Creo que tengo mi plan. Para escapar, por supuesto. Lo construí al escuchar que Caleb estaría ausente el día de hoy, aunque no sé la razón de ello. Tengo que esperar a que el guardaespaldas regrese para dar inicio a mi escape. Me alegra tanto saber que podré buscarlo; es lo único que me impulsa a seguir adelante. Considerando que llevaré a cabo mi plan y que puede que tenga que estar huyendo constantemente de la Brigada, intentaré escribir ahora todo sobre lo ocurrido antes de ser capturado. No obstante, seguiré desde el punto en el que me quedé la anterior carta dirigida a nadie, donde me había percatado de la cara real de la Brigada.
La realización del proyecto "Autómata" fue motivo suficiente para reconsiderar mi posición respecto a mis responsabilidades con la Brigada. El hecho de estar allí nos aseguraba a mí y a mi familia, estabilidad y seguridad, pero me quedaba difícil serle fiel a una entidad que sesgaba la autonomía y originalidad de las personas, aspectos por los que yo siempre he luchado. Sin embargo, no podía tomar mi renuncia a la ligera. Había oído que quien dejaba la Brigada era posteriormente llevado a juicio por traición al Estado (como solía hacerse en tiempos antiguos). Este proceso era tan corrupto que llegaba al extremo de encarcelar a toda una familia, adjudicándoles el mismo cargo. A pesar de que la situación decía lo contrario, mi mayor interés estaba en el bienestar de mi familia.
Para asegurar un buen destino para nosotros después de que yo me retirara de mi actividad con la Brigada, le pedí a Caleb que me contactara con una mujer que había escalado rápidamente hasta los altos mandos de la organización. Le decían Scarlet. La mujer, quien tenía una extraña relación con el Supervisor Caleb, estaba interesada en conocerme porque, según decía, mi reputación me precedía. No entendía por completo sus intenciones pero sabía que debía llegar a un acuerdo con ella para poder renunciar a mi puesto en la Brigada sin repercusiones. Scarlet es una mujer a la que no se le puede engañar y tiene un talento especial para influenciar a las personas a su alrededor. Era urgente que la tuviera de mi lado.
No suelo hablar de cuándo lo conocí. Compartimos alguna clase cuando estábamos en la universidad: Yo me preocupaba en analizar el comportamiento humano y cómo éste afectaba la producción de la literatura mientras que Daniel se dedicaba a evaluar las distintas teorías referentes a la esa producción. Es posible que pareciera que no nos complementáramos en un ámbito académico pero esto nunca fue nada cercano a un obstáculo; lo que se interpuso entre nosotros fue mi hermana...
Scarlet visitó mi área de trabajo e insistió en que tuviéramos un encuentro privado en su oficina. No me opuse pues no reconocí ningún riesgo escondido en la invitación. Accedí y me reuní con ella en la fecha prevista. En ese tiempo, Daniel se había acercado a mi hermana de una manera incomprensible para mí y yo había empezado a rehuir su presencia. Aún le servía a la Brigada y él ignoraba ese hecho.
La primera vez que nos vimos a solas, Scarlet mostró curiosidad por conocer más sobre los miembros de mi familia en especial mi hermana. Intentaba hablar poco de ella; no era un tema agradable para mí cuando... En nuestros siguientes encuentros, Scarlet comenzó a utilizar para dirigirse a mí el mismo nombre por el que me reconocían en la Brigada: AtrapaSueños y cuando hizo esto, me percaté que la confianza había cambiado algo entre nosotros, aunque no distinguía qué era.
Ya no trabajaba con Caleb y pasaba mi tiempo libre y de trabajo aprendiendo de los experimentos que realizaba Scarlet en su laboratorio (Cabe aclarar que me refiero a los inofensivos; nunca supe de su incursión en el proyecto Autómata, y muchos otros hasta tiempo después). Todavía recuerdo una conversación en especial:
-(...) y así, logramos mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.-terminó de decir Scarlet, antes de acercarse a mí. Yo la esperaba mientras ella les enseñaba a otros científicos el procedimiento a seguir para un nuevo proyecto, aparentemente inofensivo.
-Buena presentación. Se ve tan diferente de lo que Caleb quería hacer con el Autómata...-dejé el comentario en el aire.
-Por supuesto que lo es. No sabes a cuántas personas beneficiaremos con esto-respondió con entusiasmo.-El proyecto Autómata solo es una medida de defensa. Harías bien en recordarlo.
-Lo sé. Discúlpame-Un silencio incómodo se alzó entre nosotros. Molesto por la sensación, inventé con rapidez algo que decir:
-No pude evitar fijarme en esta extraña máquina emisora de ondas cerebrales mientras te esperaba. ¿Cuál es su función?
Scarlet rió con gracia y sonreí al verla en un estado tan magnífico. Terminó de reír, me tomó de la mano y mirándome a los ojos, me dijo:
-AtrapaSueños, es una curiosa coincidencia que hayas posado tu atención sobre ese aparato puesto que está relacionado con el mundo onírico, al igual que tu apodo-. Me llevó hasta él y me explicó:
-Crea sueños, buenos sueños, a partir de los deseos ocultos de la mente, para asegurar un mejor descanso y una experiencia única a quiénes tienen el privilegio de dormir bajo su efecto.
-Entiendo. ¿Me permitirías probarlo alguna vez?-inquirí.
-Confío en que sí funcione contigo-contestó en voz baja mientras un destello de rabia pura y sin sentido cruzaba sus facciones e inundaba el iris de sus ojos.
-¿A qué te refieres?-pregunté con preocupación.
Sonrió con complicidad y un toque de algo cercano a la maldad antes de recobrar su semblante de serena superioridad y responderme:
-Ya lo verás.
Ese día salimos juntos en dirección a su residencia. Al llegar, ella sirvió dos tragos de whisky y nos sentamos en la sala a revisar unos informes de diversos proyectos sin financiación. Al poco rato de haber iniciado, Scarlet susurró:
-Sé que quieres irte pero no me has dado lo que necesito para dejarte ir...
-¿Y qué es eso?-repliqué interesado.
Ella observó mis ojos con los suyos, de color violeta y continúo en silencio. Una fuerza abrumadora me haló hacia ella y me hizo ser consciente del estilizado cuerpo que esperaba bajo su ropa.
Sin previo aviso, ella se lanzó hacia mi boca, besándome con premura, haciendo que esa fuerza estallara de regocijo y me guiara por sus curvas. Toda mi voluntad, si es que quedaba, se desvaneció, lo que me impulsó a afirmar:
-Haré lo que quieras por tí, suave pelirroja.
-No esperaba menos-su voz sonaba distinta, llena de arrogancia.
Ignorando ese detalle, me entregué a esa fuerza ajena y a mi pasión, olvidando todos aquellos a quienes debía recordar.
A pesar de reconocer los artificios que me llevaron a los actos de esa noche, no me arrepiento por completo del hecho. Tenía que pasar, lo sabía desde la primera cita con Scarlet. No obstante, de esa situación derivaron mis problemas posteriores. Scarlet comenzó a influenciar sobrenaturalmente todas mis decisiones.
Poco después, esa influencia me llevó a poner en manos de la Brigada a mi familia. Acompañado de hombres bajo el mando de Scarlet, fui a mi hogar donde permití que sacaran a la fuerza a mis padres y a mi hermana, a quienes les hicieron pruebas, que, posteriormente me enteré, eran para determinar sus talentos.
Daniel intentó hacerme entrar en razón para liberar a mi hermana y yo conseguí calmarlo, asegurándole que era necesario para su bienestar. La enfermiza fidelidad a Scarlet me hizo rechazar sus consejos. No fue hasta que mi familia fue devuelta a la casa que recuperé poco a poco mi juicio. Me fijé que, entre más tiempo pasaba en presencia de mi hermana, más claro era mi pensamiento. Parecía que estuviera despertando lentamente de un letargo que se resistía a dejarme. Scarlet sabía de ello, así que evitando arriesgarse, envió a sus secuaces a vigilarme. Cuando estuve seguro de poder liberarme de la subordinación a la que me veía sometido, escapé por poco y anduve como fugitivo durante un largo tiempo.
Durante mis recorridos solitarios por la ciudad, descubrí una organización que se oponía al control de la Brigada, la Mantis. Era un grupo de personas que hacían todo lo posible por quebrantar el poder de la Brigada, interviniendo con eficacia y velocidad sus proyectos y reuniendo pruebas en contra de ellos, con el ánimo de demostrar sus intenciones verdaderas. Todas sus actividades las llevaban a cabo procurando que sus identidades no fueran descubiertas, dados los pocos recursos que tenían para enfrentarse a tan gigantesca y majestuosa corporación.
Me dediqué entonces a espiarlos, tanto por ser mis enemigos por naturaleza como por ser mis aliados potenciales. Me instalé en una habitación en el mismo edificio donde celebraban subrepticiamente sus reuniones de planificación. El dinero no era un problema: había ahorrado gran cantidad de los excedentes ganados por mi trabajo como AtrapaSueños y ayudante de Scarlet. Asistí sin falta a estos consejos secretos hasta que me enteré una iniciativa con bastante fuerza y peso en la Mantis: la liberación de los sujetos de prueba. Por lo que había oído, mi hermana había sido capturada de nuevo, así que ella sería una de las posibles rescatadas. Yo sabía que si los integrantes de la Mantis se la llevaban con ellos, la Brigada retendría e interrogaría con crueldad a mis padres con el propósito de conocer su paradero. Decidí entonces seguir a la patrulla enviada a liberar a los reclusos de la Clínica Central.
Partieron un domingo por la mañana, con el objetivo de crear el menor alboroto posible. Sin que ellos detectaran mi presencia, los seguí. Tenía la esperanza de encontrar a Daniel cuidándola. Me había disfrazado...
Escucho los pasos del guardia de mi celda. Me prepararé para escapar. Lamento no haber terminado de dejar constancia de lo que me ha ocurrido desde... No importa. Sé que nos veremos.
Att. El AtrapaSueños.
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