Hace mucho que no quería/podía escribir una entrada que no estuviera enteramente relacionada con mis relatos y habilidad escritora y ese es uno de los aspectos que me molesta de mí mismo. Tengo que aclarar que no estoy molesto con mi vida ni con seguir viviendo. No obstante, he explotado. Estoy harto de guardar tantas impresiones, secretos y verdades para cumplir con el presupuesto de ser buena persona y buena gente (así no lo parezca). Todo parece una gran intoxicación de sentimientos acumulativa. Cada vez que me quedo algo para mí mismo, ello desplaza otros sentimientos más importantes de mi mente y me da vueltas en la cabeza hasta que las acciones demuestran sin intención todo lo que verdaderamente pienso.
La mayoría de nosotros es así. Intentamos conservar las apariencias, las máscaras y los disfraces para parecer personas útiles para sí mismas y la sociedad. Siempre lo he sabido y he odiado mucha información que me han ocultado pero que aún así, yo he averiguado, sea por mi gran intuición o por impresiones que dan las personas con sus actos, demostrando la pura verdad. A pesar de detestar esa ocultación deliberada de la verdad, yo también lo hago y criticando mi propia falta de ética, decidí dejar de hacerlo. Por lo menos por un día.
Esa es la razón por la que el día de hoy y algunos de los siguientes, iniciaré la mayoría de mis conversaciones con un "Me molesta..." o un "Tengo algo que decirte". Creo requerido en este y en la mayoría de los momentos de mi vida, un grado de sinceridad conmigo y con los demás mayor al que llevaba hasta este momento. Suelo ser muy "bueno" con ellos a quienes les tengo confianza, a pesar de todas las cosas que me enfurezcan y molesten de ellos. Lo que nunca quise decir por temor a herir o a iniciar una pelea innecesaria saldrá de mis manos y mi boca de la manera más seca y poco armoniosa posible. Lo he advertido y esta será mi verdad.
Empezaré entonces a nombrar algunas de mis molestias más generales y relevantes:
Me molesta realmente que me intenten ocultar verdades obvias o que puedo desenterrar fácilmente. Me molesta que pregunten por mi sexualidad sin decirme directamente a mí. Me molesta que hablen mal de mí cuando piensen que no los oigo, siendo más fácil escupirlo en mi cara. Me molesta que me crean incapaz de hacer un millar de actividades y alcanzar mis metas cuando todavía no he perdido ninguna oportunidad. Me molesta que crean que no pongo atención a lo que me cuentan o me dicen, siempre lo hago, culpen a mi mala memoria casual por los olvidos. Me molesta que no capten lo que demuestro con mis acciones. Me molesta que me traten como a un niño o alguien inmaduro (así lo sea). Me molesta que pasen por encima de mi autoridad en cualquier ámbito. Me molesta que no me permitan ser autónomo en ciertas actividades, a pesar que ya demostré mi eficacia. Me molesta que critiquen todo, hasta lo que más les gusta. Me molesta que presupongan mi personalidad cuando poco han hablado conmigo y se basan únicamente en mi apariencia externa. Me molesta que crean todo lo que escuchan sobre mí sin antes detenerse a preguntar la veracidad de esos hechos. Me molesta que imaginen que soy un ser de piedra, que no siente o no se preocupa por ello. Me molesta que no me digan lo que les molesta de mí. Me molesta que digan que soy lindo o bonito por hacerme sentir bien (no aplica para todo el mundo). Me molesta que roben los méritos de otras personas, pasando por alto el gran aporte que hacen a la construcción de algún proyecto. Me molesta que encasillen a los individuos por su pasado y no por lo que pueden llegar a lograr en su futuro. Me molesta que lean esto únicamente porque yo dije que lo hicieran y no por cuenta propia. Me molesta que lean mis escritos porque me quieren y no porque les interese en realidad. Y por último pero no menos importante, me molesta que le tenga miedo al amor en todas sus presentaciones.
Esta es mi confesión y, aunque hay muchas cosas más que me molestan, no tienen la importancia de lo que ya he dicho. La sinceridad puede causar estragos y no me interesa cuáles sean. La verdad ante todo.
Esta es mi confesión y, aunque hay muchas cosas más que me molestan, no tienen la importancia de lo que ya he dicho. La sinceridad puede causar estragos y no me interesa cuáles sean. La verdad ante todo.
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