miércoles, 22 de diciembre de 2010

The E.N.D. (The Energy Never Dies)

Ya lo había previsto...
Ese era el fin, pero la energía nunca muere. Todo el tiempo que pasé con ella y la energía que gasté o usé para quererla no se va, ni se desperdició. Ya no duele, porque cierta persona se había encargado de prepararme para eso. Yo no ignoro los signos, nunca. Sé muchas veces lo que quiere decirme una persona con la mirada y los gestos que no es capaz de confesarme en palabras.
No la juzgo.
Pero tampoco le doy amnistía.
No sé si pueda haber un fin si nunca hubo un inicio. Sin embargo, me refiero a que finalizó el proceso que se estaba llevando a cabo en mí.
Fue difícil.
No pude evitarlo.
Lo que pasa es que me era necesario alejarme, dejar el apego. No era nada beneficioso para mí.
Aunque realmente no quería renunciar a ese sentimiento, a la energía que me mantenía de alguna forma junto a ella.
La energía no se pierde, se transforma.
Así lo hizo ese sentimiento, se convirtió en fuerza.
Para que dejara de doler... y que no fuera necesario olvidar. ¡Cómo si pudiera! Nunca olvido... En ciertos momentos, recuerdo todo lo que he vivido con todas esas personas que entraron a mi vida de una manera única y se dieron el lujo de marcarme con su partida.
No es su culpa... al menos no completamente. Yo también me hago responsable.
No obstante, no es razón para no agradecer lo feliz que fui. Como alguna vez lo dije por este medio, aceptaré el dolor y vacío que me provoque el hecho de empujarla fuera de mi vida (así sea solo por un tiempo) solamente por toda la felicidad que me causó su compañía.

¿Por qué quiero que se vaya?
Es un requisito. Para poder quererla como amiga y olvidar el resto. Para intentar ser un buen amigo y no hacerle recordar los momentos indeseados que pasó conmigo.

Lo que nunca le dije...
Ya había tomado mi decisión incluso antes de que le comunicara mi inconformidad con la situación en la que nos encontrábamos. Solo quería que ella fuera quién dijera que no... para no ser yo el que acabara con algo tan hermoso y tan fabuloso para mí. No es que no fuera capaz de hacerlo; me remordería la conciencia el saber que había acabado algo así... tan bueno para mí. Eso no significa que ahora lo sienta, porque no fui yo el que dio la última palabra. Situación que se hubiera presentado en el imposible caso que ella se hubiera decidido a estar conmigo, puesto que habría sido el mismo final. Yo lo habría guiado hacia allá. Mientras esa energía no muriera, no había razón por la que estar inseguro de lo que había elegido.

Si alguna vez, pasas por acá y lees esto: Ojalá me perdones por haberte hecho sentir la mala del paseo, la que me hizo daño indiscriminadamente. Pues, aunque en parte fuera cierto, yo ya había liberado a mis protectores, ya había aceptado este destino... y fui yo el que al final, terminé hiriéndote al hacerme la víctima.

Me he quedado sin palabras por primera vez en la vida. No me arrepiento. A pesar de eso, lo siento... discúlpame por todo y gracias por los recuerdos tan agradables que quedaron en mi mente... en los cuales tú eres la protagonista.

Nunca olvides que tan pronto como pueda eliminar ciertas sensaciones, seré tu fiel amigo... porque no puedo dejarte completamente.

1 comentario:

  1. De alguna u otra manera es cierto hasta un punto, lo que concierne a su comportamiento y a sus actitudes ya no van por tu parte y no es tu culpa ni la de ella.En lo que a mi respecta, es sólo una defensa porque somos humanos y así lo deseamos, involuntariamente o no.
    Esto es solo una situación en la que se pone en contra ataque el tipo de sentimientos que surgen de las diversas situaciones vividas, es algo que te pone en un ajedrez y debes enfocarte no en las jugadas , si no en la concentración de tu oponente, o no oponente del otro jugador al final nadie pierde, hay un empate, pero recuerda tener siempre las mismas fichas que el otro jugador tomó prestadas.

    Un abrazo y un ensueño final.

    Att.
    K.Usher

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