograr que alguien deje de intentar entablar una relación conmigo.

Este hecho, mi mirada "Alec", es simplemente parte del aspecto fenomenológico de mi persona, el cual actúa como primer parámetro para juzgar mi forma de ser. Se podría llamar la primera impresión superficial que cualquier persona que no me conoce ve de mi yo completo. Usualmente se fundamenta en el físico de la persona, la forma de vestir y ese tipo de factores banales que no hacen de un individuo integral. No obstante, tiene un gran impacto en la reacción que tendrá la persona que vió a la otra al verse enfrentado a cualquier situación con ella. Por consiguiente, mi mirada nada atractiva logrará causar un mal efecto en la imagen que los otros tendrán sobre mí, lo que les lleva a pensar cosas que no son.

Por ejemplo, se arriesgarían a decir que yo no me dejo de nadie, quien se meta conmigo (en un mal sentido) saldrá perdiendo o quien se atreva a contradecirme o a ignorarme llevará las de perder. A pesar de mi vista tan "oscura", habrá siempre quienes miren el resto de mi físico, con lo que asumirán que soy egoísta y presumido por mi estilo de vestir o que me creo gótico por los tonos poco cálidos que uso. No todo es color negro, puesto que siempre existirá una persona entre todas ellas que no juzgue completamente todo lo que se ve de lejos en mí, con lo que lo más probable es que intente tratarme (por eso del Encantador: Mirar la entrada "Charming" para más información).

Si ignoramos la última posible reacción de un(a) desconocid@ hacia mí, se podría decir que siempre creerán que soy una persona imposible de tratar en un contexto normal. A quien nadie escuchará porque está ocupado arreglando su cabello o llanamente porque quiere ignorar los asuntos de los demás. Que tiene un ego tan grande que le permite creerse el mejor cuando lo poco que hace no alcanza para demostrarlo. Seguramente, estas son las ideas que recorreran la mente de quienes me perciben a su alrededor. Un individuo inalcanzable hasta un punto elevado.

Y es por esa razón, me he dado cuenta que no pocas son las amistades que tengo por fuera de la asociación. ¿Debería dar la misma impresión allí? No lo creo, no se espera que seas lo que debes ser por tu físico, estrato o carrera. Es tan simple como que esperan que seas tú de una manera completamente original. (Claro está, llenando las expectativas que estar en determinada casa requiere). Aun así, en otros lugares la situación es como la describí anteriormente, la imagen creada con antelación se sobrepone a mi verdadero yo, obstaculizando cualquier tipo de relación que puedan querer conmigo.

Siguendo este pensamiento, logro dilucidar la razón más grande y fuerte para que muchas personas, aunque yo les guste, no son capaces de entablar alguna conversación conmigo apenas me conocen o se limitan a no hacerlo nunca. 
Inalcanzable en ese sentido también, afortunada sería aquella persona en la que yo me fijara o me dignara a hablarle para entablar una relación más allá de la amistad. Pero no. Eso no es cierto. Yo no soy tan difícil de tratar (es posible que de entender, sí), el único problema es que espero a que alguien más tome la iniciativa para iniciar una conversación. Espero que muchas personas lo entiendan... yo no muerdo (Bueno, sí... pero no hago tanto daño :p) porque de lo contrario perderé muchas posibilidades y oportunidades tanto de amistad como de algo más.

Cita de música del día:

"I don't wanna be the girl who laughs the loudest
Or the girl who never wants to be alone
I don't wanna be that call at 4 o'clock in the morning
'Cos I'm the only one you know in the world that won't be home" Sober- Pink

sábado, 25 de diciembre de 2010

The Beginning (Introducing Samuel)

Cada vez que algo termina, otro proceso inicia.
Este es el inicio de una nueva época de mi vida, puesto que tengo nueva energía para continuar con mis propósitos lo que queda de este y el próximo año.
Aquella energía que quedó de la relación con aquella persona se transformó en el combustible necesario para liberar mis impulsos y deseos más personales e inesperados.
Todo comenzó desde que me involucré con 2 o Cho. Eso era algo que nunca haría. Demasiado razonable y analítico para cometer tan grande "error".
No había forma que alguna de mis tres partes se hubiera entregado a impulsos banales tan fácilmente y con alguien con quién ya había tenido contacto.
Pasé a aceptarlo, a enfrentarme a eso y finalmente a darle muerte a ese sentimiento.
Sin embargo, nunca logré descifrar las causas de ese hecho.
Muchas veces no sabía por qué hacía lo que hacía...  ¿cómo era capaz de hablarle a una persona desconocida que me gustara y decirle que trabajáramos juntos para después de darme cuenta que solo cierta zona de su perfil me recordaba a la estrella que más me gusta?
¿Cómo era capaz de insinuar que quería algo con alguien que nunca habría mirado de esa manera, tan inusual y extraña para mi personalidad?
Como me convertía en una persona que asimiló costumbres de a quiénes llamo "clones" como el mirarse y arreglarse más de lo debido, solo para aparentar perfección física.


Nació ahí. Nadie lo controla. Es la parte de mí que intenté reprimir al entrar a este ámbito universitario... y que no se rindió, ganando finalmente la batalla venciéndome.


A: Nunca lo hubiera pensado: Es tu culpa.

S: ¿Crees que yo lo hubiera podido hacer si ustedes sabían de mi existencia?
B: Yo no te habría rechazado, pero si te hubieras revelado antes, no nos habría abrumado tu decision... ¡Nos afecta a todos!
Y: Es la mejor solución... No era nada beneficioso para nosotros. Recuérdenlo.
S: Ahora solo disfrutemos de lo que soy... Le mostraré a todos de lo que se pierden.

Y: Nos juzgaran por lo que hagas.
S: No me importa lo que piensen, menos de lo que antes lo hacía. Asumiré las consecuencias de mis actos por más que sean perjudiciales o beneficiosas.
Y: Todos sabemos que tú no serás el que lidiará con esos problemas. Lo haremos nosotros, limpiaremos tu desorden; únicamente porque nos haces sentir libres. Porque nos liberas de lo que nos hace daño, aunque sea por medios poco ortodoxos y simples.


No es que sea exclusivamente la cuarta parte de mi personalidad, es, además, hasta cierto grado mi alter ego. Mi segunda personalidad independiente de mis 3 anteriores yo. En otras palabras, ellos (Yue, Brian y Alec) hacen uno mientras que Samuel hace los papeles de ellos tres pero conformando otro yo. Eso no significa que no tengan injerencia en las decisiones que el otro tome.


Justificación del nombre:


"Aquel con un nombre de Dios" o "Aquel que su nombre es de Dios" 


"Naturaleza emotiva que todo lo aprovecha. Se expresa por medio del método, la ejecución y la jerarquía. Le gusta sentirse seguro.
Es adaptable. Se expresa airosamente en cualquier nivel. Gentil, vivaz y amigable. Ama lo que está más allá de la superficie de los seres y de las cosas.
Es mente de pensamiento desbordado. Se expresa como pensador inspirado que eleva las ideas y hace de cada idealización una realización. Labores más bien cerebrales que manuales. Ama las cosas del pensamiento, más al crearlas que al disfrutarlas.
Podría destacar en profesiones como médico, enfermero, filántropo, abogado, escritor, pintor, bailarín o en labor comunitaria, sirviendo al público."



La última razón está relacionada con aquella estrella.


En este momento, que logré divisar muchas verdades que se encontraban escondidas en lo más profundo de mi ser y otras personas, me siento seguro que la existencia de Samuel tendrá un gran efecto en mi futuro tanto cercano como lejano, ya que él tiene la seguridad necesaria para hacer cosas que yo nunca haría; actos que tarde o temprano serán de ayuda para mis propósitos.


Resumen rápido:
Yue: Yo juzgo y decido lo mejor para mí. (Beneficio)
Alec: Yo pienso y le doy razón a mi sentir. (Poder)
Brian: Yo siento y evalúo con mis sentimientos. (Bienestar emocional)
Samuel: Yo hago y digo lo que siento y pienso. (Placer)


Cita de música del día (Referente a lo que los otros dirán sobre lo que Samuel piensa hacer)
"I’ve had the time of my life
And I’ve never felt this way before
And I swear this is true
And I owe it all to you" The Time (Dirty Bit)- Black Eyed Peas

lunes, 8 de noviembre de 2010

Conversación interna

B: No es capaz de mirarnos a la cara.
A: Es porque se siente culpable. Eso es lo que debe sentir después de la forma en que nos mintió.
B: Alcanzamos a sentir algo por esta persona, ¿y ahora no es capaz de tratarnos bien?
A: Las personas son así... solo quieren a quién les sirve. ¿Ven por qué debemos ser así?
B: No todos son iguales... ¿qué tal que estés pensando mal?
A: ¿Recuerdas todo lo que averiguamos luego que perdimos el contacto?
B: Lo tengo presente... pero... no hemos hablado. Ese es el problema.
A: Ambos sabemos que muchas veces le dijimos que hablara con nosotros... y solo nos evitó.
B: ¿Estás seguro que no fue por qué no tiene tiempo?
A: Todo lo que dice es mentira... ¿habríamos de creerle? Con lo de que quería que fuéramos importantes en su vida, la sacó del estadio.
Y: ¿Hay alguna razón válida para continuar examinando nuestro pasado?
A: Todo ello nos llevo a donde nos encontramos.
B: Es lo que nos hace lo que somos ahora.
Y: Aún así, estamos conjeturando no más.. no tenemos modo de encontrar la verdad.
A: ¿Acaso necesitamos explicaciones?¿Qué piensas, B?
B: Pienso que siente pena y no es capaz de mostrarnos lo que en realidad sentía...
A: Tuvo su oportunidad...
B: Podríamos darle otra, dejar todo en claro... ¡Acuérdate de nuestros sentimientos hacia esta persona!
Y: Eso solo empeora las cosas, aunque es probable que sea un mal necesario.
A: ¿Qué estás haciendo al herirnos donde está la cicatriz que aún no ha sanado?
B: No lo sé... Es posible que seamos masoquistas.
Y: Si sanó, el único problema es que todavía es muy reciente.
A: A mí me enfada que nos siga importando...
B: ¿No crees que es normal ya que despertó nuestro lado inconforme que deseaba hacer algo en contra de lo establecido?
A: No es que lo que hicimos estuviera en contra de lo establecido... o es posible, pero en lo que estableces tú, Y.
Y: He tenido suficiente con lo que lidiar después de que ustedes dos se dejaron llevar por impulsos. ¿Era necesario romper los parámetros que siempre habíamos seguido?
B: Yo no lo pienso así. Es algo que tenía que pasar para que fueramos más libres... a lo mejor deberíamos recuperar por lo menos la amistad. Le debemos agradecer liberarnos y hacernos recordar que no debemos arrepentirnos. No es tarde para intentarlo.
A: No ganamos nada. Sé que no olvidamos pero... ¿no crees que ya nos olvidaron?
B: Ni yo tengo certeza de eso.
Y: Deberíamos dejar este asunto de lado; no tiene razón de ser que sigamos buscando las respuestas que nunca nos dará.