Primera aproximación: Italia me llama. Últimamente siento una fuerza invisible que me atrae a esa tierra europea. Deseo estar allá. No sé a ciencia cierta cuál es el motivo pero creo, en mi inocencia, que lo descubriré cuando logre viajar a ese país. La Antigua Roma y sus ruinas podrían estar reclamando mi atención o podría ser el idioma, el italiano, tan extraño y elegante, derivado del todopoderoso y omnipresente latín, la lengua del imperio caído. Tanta historia, tantas épocas congeladas por la impavidez de sus edificios... No consigo describir qué es lo que me llevará a ella y por lo que estaré en Italia algún día. Conoceré su cultura, me empaparé de su vida y me las arreglaré para entender su idioma, tanto el italiano como el latín. Puede que esta sea una promesa poderosa y sea la que defina un cercano pero aún lejano futuro.
Segunda aproximación: Falsità e menzogne... eso es lo que me trae por aquí. No sé si sea mucho pedir que no busquen su significado todavía. Creo más didáctico y especial que deduzcan lo que quiero decir mientras leen lo que sigue. Tengo claro que habrá muchas personas que con solo ver el título buscarán la traducción inmediata. No las culpo. La curiosidad no solo mata a los gatos. Dos sustantivos, parecidos pero no iguales. Ambos abstractos y el segundo plural. No creo que deba dar más observaciones, suficiente se parece el italiano al español para eso.
Hechos: Las hermosas y dulces apariencias. Las mías, tan encantadoras e inteligentes para ser verdad. Mi personalidad, tan idéntica a la propia y a la de nadie más. Mi vida, tan oculta y abierta como para un círculo de selecta gente. ¿Nunca te has preguntado lo que es ser yo? Yo lo hago siempre, porque eso soy. No es complicado, debería decir. Es muy fácil enfrentar la vida con todos sus obstáculos cuando tienes tantas cualidades y aptitudes de tu parte. Retórica, fuerza, inteligencia, astucia y esperanza componen un escudo y espada incólumes y poderosos que destruyen hasta el más malvado asome de malaventuranza. "¿Por qué no soy tan exitoso..." se preguntarían si fueran yo "cuando tengo todas las posibilidades de tener al mundo en mis manos?".
Análisis: La realidad es que no soy lo que dicen de mí. Mi apariencia en conjunto no es buena, aunque mi físico puede que lo sea. Mi cabello, desordenado, teñido y poco cuidado apuntando en todas direcciones, lo que me da una imagen salvaje y poco amigable. Mis movimientos, mi voz... Odio mi voz. Odio la forma en la que me muevo, tan grácilmente como un troll de montaña. Mi cuerpo, delgado y pálido, más parecido a un esqueleto con disfraz que el organismo de un ser humano. Manos huesudas como las de mi admirada Hela y tan tétricas como su cara. Lo único que puedo rescatar es mi nariz. Recta y perfectamente delineada es lo que me hace parecer "lindo" y es por eso que siempre he tenido la paranoia de que caeré y acabaré con ella.
Me permitiré seguir con mi personalidad. Encantadora superficialmente y llamativa con un alto grado de falsedad, es la que atormenta mis sueños. Poco centrado, y hasta el extremo perezoso, no consigo ordenar mi mente, que por fortuna no es estúpida, para comprender y desempeñarme de la mejor manera en mi carrera y mis obligaciones en otros ámbitos. Mi esperanza se basa en los desenlaces de mis escritos más que en las alternativas de mi realidad y mi astucia se limita simplemente a hacer planes tontos para destruir parcialmente a la gente que no entra a mi círculo cercano. Mi arrogancia infundada me lleva a juzgar como un dios a todos los mortales, prescindiendo de la compañía de cualquiera cuando mis deseos no son cumplidos. El ego gigantesco que ocupa más mi alma que cualquier otra sensación de autoestima y que latiga con conversaciones vacías y sin sentido a todos quienes me conocen, obligándome como tema en la mayoría de los encuentros. Suelo pasar más tiempo pensando en mí mismo que en como solucionar los problemas que me atañen. Prefiero verme al espejo para ocultar mis defectos en vez de intentar arreglarlos.
Critico más de lo que debería y menos de lo que me haría reaccionar favorablemente. Soy mandón, gritón, de un genio que ni el más maldito se aguanta. Prepotente hasta el punto de ser digno de compasión e inútil como solo un verdadero hombre se puede dar el lujo de ser. ¿Qué más me faltaría? Mi sensibilidad, absurda y complicada, que se asemeja a la de una fotocelda expuesta a la luz de una discoteca y que, no obstante, no evita que sea un completo patán y grosero. Un gran mentiroso al negar todo lo que he dicho anteriormente, infiel a sí mismo y a su alma y un falso caballero que se pregunta... ¿Por qué podría fijarse alguien en mí?
Creo mi estimado amigo que sin temor a equivocarme has hecho una crítica elocuente pero que se olvida de algunos detalles que te hacen ser quien eres y no como ellos..Sin decir una u otra cosa..olvidaste al único y propio ser cognoscente.
ResponderEliminarAmores desde el amplio prado de los tallarines cantantes...
Angela