La larga serpiente de tonos verdosos se deslizaba por la hierba, pensando. Sí, podía pensar y recordaba muchas cosas.
Otra serpiente, más larga que sus congéneres, hermosa como ninguna que rehuyó de su presencia apenas tuvo la oportunidad.
Un príncipe que le quiso. Un príncipe que le acogió en su hogar como un ser humano más.
Una oportunidad. La oportunidad de vivir como una persona más.
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