Muchas veces dije muchas cosas. Muchas veces aseguré lo que pensaba era cierto. En ciertas ocasiones, tomé mis afirmaciones con la gravedad digna de un axioma. Algo que sin demostración debía ser cierto. Dije muchos "nunca". Limité por completo mi vida a unas cuantas incursiones muy tormentosas en el terreno amoroso. El amor duele sin importar si está bien o mal. Nunca sentí que estuviera bien. Nunca sentí siquiera al amor tan cerca. Otras veces escupí al amor, pensando que no valía la pena. Rehuí de él, como una presa de su cazador. Escribí sobre él, idealizándolo de una manera casi ridícula mientras que en la realidad lo evitaba, lo retardaba, le ponía obstáculos. ¿Qué anduve haciendo todo este tiempo?
No enamorarme, no querer a alguien de ese tipo, no mostrar mi cariño en público, no comprometerme lo suficiente, no entregar nada que pudiera extrañar... Todo era una preparación, un entrenamiento, un preámbulo a algo que yo concebía imposible. Una opinión que podía defender en contra del mundo entero...
¿Quién osaría aceptar tantos defectos y tan pocas cualidades en una persona?¿Quién lograría atrapar el corazón de esta serpiente que escupía veneno a la simple vista de un congénere amoroso?¿Quién retendría entre sus brazos a este escurridizo ser de letras y sentimientos?¿Quién sería capaz de adoptar e incluso desplazar a las perfectas creaciones literarias de este muchacho, por las que él haría lo que fuera dado el caso que existieran?
Si me hubiesen preguntado o a cualquiera de mis cercanos antes, las preguntas habrían parecido absurdas y sus respuestas no hubieran variado de una palabra negativa de 5 letras: Nadie. Todos podíamos poner las manos en el fuego por defender la teoría que yo era un alma en esencia solitaria, a la que el amor no podría llegarle a afectar. Nunca pensé en la inmunidad que tuve, hasta hace poco... Sí era capaz de rechazar muchas cosas, de negar otras y prescindir fácilmente de las personas, sin involucrar demasiado mis alocadas e incontrolables emociones. ¿Es que valía la pena correr el riesgo por alguien?
"No". La tajante y concreta respuesta que daba a mí mismo y a los demás. Algo que más que haberlo definido yo hacía parte de mi inconstante y voluble ser. De pronto era mi culpa, de pronto era la culpa de las personas con las que me había encontrado. No lo sé, pero algo imposibilitó, para mi gran fortuna, llegar a desligarme de mis miedos por cualquiera.
Cuando llegaste, negué la posibilidad de quererte. Negué la posibilidad de gustarte, de enamorarte o de cualquier sentimiento parecido. Demasiada bondad para demasiada maldad. ¿Cómo podía ser que alguien como tú osara hablar con alguien como yo? Era como si un ángel intentara redimir la malicia innata de un pequeño demonio. No podía aceptarlo. Si alguien te gustaba, tenía que ser alguien como tú, no alguien como yo. Yo no te busqué, tú me encontraste. Yo no te atrapé, tú me capturaste. Yo urdí miles de planes, de conjeturas, en las que yo no quedaba contigo. Me los quería hacer creer, me los relataba todas las noches, mientras la luna condenaba mi comportamiento. ¿De qué sirvió?
De darme cuenta que mentía. Porque sabía la trascendencia de lo que ocurría, porque sabía que aquella persona que me empeñaba en creer que no existía, había llegado y me quería de una manera diferente y completa. Tú dijiste la verdad, a pesar de tu personalidad, de la mía y de las múltiples barreras que había puesto. La correspondencia de los sentimientos que empezó es inigualable y no la cambiaría por nada. El pasado es insípido cuando me doy cuenta que perdí mucho de él sin tenerte. El futuro no existe y el presente se alargará hasta fundirse con él y tú estarás ahí. Se suponía que tienes características que me disgustaban. Se suponía que no podía querer a... Pero tú eres diferente, incomparable... No cambiaría nada de lo que eres, de lo que representas, de cómo te ves, de lo que sabes. Sé tus defectos y te quiero con ellos. Eres todo lo que nunca existió para mí. Ya no veo miedo en nuestra relación. Te he entregado prácticamente todo. ¿Quién pensaría que este huraño y maligno servidor terminaría enamorado de tí?
Me has hecho entender lo que soy, lo que eres, lo que significa tener a alguien incondicional a su lado. A alguien con la sinceridad más grandiosa de este mundo. Lo veo en tus ojos, en tu boca, en tu cabello y en tu sonrisa. Aquella por la que caería una y otra vez. Ya no discuto conmigo mismo. Soy uno y ese uno te quiere como nunca ha querido a otra persona. Ves los colores en mí como nadie más. Pensé que el amor estaba muerto, pero cambiaste mi forma de pensar. Pienso en tí todo el día y toda la noche, porque nunca es suficiente. El tiempo desapareció, ya no siento la necesidad de ver todo en cámara lenta. No quiero dejarte ir, este sentimiento tiene que quedarse. Iré hasta el último momento, seré tu fuerza cuando te pierdas y no pienses que puedes seguir. Soy real y sé que tú lo eres también. Cuando me miras como lo hiciste la última noche, no puedo aguantar decirte adiós. Soy torpe porque me enamoré. Yo sabía que tú sabías que me habían flechado. Este será el mejor de mis sueños. Eres como un toque de luz dorada en la oscura noche. No me rendiré incluso si el mundo está en contra de nosotros. No seré alguien que se vaya tan fácilmente, estoy aquí para quedarme y haré la diferencia, la que pueda hacer. Una mirada y nada es lo mismo. Desde ese día robaste mi corazón y eres culpable. Tú eres la razón por la que sonrío. Me despiertas de los sueños en mi cabeza y me sacas de la oscuridad de la soledad. No hay conspiración en la forma en que nuestros corazones se encontraron. Es una vía de dos direcciones. Tú y yo. El deseo de la hora repetida... y la declaración del día en el que se sumaron las horas y los minutos. Te quiero mucho, Judas.
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