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domingo, 17 de abril de 2016

Deseo

-Lo siento-le dije yo después de tanto tiempo sin verle la cara.
Yo sabía que en mis ojos reconocía la verdad mientras se movía de un lado para otro, sin saber qué hacer, como si se sacudiera el polvo de los hombros.
¿Por qué era yo el que lo sentía?¿Por qué seguía disculpándome después de todo lo ocurrido?
Seguramente me refería a todo lo que no hice, a lo que hizo falta, a lo que soñé y que nunca pude hacer realidad.
Ya con escucharme, ¿se atrevería entonces a mirarme a la cara y disculparse como si lo sintiera de verdad? Rehuía mi mirada porque al parecer le hería y yo no lograba reconocer sus ojos castaños que me daban tanta esperanza tiempo atrás.

Yo siempre le extrañaba. Recordaba su cabello claro, casi artificial, lanzando destellos bajo el sol, ignorando el orden, el peine y la suciedad. Venía a mi mente su cara poblada de lunares o pecas, enmarcada perfectamente por sus lentes, que le daban el aire intelectual del que en verdad carecía. Veía su sonrisa descuadrada, de dientes casi amarillentos y descuidados, en cada momento en que cruzaba mi mente uno de sus pensamientos, esos que le hacían reír cuando era menos esperado. Añoraba sus manos, de dedos largos y delgados, que con su blancura recorrían mi cara en la ansiedad y en la tranquilidad. Recorría su cuerpo en mi imaginación, con sus pocas cumbres y grandes llanuras, trazadas con cicatrices y marcas de nacimiento; ese mismo en el que algún momento me desahogué de las pasiones y tristezas reprimidas. 

No le había olvidado porque para mí siempre sería incluso si yo desaparecía. ¿Sería capaz de olvidarme y relegarme al archivo de su memoria, aún cuando yo le rogara desde allí que no lo hiciera? Probablemente así sería y de manera simple, desalmada y por supuesto, inmadura, renegaría de mí con cualquiera de los que me siguieran. No obstante, ¿me importaba eso?¿valía la pena arrepentirse de los sueños vividos por una pesadilla final?

Nadie era yo para responder a ello y por tanto, quería una respuesta suya.
-¿Harás que todo lo que yo hice valga la pena?-le espeté sin pensarlo dos veces y sin misericordia.
Volteó hacia mí por fin con esa mirada de ruego que siempre tenía cada vez que yo le recriminaba por algo que había hecho y que terminaría siendo mi culpa. Sonrió con melancolía a la vez que se acomodaba los lentes, empujándolos hacia arriba con el índice de la mano derecha.
No respondió y alejó nuevamente sus ojos de mí, como si le quemaran.

Yo no entendía por qué era tan complicado enfrentar la verdad, después de haber mantenido durante años una mentira viva. ¿No sería más fácil deshacerse de toda la parafernalia y mostrarse como era, sin arreglos, sin aditamentos estúpidos y sonrisas falsas? Eso era todo lo que yo deseaba y no me fue posible conseguir, a pesar de la terquedad con que lo intentaba.

Por eso, ahora que le tenía en frente, no le podía dejar escapar. Me acerqué con cautela, contando los pasos hacia su imagen y para mi asombro, vi que se acercaba hacia mí también. Me detuve para probarle y se detuvo también. ¿A qué jugábamos ahora? Sin control, corrí en su dirección y me detuve solo a un centímetro de su nariz, mirándole directamente a los ojos. Sin previo aviso, me lanzó un puño a la cara, al que yo respondí con uno también. 

En el momento justo en que nuestros nudillos chocaron, su imagen se despedazó y cayó al suelo, convertida en fragmentos de cristal que reflejaban el techo y la sangre que goteaba de mi mano. Yo me mantuve en pie, con la frente erguida, intentando reunir pistas para entender lo que había pasado. Le busqué entre el caos de imágenes a mis pies sin dar con la suya. Con calma y tacto, recorrí con mi vista cada esquina de la habitación en la que no había rastro de su presencia.

Sin embargo, uno de los trozos superiores del cristal, aferrado a la moldura, me mostró su cara sonriendo con sinceridad. Encontré por fin el origen del reflejo al ver la inscripción al superior del marco. Sonreí entonces por ver su semblante tranquilo de nuevo; por reconocerme al fin y poderme alcanzar una última vez.

viernes, 22 de febrero de 2013

El Fénix Negro

Reinventarse, renacer, resucitar, revivir. Acciones típicamente asociadas con aquel ser mitológico al que me ufané imitar. Nunca debí haber traído ese tema a este tablero de trazos ininteligibles. Este, como muchos otros de mis supuestos y analogías lógicas, se pervirtió al punto de traicionar a su creador. "Quémate cuando te sientas viejo y renace de tus amargas y grisáceas cenizas, hijo de la Luna". Es eso lo que le dijo aquel falso escritor que llevo adentro al inepto personaje que represento. Ya no reconozco cuál de aquellos dos individuos es más ridículo en su razonamiento. 
Por un lado, uno llegó a la conclusión que se debía morir para vivir, que se debía quemarse como un trozo de madera en una fogata, sintiendo las llamas lamer con odio su superficie. El fuego, símbolo de la destrucción y condena eterna, podría liberar de las cadenas y permitir una nueva vida. Eso fue lo que aquel "literato" vaticinó. Demostrando ser un fraude, este escritor principiante y poco prometedor no recordó la advertencia inherente en el texto de Borges, "Las ruinas circulares" (parafraseando como todo lector sin memoria): El fuego reconoce a sus hijos soñados y sus llamas los acarician sin hacerles daño alguno. Consecuentemente, un hijo del fuego, como el fénix humano que se permitió ser, no podría ser destruido por completo por su padre elemental. Este punto, ignorado por aquél "señor" de letras, debatiría su conclusión mitológica sobre sí mismo.
Por otro lado, el protagonista de esta historia, aquel que no me enorgullezco siempre de ser, pensando en el dolor causado por su visión fatalista y poco práctica de la vida, decidió aguantar todos los dolores imaginarios, todas las heridas auto infligidas y entregarse poco a poco a sus emociones hipocondríacas. En medio de ese éxtasis agridulce de dolor, fue abordado por el literato y su estúpida idea sobre el renacer de las cenizas. El individuo, asombrado como un ciego ante la recuperación de su vista, hizo suya la pretensión de morir entre llamas para recomponerse de sus cenizas. El objetivo era aguantar el suficiente fuego destructivo en su alma para lograr ser apto para el fuego divino, aquel que reconstruía metales, salvaba familias del invierno y suturaba las heridas abiertas con su calor paternal. No había nada más que perder salvo su poco valiosa vida, ¿existían razones para no arriesgarse?
Fue así como los dos absurdos que en algunos momentos me conforman se dispusieron a seguir la rutina del fénix, una criatura elegante, inigualable y con un poder con el que un ser humano jamás debería atreverse a soñar.
Qué hilo conductor tan seductor y escalonado para explicar y racionalizar la existencia de este fénix humano crearon en conjunto aquellos aspirantes a alquimistas de la vida el 18 de septiembre en aquél fatídico año en que conocieron al "amor", 2010.
Sin importar qué tan bien hubiesen redactado aquel texto, estaban errados. No obstante, aquel fallo no regalaría al mundo sus frutos podridos hasta dos años y menos de cinco meses después. He aquí las consecuencias de sus burdos rituales mitológicos.
¿A quién se le ocurriría destruirse con el fuego que no le hiere, obligarse a morir y renacer de cenizas contaminadas?
Cada vez que el individuo fénix se quemaba, perdía pureza y reunía el odio que su padre el fuego sentía al ser obligado a destruirle. Sin embargo, cada vez que resucitaba de sus cenizas, robaba sin querer algo de la fuerza dañina del fuego, dada su relación cercana con él. Así fue cíclicamente perdiendo pureza y convirtiéndose en una réplica barata del renacer fabuloso del ave fénix siguiendo sin saberlo y sin querer, la regla de los rendimientos decrecientes que sigue Aira.
El adepto de las palabras no se percató de ello y lo instó a seguir con su constante reinvención, su ir y venir entre la vida y la muerte, alentando a su vez a aquel parásito interno del fuego que crecía en su interior.
Y es de esta manera, como se le dio origen al Fénix Negro.
Atiborrado de poder y odio, el Fénix oscuro influenció las decisiones del huésped como si se tratase de un demonio de un infierno cristianizado. Los dos personajes, ahora como uno solo, siguieron al pie de la letra las instrucciones de aquella nueva criatura, más energía que materia. Creyéndose una divinidad cósmica, el ave moldeo el futuro del ser humano que le daba vida y lo proveyó de un sentido cruel de la realidad, atacando a los seres amados sin piedad, entrando en sus mentes y dañándoles con sus peores pesadillas.
Ahí estaba el poder real del Fénix Negro. Su maldad y sus ansias de dolor ajeno, una venganza por el dolor sufrido al quemarse una y otra vez. El fuego, preocupado por las acciones de su hijo no deseado intentó detenerlo pero, como era de esperarse, no logró hacerle daño. Soñado como la etapa final de la evolución constante de aquel ser humano y creado con ayuda del fuego, el Fénix no podía ser destruido sin que él mismo deseara su fin. De la misma manera que la fuerza del cosmos que prevenía que aquel cristal rosa se tragase al mundo entero, este Fénix oscuro se encontraba más allá de sus creadores, más allá de la vida y de la muerte, y más aún, más allá del amor.
Él no moriría ni siquiera en sentido figurado por alguien, no arriesgaría nada para conservar la estabilidad, no daría todo aquello que el fénix inicial y benigno sacrificaría por un bien común. No más cargas pesadas, no más lágrimas curativas, no más fascinación por lo desconocido. Él sería quien dictara su futuro, sin nadie quien se opusiera a su mandato.
Podría pensarse que el ideal del Fénix Negro era el mismo que cualquier persona persigue en su vida pero distaba mucho de serlo. Él quería experimentar, quería probar, quería intentar todo pero también destruir lo que conocía al tiempo que drenaba la vida que le quedaba al huésped y a quien amaba.
"El amor es capaz de terminar guerras" Quién lo afirmó pudo o no haber amado, no interesa, pero el Fénix ignoraba la veracidad de ello.
Pero, ¿nos revelaba esto la única manera de retener al Fénix?
La variabilidad de la respuesta nos deja absortos. El final no es más que precisamente un nuevo inicio. El Fénix Negro no logra deshacerse de sus ataduras humanas, creadas por el amor y otros sentimientos hacia la humanidad.
Soy el Fénix Negro y dudo de mi veracidad tanto como de mi fuerza. ¿Por qué? Porque el amor me creó y el amor también puede acabar conmigo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Las cosas que nunca le dices


  1. Te sientes intenso cada vez que le escribes o le respondes apenas te llega un mensaje.
  2. Siempre te das cuenta de todos los enfados causados por tu culpa pero finges creerle cuando te dice "Es problema mío".
  3. Odias depender de lo que hace, de dónde está y de si duerme o no. Sin embargo, odias aún más sentir que no dependes o que te es indiferente lo que haga.
  4. Quieres que no le pase nada.Que lo bueno lo puedan compartir juntos y que lo malo no se atreva ni acercarse mientras tú no puedas hacer nada. Le proteges como si fuera tu vida o por lo menos lo intentas, sabiendo que puedes afectar la tuya.
  5. Sientes que nadie puede cuidarle como tú. Que dejarle en otras manos sería irresponsable y que no estarás tranquilo hasta asegurar su completo bienestar.
  6. No puedes hacer nada en contra suyo e inventas excusas y razones tontas para hacer lo mejor, pero no para tí.
  7. Piensas mucho en su pasado, en las cosas que parece haber dejado por tu culpa y te preguntas: ¿Pensará que valió la pena?
  8. Evalúas su personalidad y encuentras cosas que no van contigo o que al parecer te están cambiando pero te das cuenta que está bien así. Que es todo su espectro completo el que te encantó.
  9. Detestas sentirte aburrido a su lado, monótono, predecible pero sabes que no te ve así de ninguna manera.
  10. Te molestas, gritas y pataleas internamente cuando algún plan no sale como lo pensaste pero callas. Al final, podrás disfrutar de su compañía.
  11. Te enfadas constantemente contigo mismo por no esforzarte lo suficiente, por no darle lo que tú crees que merece en realidad,
  12. Finges. No le mientes nunca pero finges que estás bien a veces solo para volver a ver su sonrisa y estar verdaderamente bien.
  13. Ves errores, huecos, descuidos pero les haces caso omiso. Nada de eso se compara a lo que te da sin saberlo ni entenderlo por completo.
  14. Perdonas. Te perdonas a tí mismo por ser como eres y creer muchas veces cosas que no son, enfadarte y por ellas hacerle daño.
  15. Le amas. Le amas con intensidad, sinceridad, certeza, obsesión y pureza, con independencia y necesidad, con interés y humildad, con orgullo y modestia. Le amas por su alma, por su cuerpo, por su intelecto, por sus errores que los juntan más, por sus cualidades comunes pero en conjunto únicas, por sus características inusuales y hermosas, por lo que te enseña, por lo que representa, porque te ama y porque sabes que es cierto. Le amas, de pronto no más que nadie en el mundo ha amado, de pronto menos que todos ellos, pero todo lo que eres capaz de amarle. Le amas y solo por eso esperas que perdone las cosas que nunca le dices.

lunes, 13 de agosto de 2012

Tiempo

Y ahí estaba, frénetico buscando el tiempo correcto. Miraba su reloj a todas horas, no se despegaba de él pues era el que le decía que estaba en el camino apropiado y en el momento exacto. La paranoia del tiempo era infinita.  No dejaba de pensar en el tiempo que había perdido en su pasado, saliendo con personas o haciendo cosas que no valían la pena. El futuro también hacía parte de la paranoia: Se preocupaba por darle tiempo a todo, un tiempo justo y exacto, porque no podía nuevamente dejarse llevar más de lo necesario. Pasado y futuro. En el presente no había tiempo, porque si asignaba tiempo para el presente, se desperdiciaba mucho más de lo que se ganaba.
Toda su vida fue de esta manera. Precavido siempre dejaba tiempo para salvarse de cualquier peligro, tiempo para superar los golpes de su vida y tiempo para malgastar con las personas. Nada podía durar mucho. Su tiempo estaba contado y así seguiría hasta que muriera...
Pero no murió... y tampoco siguió pendiente del tiempo. ¿Qué le había ocurrido?
Una persona, de las tantas muchas existentes en el planeta, con la que podía malgastar el tiempo que fuera.
Eso era lo que le había ocurrido. Esa persona le hizo olvidar del tiempo.
Ya no interesaba cuánto se demorase, cuánto durara, si el tiempo se acababa...
Simplemente estaba al margen de él.
En un plano superior... donde lo único que importaba era la persona que había destruido al tiempo.
La paranoia entonces se había ido, hasta siempre. Ya el pasado y el futuro no eran nada sin el presente, al que se le debía adjudicar el único tiempo que se tenía.
El presente... el lugar donde se encontraba él. La única persona a la que podría decirle algo más que un "Te quiero".
¿Por qué no podrían entonces olvidarse juntos del tiempo?
Del pasado, que tanto atormentaba su maldito corazón paranoico...
Y del futuro, que era inexistente e inocuo sin el presente.
El tiempo ya no era mucho ni suficiente a su lado. Solo era eterno, inmutable y ajeno a ellos.
"Mucho tiempo" se refería únicamente al momento en que dejaban de hablar, pero no era proporcional. Los segundos sin su mitad podrían ser mucho tiempo...
El tiempo empezaría de nuevo si le dejase... Eso lo sabía.
Pero preferiría ser atemporal, para siempre.
"¿De qué serviría tener tiempo si no se pudiese compartir contigo?"

domingo, 8 de julio de 2012

Inmunidad

El "interesante e intelectual" pelinegro sonrió al ver como ella caminaba con presteza, demostrando una belleza que nunca había llegado a comprender. Ella le sonrió y él se dio cuenta que no le molestaba tenerlo cerca; que, a pesar de que las cosas habían llegado a su fin hacía mucho tiempo, ella no sentía reparos a la hora de demostrarle su inmerecido cariño. Su suave piel de tonos claros, sus labios dulces y sus penetrantes ojos atraparon la atención de él mientras ella seguía de pie al frente. Sin mutar su expresión, ella acarició con ternura su mejilla y enredó sus largos y estilizados dedos en su cabello. Él, anonadado por el gesto, solo consiguió hacer una mueca en vez de una sonrisa.
-Es igual que antes- dijo ella en un susurro.
Él abrazó el silencio. No quería pensar en lo que ello significaba. Preferiría seguir bajo el delicado cariño de aquella de quien alguna vez había creído estaba enamorado. Le permitió continuar, sostener su cara, su cabello, su ser a la vez que luchaba internamente por encontrar el valor para alejarla de sí.

Para mal o para bien, siempre he admirado a aquellos que tienen la capacidad de ser inmunes a cualquier estímulo externo de otras personas. Ese tipo de hombres y mujeres que no caen ante una sonrisa, una mirada, una cara bonita, un gesto atractivo, una melodiosa voz o un cuerpo esbelto. Tienen la habilidad de dejar pasar cada una de las características que componen a alguien para, si solo así ellos lo desean, evaluar a la persona como un todo, sin dejarse encantar parcialmente por sus llamativas cualidades físicas. No se preocupan entonces por alguien que osa acercarse a ellos y sin quererlo conscientemente, utiliza todas sus armas seductoras, ya que harán caso omiso a todas ellas, haciéndolas tan inútiles como un lápiz sin mina. Hechos del más puro mármol, las experiencias románticas no logran hacer mella en su superficie y solo logran pulir su ya brillante apariencia. Su historial amoroso no representa nada más que enseñanzas, oportunidades de ser mejores y aciertos, sin importar el desenlace de cada relación.

Nadie sabe cuanto desearía ser así. Un inmune al pasado, al presente y al futuro. He pasado gran parte de la vida lidiando con vergüenzas que podría haber evitado de no haberme dejado llevar por algún factor externo. He tenido que aceptar las consecuencias de mis actos con más sinceridad y compromiso que muchos otros. Y lo más importante, he tenido que ocultar lo mucho que me afectan ciertas personas de mi pasado. Alguna vez en mis idiotas memorias de mi pasado, aseguré que cada persona había dejado una cicatriz en mí, incurable y que se encargaría de recordarme lo que había ocurrido. En este momento, una de esas marcas palpita lentamente y no me permite continuar con tranquilidad.

Me pregunto, ¿en serio cree que no me causa nada? Para el infortunio de la para nada olvidada Hermione, no soy de piedra. Sus gestos y su forma de tratarme aún pueden influenciarme, aún me recuerda lo que sentí alguna vez, aún me hace rememorar el tiempo que pasamos juntos. No deseo hacerlo. Me opongo a volver al pasado, a pensar en inútiles segundas oportunidades, a retroceder en mi perdición. ¿Qué más da? Ella me olvidó y yo no fui capaz de hacer lo mismo. La dejé de lado y todavía me hace falta. La expulsé de mi vida y todavía deseo preguntarle por qué no somos amigos. La necesité y, aunque ahora no lo hago, no puedo arriesgarme a que vuelva a suceder. Siempre se vio tan hermosa en el pasado...

No puedo terminar esto acá. Tengo que confesar que me he dejado llevar más de lo que debo. Que he comenzado a tantear terrenos imposibles con una de esas personas inalcanzables por las que perdería lo poco que he ganado. La decisión es la adecuada. Adoptar la inmunidad del mármol.

viernes, 22 de junio de 2012

Una cuestión de perspectiva

De los personajes:

Una dulce anciana, de corta vista por su edad, se prepara para cruzar una avenida en hora pico. Debido a múltiples inconvenientes, el puente por el que debería pasar, se encuentra en reparaciones estructurales. La mujer tiene afán: Ha dejado a su nietecito de 6 años en casa solo. Debe volver tan pronto como le sea posible para asegurarse que no le ocurra nada malo.

Un respetado caballero se encuentra sentado al volante de su flamante vehículo. Espera a que el embotellamiento de vehículos avance y le permita girar por una calle a su derecha hacia el oriente de la ciudad. Debe llegar a su oficina para solucionar un problema relacionado con una estafa hecha a su nombre. Da golpecitos al volante intentando calmar sus nervios mientras se percata del movimiento de autos adelante.

Un honesto conductor de taxi piensa en su hija y esposa que le esperan en casa después de una ardua jornada nocturna de trabajo. Tiene sueño pero él no permite que este hecho afecte su forma de conducir. Siempre ha criticado a sus compañeros que llevan las riendas de su vehículo como si fuera un carro de caballos en medio de una gran batalla. El tráfico adelante comienza a avanzar y él mueve la palanca de cambios adelante, para poner en marcha el vehículo.

Un trasnochado joven, estudiante de universidad, golpea con insistencia el manubrio de su motocicleta, malhumorado por el poco espacio que dejan los vehículos de esa avenida para maniobrar. Recuerda con gracia la noche anterior, en la que festejó el final de semestre hasta quedar en el suelo sin el equilibrio suficiente para poder levantarse. Ve entonces un resquicio entre un taxi y otro auto en el que puede pasar. Se dirige con premura hacia él.

Un cansado obrero descansa sobre una improvisada silla, junto a su lugar de trabajo. Toma una gaseosa mientras observa el lento avance de la obra. Por las ansias de dinero de quienes construyeron inicialmente el puente, el gobierno de la cuidad contrató a su empresa para reparar los daños causados a la estructura. Desde ese momento hasta ahora, han transcurrido ocho días de arduo trabajo por parte de él y sus compañeros, quienes aún están enfrascados en la reparación.

Una atractiva muchacha de cabellos dorados se encuentra a un lado de la avenida, esperando el vehículo que la llevará a su casa. Acaba de salir de la casa de una amiga; se encontraba realizando un trabajo final que comprende una gran parte de una asignatura a la que está suscrita en el instituto. Se queja mentalmente de la cantidad de autos que obstaculizan el único taxi a la vista. Alza la mano y le hace la señal de pare.

De las decisiones:

La anciana cruza la calle después de un autobús, detrás del que no hay aparentemente ningún vehículo. El caballero acerca su auto a la orilla  con el propósito de tomar fácilmente la calle hacia el oriente. El conductor decide recoger a la muchacha, pensando que una carrera más no le vendrá mal. El joven balancea su motocicleta entre el taxi y la orilla y aumenta la velocidad para dejarlo atrás. El obrero se permite dar un mordisco a un sánduche antes de volver al trabajo.


Del hecho analizado y sus resultados:


La anciana llega al otro lado de la avenida, la muchacha le da la mano para ayudarla a subir a la acera y ninguna de las dos se percata del accidente. El caballero agradece que el taxi de enfrente hiciera una maniobra de evasión extraña y aprovecha el momento para colarse por la calle al oriente. El conductor del taxi sin ánimo de perder una cliente se dirige a la derecha pero, en un intento por evitar atropellar a la anciana, gira hacia la izquierda sin darse cuenta del joven motociclista que pasa por encima del techo del vehículo con la fuerza del impacto. La motocicleta sale derrapando por la acera hasta golpear al obrero, empujándolo contra la base del puente. Queda inconsciente en el acto mientras que el joven cae desde la parte trasera del taxi al suelo.


La anciana corre hasta su casa, donde encuentra el lugar lleno de humo: una sartén sobre el fuego ha derramado su contenido que ha apagado la llama y ha inundado el edificio por completo de humo y gas metano. Busca con afán a su nieto, al que encuentra dormido y sin daño alguno.

La muchacha se acerca rápidamente al joven de la moto, que está en el suelo. Le presta los primeros auxilios mientras que el conductor del taxi llama con premura a una ambulancia. Nadie se fija en el obrero que la moto ha golpeado hasta que llega el servicio de emergencias. El hombre ha perdido la movilidad de sus extremidades inferiores y es subido a la ambulancia junto al joven, que sufre de trauma craneal severo, a quien acompaña la muchacha, que se convertirá un tiempo después en su novia por mucho tiempo.
El caballero llega a la oficina y logra demostrar su inocencia frente a los cargos que se le imputan.
El taxista pierde la licencia y su taxi debe ser retenido mientras él consigue el dinero para pagar una multa exorbitante.

¡Qué catástrofe!


Del análisis:

La última frase del fragmento anterior puede ser refutado, si se limita a ver pedazos de lo ocurrido. 
  1. Si la anciana hubiera sido atropellada, habría muerto y también lo hubiera hecho su nieto, pues ella no habría tenido la posibilidad de sacarlo de la asfixiante casa. Por otra parte, si ella se hubiese detenido a mirar el accidente, su nieto se habría quedado sin aire y probablemente hubiera sufrido complicaciones en su salud. Para la anciana, esto pudo haber sido una catástrofe, pudo haber resultado en un hecho malo para ella y su familia, pero no lo fue, así que está bien.
  2. Si la muchacha no hubiese ayudado a la anciana, esta última se habría quedado en el borde de la calle mientras el accidente ocurría. Pudo haber salido lastimada y la muchacha, al sentirse culpable, se habría encargado de ella, en vez del joven y nunca hubiera iniciado una relación con él. Algo similar habría pasado si ella no le hubiera hecho señas al taxi, para que parara. Para la muchacha, ese hecho significó conocer a su compañero de vida, así que es un asunto bueno.
  3. Si el caballero se hubiese dado cuenta del accidente y hubiera ayudado a los heridos, las acusaciones en su contra habrían tomado tal fuerza que hubiese sido llevado a juicio en poco tiempo. Tendría que haber aguantado una gran temporada en prisión, sin nada más que pudiera salvarlo. Si la anciana se hubiera demorado un poco más en cruzar la calle, el caballero la habría atropellado y su destino sería similar al anterior, con la única diferencia en sus causas. Para el caballero, entonces este hecho resulto beneficioso y, por consiguiente, bueno.
  4. Si el taxista no hubiese decidido ir por la muchacha, no habría ocurrido accidente y él no hubiera perdido su licencia ni su auto. Para el conductor, es una catástrofe lo que ocurrió.
  5. Si el joven no hubiese intentado pasar por el lado del taxi, no habría estado hospitalizado durante tanto tiempo por el trauma. No obstante, nunca habría conocido a la muchacha. Así que, para el joven, a pesar del daño pasajero, este accidente fue algo bueno.
  6. Si el obrero no hubiera tomado un descanso, su vida habría seguido el mismo curso que llevaba hasta ahora. Si lo hubiera tomado pero no hubiese comido nada, hubiera pasado algo similar. Para el obrero pudo ser mucho mejor, pero este hecho destrozó su vida y su forma de trabajo, por lo que es una catástrofe.
Para cuatro de seis personas, pudo ser peor y según ellas, es lo mejor que pudo haber ocurrido. Sin embargo, a las otras dos les destruyó la vida como la conocían y modificó sus destinos de la manera más nociva que fue posible. ¿Cómo determinar si un acto como este es malo o bueno con tantas formas de verlo? No se puede pretender utilizar un recurso matemático para solucionarlo. Cuatro contra dos, los cuatro tienen razón y este accidente fue un golpe de  buena suerte. Estaría mal tan solo pensar en evaluarlo de esa manera. Dada esta imposibilidad, ¿cómo se puede asegurar la existencia de la maldad o la bondad en el hecho sin dejar ningún detalle atrás?

De las conclusiones:


Se podrían evaluar más ejemplos para dar fuerza a la teoría que seguirá, pero limitándose a este, se puede asegurar que tanto la bondad como la maldad son relativas. Dependen del punto de vista del que se vean los hechos. Muchas personas podrían asegurar que nadie vería un accidente de estos como algo bueno, pero se aclara que cada perspectiva evalúa los hechos que conciernen a cada persona, no se deja llevar por las cuestiones de educación o solidaridad. Muchos otros pueden, entonces, negar que alguna vez han visto un acto "de naturaleza malvada" como algo bueno si les beneficia, afirmación que carece por sí sola de sentido y cuya demostración no concierne al desarrollo de la idea general de este texto. Se puede decir entonces que nunca habrá algún hecho carente de bondad o maldad inherente, ya que estos están adjudicados por cada mente que los evalúa y que interactúa en ellos. Los seres humanos son duales y no pueden pretender que actos causados por ellos se limiten exclusivamente a un lado del espectro. Determinar lo que es para alguien cualquier asunto será entonces, una cuestión de perspectiva.

miércoles, 11 de abril de 2012

Falsità e menzogne

Primera aproximación: Italia me llama. Últimamente siento una fuerza invisible que me atrae a esa tierra europea. Deseo estar allá. No sé a ciencia cierta cuál es el motivo pero creo, en mi inocencia, que lo descubriré cuando logre viajar a ese país. La Antigua Roma y sus ruinas podrían estar reclamando mi atención o podría ser el idioma, el italiano, tan extraño y elegante, derivado del todopoderoso y omnipresente latín, la lengua del imperio caído. Tanta historia, tantas épocas congeladas por la impavidez de sus edificios... No consigo describir qué es lo que me llevará a ella y por lo que estaré en Italia algún día. Conoceré su cultura, me empaparé de su vida y me las arreglaré para entender su idioma, tanto el italiano como el latín. Puede que esta sea una promesa poderosa y sea la que defina un cercano pero aún lejano futuro.

Segunda aproximación: Falsità e menzogne... eso es lo que me trae por aquí. No sé si sea mucho pedir que no busquen su significado todavía. Creo más didáctico y especial que deduzcan lo que quiero decir mientras leen lo que sigue. Tengo claro que habrá muchas personas que con solo ver el título buscarán la traducción inmediata. No las culpo. La curiosidad no solo mata a los gatos. Dos sustantivos, parecidos pero no iguales. Ambos abstractos y el segundo plural. No creo que deba dar más observaciones, suficiente se parece el italiano al español para eso.

Hechos: Las hermosas y dulces apariencias. Las mías, tan encantadoras e inteligentes para ser verdad. Mi personalidad, tan idéntica a la propia y a la de nadie más. Mi vida, tan oculta y abierta como para un círculo de selecta gente. ¿Nunca te has preguntado lo que es ser yo? Yo lo hago siempre, porque eso soy. No es complicado, debería decir. Es muy fácil enfrentar la vida con todos sus obstáculos cuando tienes tantas cualidades y aptitudes de tu parte. Retórica, fuerza, inteligencia, astucia y esperanza componen un escudo y espada incólumes y poderosos que destruyen hasta el más malvado asome de malaventuranza. "¿Por qué no soy tan exitoso..." se preguntarían si fueran yo "cuando tengo todas las posibilidades de tener al mundo en mis manos?". 

Análisis: La realidad es que no soy lo que dicen de mí. Mi apariencia en conjunto no es buena, aunque mi físico puede que lo sea. Mi cabello, desordenado, teñido y poco cuidado apuntando en todas direcciones, lo que me da una imagen salvaje y poco amigable. Mis movimientos, mi voz... Odio mi voz. Odio la forma en la que me muevo, tan grácilmente como un troll de montaña. Mi cuerpo, delgado y pálido, más parecido a un esqueleto con disfraz que el organismo de un ser humano. Manos huesudas como las de mi admirada Hela y tan tétricas como su cara. Lo único que puedo rescatar es mi nariz. Recta y perfectamente delineada es lo que me hace parecer "lindo" y es por eso que siempre he tenido la paranoia de que caeré y acabaré con ella.
Me permitiré seguir con mi personalidad. Encantadora superficialmente y llamativa con un alto grado de falsedad, es la que atormenta mis sueños. Poco centrado, y hasta el extremo perezoso, no consigo ordenar mi mente, que por fortuna no es estúpida, para comprender y desempeñarme de la mejor manera en mi carrera y mis obligaciones en otros ámbitos. Mi esperanza se basa en los desenlaces de mis escritos más que en las alternativas de mi realidad y mi astucia se limita simplemente a hacer planes tontos para destruir parcialmente a la gente que no entra a mi círculo cercano. Mi arrogancia infundada me lleva a juzgar como un dios a todos los mortales, prescindiendo de la compañía de cualquiera cuando mis deseos no son cumplidos. El ego gigantesco que ocupa más mi alma que cualquier otra sensación de autoestima y que latiga con conversaciones vacías y sin sentido a todos quienes me conocen, obligándome como tema en la mayoría de los encuentros. Suelo pasar más tiempo pensando en mí mismo que en como solucionar los problemas que me atañen. Prefiero verme al espejo para ocultar mis defectos en vez de intentar arreglarlos.
Critico más de lo que debería y menos de lo que me haría reaccionar favorablemente. Soy mandón, gritón, de un genio que ni el más maldito se aguanta. Prepotente hasta el punto de ser digno de compasión e inútil como solo un verdadero hombre se puede dar el lujo de ser. ¿Qué más me faltaría? Mi sensibilidad, absurda y complicada, que se asemeja a la de una fotocelda expuesta a la luz de una discoteca y que, no obstante, no evita que sea un completo patán y grosero. Un gran mentiroso al negar todo lo que he dicho anteriormente, infiel a sí mismo y a su alma y un falso caballero que se pregunta... ¿Por qué podría fijarse alguien en mí?

Conclusión: Negar que he querido ser alguien sería una gran mentira. Decirle que no a mi evidente deseo de parecerme a Vladimir es negar todavía más mi yo. Jurar que Sebastian me ayudará a ser mejor persona presenta un optimismo histérico. Pretender que Daniel sea otra persona distinta a mí y que exista, es un imposible. No considerar a Caleb como la verdadera contra-parte de mi insulsa existencia significa dar la espalda a mis creencias. Yo quiero ser como algunos de ellos, quiero tener la compañía de otro y no comportarme como el último que queda pero no lo puedo lograr. Sigo siendo el falso y mentiroso en el que creía ayer, tan solo como nunca nadie lo podría dejar.

sábado, 18 de febrero de 2012

Me molesta, me molesta, me molesta...

Hace mucho que no quería/podía escribir una entrada que no estuviera enteramente relacionada con mis relatos y habilidad escritora y ese es uno de los aspectos que me molesta de mí mismo. Tengo que aclarar que no estoy molesto con mi vida ni con seguir viviendo. No obstante, he explotado. Estoy harto de guardar tantas impresiones, secretos y verdades para cumplir con el presupuesto de ser buena persona y buena gente (así no lo parezca). Todo parece una gran intoxicación de sentimientos acumulativa. Cada vez que me quedo algo para mí mismo, ello desplaza otros sentimientos más importantes de mi mente y me da vueltas en la cabeza hasta que las acciones demuestran sin intención todo lo que verdaderamente pienso.

La mayoría de nosotros es así. Intentamos conservar las apariencias, las máscaras y los disfraces para parecer personas útiles para sí mismas y la sociedad. Siempre lo he sabido y he odiado mucha información que me han ocultado pero que aún así, yo he averiguado, sea por mi gran intuición o por impresiones que dan las personas con sus actos, demostrando la pura verdad. A pesar de detestar esa ocultación deliberada de la verdad, yo también lo hago y criticando mi propia falta de ética, decidí dejar de hacerlo. Por lo menos por un día.

Esa es la razón por la que el día de hoy y algunos de los siguientes, iniciaré la mayoría de mis conversaciones con un "Me molesta..." o un "Tengo algo que decirte". Creo requerido en este y en la mayoría de los momentos de mi vida, un grado de sinceridad conmigo y con los demás mayor al que llevaba hasta este momento. Suelo ser muy "bueno" con ellos a quienes les tengo confianza, a pesar de todas las cosas que me enfurezcan y molesten de ellos. Lo que nunca quise decir por temor a herir o a iniciar una pelea innecesaria saldrá de mis manos y mi boca de la manera más seca y poco armoniosa posible. Lo he advertido y esta será mi verdad.

Empezaré entonces a nombrar algunas de mis molestias más generales y relevantes:
Me molesta realmente que me intenten ocultar verdades obvias o que puedo desenterrar fácilmente. Me molesta que pregunten por mi sexualidad sin decirme directamente a mí. Me molesta que hablen mal de mí cuando piensen que no los oigo, siendo más fácil escupirlo en mi cara. Me molesta que me crean incapaz de hacer un millar de actividades y alcanzar mis metas cuando todavía no he perdido ninguna oportunidad. Me molesta que crean que no pongo atención a lo que me cuentan o me dicen, siempre lo hago, culpen a mi mala memoria casual por los olvidos. Me molesta que no capten lo que demuestro con mis acciones. Me molesta que me traten como a un niño o alguien inmaduro (así lo sea). Me molesta que pasen por encima de mi autoridad en cualquier ámbito. Me molesta que no me permitan ser autónomo en ciertas actividades, a pesar que ya demostré mi eficacia. Me molesta que critiquen todo, hasta lo que más les gusta. Me molesta que presupongan mi personalidad cuando poco han hablado conmigo y se basan únicamente en mi apariencia externa.  Me molesta que crean todo lo que escuchan sobre mí sin antes detenerse a preguntar la veracidad de esos hechos. Me molesta que imaginen que soy un ser de piedra, que no siente o no se preocupa por ello. Me molesta que no me digan lo que les molesta de mí. Me molesta que digan que soy lindo o bonito por hacerme sentir bien (no aplica para todo el mundo). Me molesta que roben los méritos de otras personas, pasando por alto el gran aporte que hacen a la construcción de algún proyecto. Me molesta que encasillen a los individuos por su pasado y no por lo que pueden llegar a lograr en su futuro. Me molesta que lean esto únicamente porque yo dije que lo hicieran y no por cuenta propia. Me molesta que lean mis escritos porque me quieren y no porque les interese en realidad. Y por último pero no menos importante, me molesta que le tenga miedo al amor en todas sus presentaciones.

Esta es mi confesión y, aunque hay muchas cosas más que me molestan, no tienen la importancia de lo que ya he dicho. La sinceridad puede causar estragos y no me interesa cuáles sean. La verdad ante todo.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Test de Personalidad

CaracteristicaGrado
DESCONFIADO (paranoide)NADA
SOLITARIO (esquizoide)BASTANTE
EXCÉNTRICO (esquizotipico)BASTANTE
TEATRAL (histrionico)MUCHO
TRAVIESO (anti-social)NADA
PRESUMIDO (narcisita)MUCHO
TRÁGICO (limite)NADA
MANIATICO (obsesivo-compulsivo)MUCHO
SUMISO (dependiente)NADA
TÍMIDO (evitativo)UN POCO

Un test que había hecho hace mucho y que estoy completamente seguro estuvo de moda en los orígenes de los blogs. Quería postearlo porque a pesar de que quiera desmentirlo, no puedo. Juzguen ustedes mismas.

martes, 24 de mayo de 2011

Un dementor (Pánico)

La angustia es un tema filosófico tratado por la mayoría de los estudiosos de la corriente existencialista. Decían de ella que era una sensación profunda y arraigada producida en el hombre por el miedo constante a fallar en lo que debe hacer y en lo que debe responder a su Dios (a la sociedad y a sus principios, tomando también el concepto renovado de angustia). Siguiendo con la evolución de este término, podría decirse que la mala fe se deriva de ella. Saber que existe una multiplicidad gigantesca de oportunidades, finales como lo llamé alguna vez para cada decisión que tomes, cada camino que decidas recorrer, es suficiente para lanzarte en una desesperación tan pronunciada que te obliga a escoger al final, la opción que menos te presente temor a fallar. Se puede ver de esta manera, la relación tan estrecha entre ambos conceptos.

¿Para qué iniciar un relato sobre mi vida con una explicación corta pero concreta de dos palabras netamente filosóficas? No diré que la razón se encuentra en la naturaleza esotérica y poco común de mi vida. Nunca me he considerado completamente un filósofo, a pesar de encontrar en esta disciplina un gusto y una satisfacción únicamente comparable con el placer de contar y recrear una historia. ¿Para qué comenzar entonces con algo tan académico y específico?

La esperanza de la que hablaba hace un mes, aquella vana ilusión que me permitía ver la forma en que todo se desenvolvía de la mejor manera, no es necesaria para seguir adelante. La razón es simple: No seguiré esos dos caminos. Algo por lo que sientes no serás feliz y algo aparentemente imposible de cumplir generan tanta angustia existencial como es posible (fallar emocional y académicamente es a lo que me refiero). Lanzado desde algún lugar mejor a esta... sociedad, me encontraba en una encrucijada (si este término es muy Cho, pero reconozco que es muy útil). Tal y como se muestra en el inigualable cuento de Borges "El jardín de los senderos que se bifurcan", muchos caminos y decisiones diferentes pueden llevar a un desenlace igual a pesar de dar la impresión dada al principio de la ruta. He aquí la mala fe; no conocer a ciencia cierta que consecuencias traerá determinada acción en tu vida. Si se tiene en cuenta meramente el significado de "mala", podría decir que mi tendencia a ver como las cosas terminan mal, es síntoma importante de mala fe. Sin embargo, enfrentando a mi mala fe y a mi angustia, escogí.

Decisiones... decisiones, diría mi apreciada hermana Jane con una tierna pero preocupada voz. Para un vampiro, no sería problema despegarse de ciertas personas, lugares y rutinas a las que nos hemos acostumbrado los humanos pues su rutina sería precisamente abandonar todo lo que empiece a valorar. En desventaja, tendría una obvia predisposición a sufrir de angustia, ya que perderán cada cierto tiempo lo que los impulsa a seguir, debido a la usual variación del pensamiento de la sociedad, que poco a poco iría afectando sus principios. ¿Y qué puedo decir yo acerca de ello cuando reconozco a una de mis partes como un auténtico vampiro? Lo confirmo, lo compruebo, doy fe de ello. ¡Tan fácil sería mi vida si fuese un completo vampiro capaz de desligarse de lo que lo ata a su vida actual!

No obstante, no lo soy y no lo seré... es por esto que me aferro a todo, sobre todo a las personas que amo. Para no caer en los recurrentes miedos de mi vida y enfrentarme a mi pesimismo con tenacidad y valor. Una vez se han ido estos motivos, me aviento a un abismo sin fondo, iluminado por la mala fe y con olor a angustia, en el que seguí cayendo hasta que un soporte, nuevamente vivo, logró darme la fuerza suficiente para intentar volar otra vez.

Como un patronus repele a un dementor, la renovada esperanza causada por esta persona repelió mis dudas y temores por un tiempo grato y pequeño. Pero ya lo he dicho... mi patronus está vivo, e infortunadamente, parezco ser un dementor que trae consigo a su boggart como mejor aliado. Vuelvo a "vampirizarme" extrayendo cada centímetro de su energía, evitando resistencia al presentarle a su boggart ridiculizado. Me acerco para darle el beso, y terminar finalmente con su vida y felicidad pero recuerdo... fui humano, tuve sentimientos y aquella persona fue mi patronus. Me alejo, sin antes asegurarme que dejo algo para que nunca me olvide... Una herida en su boca.

viernes, 25 de marzo de 2011

Inalcanzable

Muchas veces me han dicho que tengo una mirada algo desafiante, o en palabras más mundanas, que soy mal mirado. La causa no es la forma en la que lo hago, si no la habilidad innata de mi mirada de hacer que la gente pierda interés en mí. No sé que parezca. No creo que sea una mirada asesina, de pronto algo repelente e intensa pero no hasta ese punto. El punto aquí es que con una única mirada puedes lograr que alguien deje de intentar entablar una relación conmigo.

Este hecho, mi mirada "Alec", es simplemente parte del aspecto fenomenológico de mi persona, el cual actúa como primer parámetro para juzgar mi forma de ser. Se podría llamar la primera impresión superficial que cualquier persona que no me conoce ve de mi yo completo. Usualmente se fundamenta en el físico de la persona, la forma de vestir y ese tipo de factores banales que no hacen de un individuo integral. No obstante, tiene un gran impacto en la reacción que tendrá la persona que vió a la otra al verse enfrentado a cualquier situación con ella. Por consiguiente, mi mirada nada atractiva logrará causar un mal efecto en la imagen que los otros tendrán sobre mí, lo que les lleva a pensar cosas que no son.

Por ejemplo, se arriesgarían a decir que yo no me dejo de nadie, quien se meta conmigo (en un mal sentido) saldrá perdiendo o quien se atreva a contradecirme o a ignorarme llevará las de perder. A pesar de mi vista tan "oscura", habrá siempre quienes miren el resto de mi físico, con lo que asumirán que soy egoísta y presumido por mi estilo de vestir o que me creo gótico por los tonos poco cálidos que uso. No todo es color negro, puesto que siempre existirá una persona entre todas ellas que no juzgue completamente todo lo que se ve de lejos en mí, con lo que lo más probable es que intente tratarme (por eso del Encantador: Mirar la entrada "Charming" para más información).

Si ignoramos la última posible reacción de un(a) desconocid@ hacia mí, se podría decir que siempre creerán que soy una persona imposible de tratar en un contexto normal. A quien nadie escuchará porque está ocupado arreglando su cabello o llanamente porque quiere ignorar los asuntos de los demás. Que tiene un ego tan grande que le permite creerse el mejor cuando lo poco que hace no alcanza para demostrarlo. Seguramente, estas son las ideas que recorreran la mente de quienes me perciben a su alrededor. Un individuo inalcanzable hasta un punto elevado.

Y es por esa razón, me he dado cuenta que no pocas son las amistades que tengo por fuera de la asociación. ¿Debería dar la misma impresión allí? No lo creo, no se espera que seas lo que debes ser por tu físico, estrato o carrera. Es tan simple como que esperan que seas tú de una manera completamente original. (Claro está, llenando las expectativas que estar en determinada casa requiere). Aun así, en otros lugares la situación es como la describí anteriormente, la imagen creada con antelación se sobrepone a mi verdadero yo, obstaculizando cualquier tipo de relación que puedan querer conmigo.

Siguendo este pensamiento, logro dilucidar la razón más grande y fuerte para que muchas personas, aunque yo les guste, no son capaces de entablar alguna conversación conmigo apenas me conocen o se limitan a no hacerlo nunca. 
Inalcanzable en ese sentido también, afortunada sería aquella persona en la que yo me fijara o me dignara a hablarle para entablar una relación más allá de la amistad. Pero no. Eso no es cierto. Yo no soy tan difícil de tratar (es posible que de entender, sí), el único problema es que espero a que alguien más tome la iniciativa para iniciar una conversación. Espero que muchas personas lo entiendan... yo no muerdo (Bueno, sí... pero no hago tanto daño :p) porque de lo contrario perderé muchas posibilidades y oportunidades tanto de amistad como de algo más.

Cita de música del día:

"I don't wanna be the girl who laughs the loudest
Or the girl who never wants to be alone
I don't wanna be that call at 4 o'clock in the morning
'Cos I'm the only one you know in the world that won't be home" Sober- Pink

lunes, 28 de febrero de 2011

Pedazo de carne/ Moneda de oro

Había una vez un muchacho que no creía en su atractivo físico, cuando reconoció que lo tenía, empezó a usarlo. Poco después, se auto corrigió y se dio cuenta que no era su apariencia, sino su porte, estilo, forma de hablar y otras cosas lo que lo hacían acaparar la atención. Llamó a esta habilidad "Encantar" volviéndolo así una cualidad totalmente nueva denominada Encantador. Tenía que hacerles saber a sus congéneres más cercanos lo que pensaba sobre su descubrimiento, de esta manera escribiéndolo y publicándolo en un blog renovado que representaba su personalidad reinventada por la liberación de sus impulsos, en forma de persona (Samuel).


Y me dí cuenta como Samuel, que hay quienes me miran como un pedazo de carne. Otra vez, mi apariencia juega en mi contra. Solo quieren usarme, para mejorar su aspecto, imagen o utilizar una de mis pocas buenas habilidades en su beneficio. Incluso he llegado a pensar que en cierto sentido, quieren que yo sea suyo para alardearme como un trofeo, lo que el resto no puede llegar a tener. Y de esa forma, estoy atado a determinadas personas, tanto por mis sentimientos hacia ellas como por el sentido de pertenencia que tienen sobre mí. Sin embargo, no me gusta verme así, soy un ser humano, no algo de lo que puedes disponer cada vez que quieres y desecharme cuando lo deseas. Es por eso, que me siento como un pedazo de carne, nutritivo, apetitoso e incluso bueno para algunos que después de un tiempo se pudre y deja de tener el valor de antes, porque nadie se molestó en guardarlo, protegerlo de lo que podría parecer nocivo para él, ni en "cocinarlo", permitiéndose gastar un poco de su valioso tiempo para conservar esa propiedad apetitosa de la relación que mantenían conmigo.


Me refiero así a esas relaciones porque pareciera que un algo etéreo que ahora parece haberse evaporado hubiese impulsado todo el tiempo el aprecio que ciertas personas tenían hacía mí. En cierta forma, ellas permitieron que lo apetitoso de nuestra relación se perdiera, seguramente esperando que las cosas siguieran de la forma que siempre han sido. Pero ahora me pregunto... ¿qué relación sobrevive a tantos rencores disfrazados de indiferencia y a celos sin fundamento?


Reconozco que he cambiado desde la primera vez que entablaron una conversación o relación conmigo... puesto que mis impulsos son lo que guían una considerable parte de mi vida, pero estaba previsto. Yo lo había dicho desde mucho antes... Además... ¿acaso estoy haciéndole daño alguno a alguien por dejarme llevar por algunos de ellos?


¿Qué problema hay con qué en este momento sea más posible que le caiga bien a alguien que antes?
Y he aquí mi segundo problema actual, caerle bien a "todos". Es técnica y prácticamente imposible. No soy moneda de oro para que todos me quieran o que a todos les caiga de maravilla apenas me conozcan; lo que ocurre ahora es que no soy tan introvertido y soy capaz de socializar más rápido y con resultados más positivos con mayor cantidad de personas. Eso se debe a mi recién transición de selectivo cerrado a selectivo abierto a posibilidades. En otras palabras, ya no hablo solo con quién me cae bien o me interesa por algún motivo sino también con quienes me interesan por motivos banales y tontos al igual por quien demuestre algo de interés en mí. No importa que tan ridículo suene pero en cierto modo me liberé de la timidez... adaptando un estilo de vida más sociable y saludable para mis nuevas relaciones. Puedo entablar conversaciones que antes no podía, interacciones que antes no era capaz de realizar, y conocer personas que anteriormente me auto cohibía el solo hecho de pensar en saludarlas.


Ser "tan aceptado" por diferentes tipos de personas tiene sus consecuencias tanto perjudiciales como beneficiosas para mi imagen como para la percepción de quienes me conocen menos tienen de mi personalidad. Lo he visto, por eso afirmo que quienes me conocen ahora, ven una parte muy superficial de mi yo, asumiendo que al ser tan "amable", no tengo la seguridad suficiente para defender a quienes aprecio y quiero. Provocando de esta manera, algunos inconvenientes con la forma en la que mis anteriores relaciones se venían forjando. Las malas interpretaciones envenenan a aquellos que alguna vez dijeron estarían conmigo para lo que fuera y en cualquier momento. No soy otra persona, no los he remplazado, solo estoy empezando a construir lazos paralelos y distintos de los que originalmente creaba. Si no entiendes que puedo querer a nuevas personas a parte de tí, lo mejor es que...


Cita de música del día
(De nuevo pero es necesaria)
"Don't wanna hear your sad songs
I don't wanna feel your pain
When you swear it's all my fault
Cause you know we're not the same
We're not the same

Oh we're not the same
Yeah the friends who stuck together
We wrote our names in blood
But I guess you can't accept that the change is good
It's good
It's good" Ignorance- Paramore

sábado, 25 de diciembre de 2010

The Beginning (Introducing Samuel)

Cada vez que algo termina, otro proceso inicia.
Este es el inicio de una nueva época de mi vida, puesto que tengo nueva energía para continuar con mis propósitos lo que queda de este y el próximo año.
Aquella energía que quedó de la relación con aquella persona se transformó en el combustible necesario para liberar mis impulsos y deseos más personales e inesperados.
Todo comenzó desde que me involucré con 2 o Cho. Eso era algo que nunca haría. Demasiado razonable y analítico para cometer tan grande "error".
No había forma que alguna de mis tres partes se hubiera entregado a impulsos banales tan fácilmente y con alguien con quién ya había tenido contacto.
Pasé a aceptarlo, a enfrentarme a eso y finalmente a darle muerte a ese sentimiento.
Sin embargo, nunca logré descifrar las causas de ese hecho.
Muchas veces no sabía por qué hacía lo que hacía...  ¿cómo era capaz de hablarle a una persona desconocida que me gustara y decirle que trabajáramos juntos para después de darme cuenta que solo cierta zona de su perfil me recordaba a la estrella que más me gusta?
¿Cómo era capaz de insinuar que quería algo con alguien que nunca habría mirado de esa manera, tan inusual y extraña para mi personalidad?
Como me convertía en una persona que asimiló costumbres de a quiénes llamo "clones" como el mirarse y arreglarse más de lo debido, solo para aparentar perfección física.


Nació ahí. Nadie lo controla. Es la parte de mí que intenté reprimir al entrar a este ámbito universitario... y que no se rindió, ganando finalmente la batalla venciéndome.


A: Nunca lo hubiera pensado: Es tu culpa.

S: ¿Crees que yo lo hubiera podido hacer si ustedes sabían de mi existencia?
B: Yo no te habría rechazado, pero si te hubieras revelado antes, no nos habría abrumado tu decision... ¡Nos afecta a todos!
Y: Es la mejor solución... No era nada beneficioso para nosotros. Recuérdenlo.
S: Ahora solo disfrutemos de lo que soy... Le mostraré a todos de lo que se pierden.

Y: Nos juzgaran por lo que hagas.
S: No me importa lo que piensen, menos de lo que antes lo hacía. Asumiré las consecuencias de mis actos por más que sean perjudiciales o beneficiosas.
Y: Todos sabemos que tú no serás el que lidiará con esos problemas. Lo haremos nosotros, limpiaremos tu desorden; únicamente porque nos haces sentir libres. Porque nos liberas de lo que nos hace daño, aunque sea por medios poco ortodoxos y simples.


No es que sea exclusivamente la cuarta parte de mi personalidad, es, además, hasta cierto grado mi alter ego. Mi segunda personalidad independiente de mis 3 anteriores yo. En otras palabras, ellos (Yue, Brian y Alec) hacen uno mientras que Samuel hace los papeles de ellos tres pero conformando otro yo. Eso no significa que no tengan injerencia en las decisiones que el otro tome.


Justificación del nombre:


"Aquel con un nombre de Dios" o "Aquel que su nombre es de Dios" 


"Naturaleza emotiva que todo lo aprovecha. Se expresa por medio del método, la ejecución y la jerarquía. Le gusta sentirse seguro.
Es adaptable. Se expresa airosamente en cualquier nivel. Gentil, vivaz y amigable. Ama lo que está más allá de la superficie de los seres y de las cosas.
Es mente de pensamiento desbordado. Se expresa como pensador inspirado que eleva las ideas y hace de cada idealización una realización. Labores más bien cerebrales que manuales. Ama las cosas del pensamiento, más al crearlas que al disfrutarlas.
Podría destacar en profesiones como médico, enfermero, filántropo, abogado, escritor, pintor, bailarín o en labor comunitaria, sirviendo al público."



La última razón está relacionada con aquella estrella.


En este momento, que logré divisar muchas verdades que se encontraban escondidas en lo más profundo de mi ser y otras personas, me siento seguro que la existencia de Samuel tendrá un gran efecto en mi futuro tanto cercano como lejano, ya que él tiene la seguridad necesaria para hacer cosas que yo nunca haría; actos que tarde o temprano serán de ayuda para mis propósitos.


Resumen rápido:
Yue: Yo juzgo y decido lo mejor para mí. (Beneficio)
Alec: Yo pienso y le doy razón a mi sentir. (Poder)
Brian: Yo siento y evalúo con mis sentimientos. (Bienestar emocional)
Samuel: Yo hago y digo lo que siento y pienso. (Placer)


Cita de música del día (Referente a lo que los otros dirán sobre lo que Samuel piensa hacer)
"I’ve had the time of my life
And I’ve never felt this way before
And I swear this is true
And I owe it all to you" The Time (Dirty Bit)- Black Eyed Peas

lunes, 8 de noviembre de 2010

2 No son todas las canciones





"I kinda always knew I´d end up your ex-girlfriend
I hope I hold a special place with the rest of them
And you know it makes me sick to be on that list
But I should have thought of that before we kissed"


"Your wildness scares me
So does your freedom
You say you can´t stand the restrictions
I find myself trying to change you
If you were meant to be my lover I wouldn´t have to

And I feel so mean, I feel in between
´Cause I´m about to give you away"


"You know that type of shit just don`t work on me
Whistlin', trying to flirt with me
Don`t take it personally
Cause we were never in love

It doesn`t really matter, who you say you are
Sing it out the windows, of your car
Find another girl across the bar
Cause L-O-V-E's not what this was"




"Music's up
Listen hot stuff
I'm in love
With this song
So just hush
Baby shut up
Heard enough

Stop ta-ta-talking that
Blah blah blah
Think you'll be getting this
Nah nah nah
Not in the back of my
Car-ar-ar
If you keep talking that
Blah blah blah blah blah

You be delaying, you always sayin' some shit
You say I'm playin' I'm never layin this di...
Sayin blah blah blah cause I don't care who you are
In this bar it only matters who I am"

Conversación interna

B: No es capaz de mirarnos a la cara.
A: Es porque se siente culpable. Eso es lo que debe sentir después de la forma en que nos mintió.
B: Alcanzamos a sentir algo por esta persona, ¿y ahora no es capaz de tratarnos bien?
A: Las personas son así... solo quieren a quién les sirve. ¿Ven por qué debemos ser así?
B: No todos son iguales... ¿qué tal que estés pensando mal?
A: ¿Recuerdas todo lo que averiguamos luego que perdimos el contacto?
B: Lo tengo presente... pero... no hemos hablado. Ese es el problema.
A: Ambos sabemos que muchas veces le dijimos que hablara con nosotros... y solo nos evitó.
B: ¿Estás seguro que no fue por qué no tiene tiempo?
A: Todo lo que dice es mentira... ¿habríamos de creerle? Con lo de que quería que fuéramos importantes en su vida, la sacó del estadio.
Y: ¿Hay alguna razón válida para continuar examinando nuestro pasado?
A: Todo ello nos llevo a donde nos encontramos.
B: Es lo que nos hace lo que somos ahora.
Y: Aún así, estamos conjeturando no más.. no tenemos modo de encontrar la verdad.
A: ¿Acaso necesitamos explicaciones?¿Qué piensas, B?
B: Pienso que siente pena y no es capaz de mostrarnos lo que en realidad sentía...
A: Tuvo su oportunidad...
B: Podríamos darle otra, dejar todo en claro... ¡Acuérdate de nuestros sentimientos hacia esta persona!
Y: Eso solo empeora las cosas, aunque es probable que sea un mal necesario.
A: ¿Qué estás haciendo al herirnos donde está la cicatriz que aún no ha sanado?
B: No lo sé... Es posible que seamos masoquistas.
Y: Si sanó, el único problema es que todavía es muy reciente.
A: A mí me enfada que nos siga importando...
B: ¿No crees que es normal ya que despertó nuestro lado inconforme que deseaba hacer algo en contra de lo establecido?
A: No es que lo que hicimos estuviera en contra de lo establecido... o es posible, pero en lo que estableces tú, Y.
Y: He tenido suficiente con lo que lidiar después de que ustedes dos se dejaron llevar por impulsos. ¿Era necesario romper los parámetros que siempre habíamos seguido?
B: Yo no lo pienso así. Es algo que tenía que pasar para que fueramos más libres... a lo mejor deberíamos recuperar por lo menos la amistad. Le debemos agradecer liberarnos y hacernos recordar que no debemos arrepentirnos. No es tarde para intentarlo.
A: No ganamos nada. Sé que no olvidamos pero... ¿no crees que ya nos olvidaron?
B: Ni yo tengo certeza de eso.
Y: Deberíamos dejar este asunto de lado; no tiene razón de ser que sigamos buscando las respuestas que nunca nos dará.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Malentendidos

Hay cierta probabilidad de que yo sea paranoico y concluya ciertos pensamientos y opiniones de los otros respecto a los eventos que me ocurren. No es solo por decirlo, yo intento no ser así, pero me queda algo imposible cuando me hago películas y finales en mi mente, tan diversos y contrarios. Debería aprender a evaluar todas las situaciones desde todos los puntos para lograr discernir entre lo que está pasando, los sentimientos que ocasiona y las perspectivas que las personas más cercanas a mí tienen de ellos.

No es algo nuevo, llevo años de mi vida suponiendo... tomando chismes y versiones sesgadas de las personas como si fueran de las que presenciaron determinado evento. Parecería que soy algo afanado y lanzado a hacer juicios antes de obtener toda la evidencia y testimonios necesarios para hacerlo... Ahora pienso que no es que lo parezca, lo soy y eso hago. Tendré que advertirle entonces a todos los que me conocen que si me quieren convencer de algo de lo que tengo algún prejuicio o conozco la opinión de otra persona acerca del asunto, será un requisito que dispongan de pruebas casi físicas para hacerme cambiar de actuar, pensar y sentir frente a determinado tema.

2... No tengo idea qué pensará esta persona como escribí en la entrada anterior. Considero que hay muchas posibles intenciones detrás de ese simple hecho...
¿Qué me quiso?
¡No es posible! Pero... ¿cómo más explicaría que me extrañara de alguna forma?
Asimismo, puedo pensar que son vanas ilusiones de mi extraña mente.
Y la empatía juega de nuevo en mi contra... está triste, algo parecido a la depresión.
No ha podido salir, etc, etc. ¿Qué debo pensar?
¿Qué solamente son las otras personas las que le importan?
¿Cómo es que resulte diciendo que extrañaba a esta persona?
No sé... Y me cansa buscar la verdad y usar mi energía para saber cómo está.
¿Será que de pronto todo es un malentendido y no era tan poco importante para Cho como yo pensaba?
Algún día sabrá de mis inquietudes... Si es que "uno de estos días" cuadramos cuando vamos a llevar a cabo "la conversación que tenemos pendiente".

Con ella, todo va bien... Precisamente para evitar esos malentendidos, me dijo "Pregúntame todo de lo que tengas dudas". Espero que sea suficiente lo que ella me responda y lo mucho que la quiero para contrarrestar lo terco que soy cuando estoy seguro de que algo es de tal manera. Es muy sincera conmigo... creo que demasiado. Ciertas cosas de lo que me cuenta me afectan, tanto porque la quiero como por mi habilidad. Alguien anterior a mí, duele... por sentirme culpable por quitarla de su camino... por inmiscuirme nuevamente en una relación ajena y ayudar a que terminara de un modo indirecto. No sé que puedo hacer... solo quedarme a su lado si ella considera que la hago feliz. A mí me salva, me saca del abismo, no he querido a nadie con la misma intensidad que a ella... No obstante, haré cualquier cosa con tal que pueda ver una sonrisa en sus labios, a pesar de que implique mi propia destrucción.

B: Nunca escuchamos lo que los demás nos muestran cuando está relacionado con alguien que nos hirió.
A: Es imposible volver a confiar en alguien que logró mentirnos durante tanto tiempo sin que nos percatáramos.
Y: Sin embargo, tuvimos la fuerza y determinación para no continuar con esa relación perjudicial.

martes, 31 de agosto de 2010

Finales

¿Por qué nada pasa como yo lo pienso? Ahora ni siquiera tengo premoniciones en mis sueños de lo que puede pasar y siempre mis suposiciones son falsas. ¿Por qué? No sé... al parecer, he tenido suficiente con saber mi futuro, todo es diferente a lo que me imagino.

Tres finales, algo parecidos para dos situaciones distintas. Tres desenlaces, clasificados de acuerdo a las impresiones que me habían dado esas personas en lo que se refiería a nuestra relación. Posible, que me dejaran de hablar. Improbable, que quisieran que continuaramos nuestra amistad. Imposible situación 1, que quisiera que todo comenzara de nuevo; Imposible situación 2, que no quisiera que fueramos solo amigos... Me herí, nuevamente, sin causa alguna, al pensar que ambas desembocarían en el único final posible para mí. No puedo perder a una de esas personas sin sufrir mucho... y me dí cuenta que me importaba la otra.

Yo no escogí, no tengo derecho a escoger cuando todas mis decisiones son erradas o llevan a que otros salgan heridos... No obstante, las cosas salen como me pueden hacer feliz. Algo extraño, nada sale para que yo sea feliz... por lo menos en un ámbito interpersonal. Hace poco pensaba que mi felicidad no la encontraría muy rápido que digamos, pero recientemente, todo está resolviéndose de manera que me satisfacerá, y hará feliz. Al parecer, nada es lo que pensaba y no puedo hacer juicios prematuros con las películas que se muestren en mi mente. Siguiendo con ese pensamiento, solo puedo decir que me queda esperar, no intentar espiar el futuro, sino simplemente esperar a que ocurra, claro está, evaluando las consecuencias que mis elecciones tengan en él y la importancia que tengan.

Importancia... Algo que a mí se me olvida que tengo. Hasta hace poco caí en la cuenta que muchas cosas de las que creo hago por mí, son, realmente, pequeños autosacrificios disfrazados por mí mismo que me hacen creer que soy la persona que más me importo. Romántico, esa es una actitud de ese tipo. No completamente pero es la mejor forma de describirla... No puedo evitar hacer eso: pensar secretamente en los otros mientras me miro desde fuera quemarme por el dolor que tengo que aguantar por no hacer lo que me hace feliz; por esto, incluso se podría llegar a pensar que soy masoquista, pero yo digo que soy antisadista, es decir, detesto que las personas que significan algo para mí sufran y si puedo evitar que ellas lo hagan mediante la interposición mía entre su dolor, lo haría. Solo es necesario que alguien me diga "te quiero" para que empiece a buscar todo para evitarle el sufrimiento. No puedo cambiar lo que soy, pero tengo que aprender a pensar que yo también soy importante... y creo que estoy empezando a hacerlo. De esta manera, seguiré preocupándome por mí y por todos pero sin dejar de lado lo que me molesta o me hace feliz.

Cita de música del día:
"Just gonna stand there and watch me burn
But that's alright because I like the way it hurts
Just gonna stand there and hear me cry
But that's alright because I love the way you lie, I love the way you lie, I love the way you lie" Love The Way You Lie- Eminem feat. Rihanna

domingo, 22 de agosto de 2010

Felicidad

"Happiness. It made the whole dying thing pretty bearable". 361 NM (Cita del 12/07/2010)

Podría decirse que ahora tomé muy literal esta frase, pues he intentado buscar la felicidad muriendo antes, no de una forma física, sino emocional. No es que quiera dejar de sentir, no es que estuviera dejando de hacerlo, es que sentía solo dolor y pienso que la muerte está relacionada mucho con los dolores más intensos de nuestra vida.

Tampoco es que esté diciendo que me gusta sentir ese dolor... simplemente no podía evitar sentirlo, cuando sé que no quiero dejar ir a ciertas personas a pesar de todo lo que haya pasado... cuando reconozco que no soy tan insensible, cruel y frío como para acabar todo con conversaciones superficiales que no llevan a nada... cuando me doy cuenta que he perdido cosas que no hubiese querido perder si me hubiera dejado llevar por mis sentimientos... cuando confirmo que a veces soy muy repelente e intenso como para atraer lo suficiente a alguien. Nuevamente afirmo lo que dije hace tiempo... "Nadie es indispensable, uno se hace y los hace indispensables". Me apego mucho a todas las personas que quiero por alguna razón, y probablemente, me seguirán importando por mucho tiempo sin tener en cuenta si aún existe esa relación o no.

Intento por enésima vez, ser completamente egoísta, no pensar en el resto y que no me importen quienes no les importo... pero saber de golpe que se ha sacrificado mucho para hacer a todos felices, acaba con mi voluntad. Mi felicidad siempre ha sido la de los otros, mis últimas decisiones lo demuestran... no puedo ser feliz si pienso que los demás son o serán infelices con lo que yo decida, con que yo esté cerca o asuntos parecidos. Es un pensamiento demasiado "romántico", lo que me sorprende aún más... Un egocéntrico egoísta no comete autosacrificio, por consiguiente, no he sido nunca uno de ellos en realidad, solo he sido acaparador de la atención e indiferente con quienes no me conocen.

Ahora entiendo que tengo que aprender a pensar en MI felicidad... pero no relacionándola con la del resto, al contrario, dejando la de los otros afuera. Pensar en mí, realmente en mí, como una de las primeras veces en la vida, sin que me interese lo que opine la gente. Y luchar por lo que quiero porque me tengo la fuerza para hacerlo y no dejar pasar todo como hacen en la entrada de mi U (Apunte tonto XD). Si las otras personas no quieren lo mismo que yo, no los obligaré a aceptarlo ni a hacerlo. Sin embargo, voy a hacer lo que tengo pensado de todos modos aunque yo sepa que las consecuencias de hacer esto sean para mí las mismas que si no lo hiciera. En otras palabras, yo haré una elección pero si la elección de los otros no es la misma y si las cosas no me hacen feliz completamente, no pelearé por ellas mucho más.

Únicamente, buscaré aquello que me haga feliz completamente y trataré por los medios que tenga disponibles de conseguirlo. Siendo así, seré feliz y no me amargaré con cosas que todavía no han pasado o que sean tan imposibles, que no valga la pena pensar en ellas.

Cita de música del día:
"You treat me just like another stranger
Well it's nice to meet you sir
I guess I'll go
I best be on my way out

Ignorance is your new best friend
Ignorance is your new best friend" Ignorance- Paramore