viernes, 3 de enero de 2014

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0132 - 0321 - 0213 - 2013

Esta es la hora perfecta aunque tardía para iniciar un repaso del año pasado. El tercer día del año nuevo después de dos días en los que intenté cambiar actitudes y comportamientos que luego expondré. El 2013 fue un año desperdiciado en el gran y divino sentido de la palabra. Debo explicar muchas cosas para confirmarlo pero si de algo pueden estar seguros es que ignoro cuál sería la canción apropiada para él. Hay quien diría que "Sometimes" - No Doubt podría ser perfecta o la cursilería hecha melodía de "Still Into You" de Paramore, no obstante, mi balanza no se inclina a nada en especial en este momento específico.
Haciendo gala de mi habilidad para perder el punto de lo que escribo y aburrir a los lectores con nimiedades, retomaré.
El año pasado inicié con la misma resignación de todos los anteriores. Ir a estudiar la dulce ingeniería que tanto amé en compañía de mi gran repertorio de amistades y conocidos. Era un semestre por completo decisivo ya que me aseguraría mi continuación y mi interés por tan poco agraciada carrera. Todos ustedes saben que abarqué bastante más de lo que debía y no logré subsistir como un remedo de ingeniero.
Entonces todo ese esfuerzo que hice (porque hubo) y lo mucho que me concentré en comprender la perspectiva de un estudiante lógico, no hizo sino coartar mi tiempo. No sé cuántos libros leí en aquellos primeros seis meses del algo pero no puedo decir que fueron más de dos. Renuncié entonces a mis placeres espirituales de escribir y leer para enfocarme en estudios de ciencias físicas que no dieron resultado alguno.
Una gran sorpresa para mí cuando descubrí que los estudiosos literarios fueron capaces de aceptarme entre sus filas a pesar de mi catastrófica vida académica. Un halago sin duda que fue tan solo eso y me llevó a seguir malgastando mi tiempo.
Y mi dinero.
Utilicé entonces mi tiempo y mi dinero adquirido por mi trabajo intentando hacer menos ignorantes las mentes de ciertos jovencitos, para asuntos mundanos. Claro está que no es algo que no hubiese empezado a hacer hacía un tiempo. Gasté dos de los bienes más preciados en personas que probablemente no lo merecían o no valían la pena (no necesariamente las dos a la vez).
No es que ganara mucho dinero en esa época, comparado con lo que ahora devengo, pero aún así logré pagar más de lo que obtenía a cambio.
En realidad no importa mucho qué tanto gasté o con quién, sino el esfuerzo que tuve que hacer para conseguir el dinero y que aún así, haya sido en cierto sentido malgastado.
De cualquier manera el dinero es algo que se puede recobrar, el tiempo, no.
Y ese sí que fue derrochado como si fuera inmortal. Con personas, en situaciones que actualmente no me reportan ningún bien.
Y así, llegamos a mi cumpleaños, en el fabuloso limbo del año. Este, por completo ofuscado por las consecuencias de mis falencias académicas, pasó advertido solo por cortesía y le siguió una semana de tormento gracias a su servidor.
No tiene sentido recorrer ese punto. Da igual la hora.
Las mentiras crecían como enredaderas en la parte interna de la pared frontal de una casa, solo visibles hasta que se hicieron lo suficientemente grandes.
Sí, en el viaje, en el tiempo, en la rutina diaria, en los regalos.
Afortunadamente fueron enredaderas a las que se podía matar con pesticida y arrancar las raíces, tan solo esperando que no volvieran a crecer.
La segunda parte del año. Parecía oscura con su claridad característica. Aquella que el escribir ocasiona.
Debo agradecer a la persona que comprendió mi situación y que, a pesar de que no era su asunto, logró convencerme de acompañarle, a hacer algo por la vida.
Hablo de la actividad económica que consume mi vida actualmente pero que me da ese dinero que tanto necesito para dárselo a otras personas.
Hay muchos de quienes me distancié por esta ocupación y hay otros pocos que encontré y con los que pude compartir algún tiempo convirtiendo esto en un gran cambio y una limitación en el tiempo de mi vida.
Sin embargo, mi razón para vivir nunca cambió; sigue ahí y es la que me impulsa a seguir adelante y por la cual estudiaré el próximo año. Por ella es que alcanzaré mis logros y metas y si necesitan que se los aclare, jamás ha sido una persona.
Ahora me siento mejor que antes y es muy probable que nunca haya perdido ese sabelotodo que fui alguna vez en mi vida escolar.
Todo solo puede mejorar si conoces tus talentos y debilidades y sabes cómo utilizarlos.
Enamórate de tí mismo porque un día serás la única persona que tendrás - "Anklebiters" - Paramore
Por ahora solo me queda cerrar con los inesperados agradecimientos (si no sabe en qué parte de la lista se encuentra, pregunte).
Agradezco entonces a los mejores amigos que siempre están ahí y que escuchan a pesar de que yo sea obstinado y terco.
A mis amigos temporales que me escriben cada tanto y a los interesados que logran buscar la manera de hacerme sentir útil.
A los escritores, de los cuales solo conozco un color que me agrada mucho.
A los agentes, que no saben lo complicado que es encontrarte por completo.
A quienes no se rinden y logran hacer sonreír aun cuando es el peor momento.
A los desaparecidos que cuando aparecen solo lo hacen para contar a medias el chisme de sus vidas.
A los parientes, variados pero conectados a la vez, formando una gran cadena de soporte.
A las letras que eran falsas y a aquellas con las que intentaron herirme.
A las palabras que escribí y que fueron dirigidas a personas que no debían oírlas.
A las oraciones que formé, intentando conciliar mi molestia con el mundo y mi paz interior casi constante.
Finalmente, muchas gracias al 2013 por demostrarme como es que no debe ser un año de mi vida y qué es lo que debo hacer para evitarlo en el futuro.

2 comentarios:

  1. y unas hojas verdes aparecieron en el cielo, atraparon hasta el ultimo rayo de luz.
    una luz rosa que crecerá y estará contigo.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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