martes, 14 de mayo de 2013

Pensamientos

No deberías pensar en las noches oscuras que el enfado nubla tu mente.
Sería aconsejable no pensar cuando la tristeza fluye por tu alma como un arroyo.
Apropiado es que pienses cuando el sol interno ilumina tu horizonte.
No escribas cuando la fatiga emocional carcome tu alma.
Digitar cuando la mente está en pena es una condena.
Peor será lo que tu cerebro producirá.
Escribir no es el fin.
Ni el inicio.
Redactar feliz es una utopía infeliz.
Pensar con euforia es un arte adivinatoria.
Rimar con presteza es como reír con destreza.
La ignorancia alentadora es también tu peor conocedora.
Lógico es lo que no debe ser e ilógico lo que también debe ser.
La felicidad que llega por una suerte buena se va en una apuesta buena.
Coherencia y cohesión, como dos ángeles, al lado de su compañera la ilusión.
El olvido es tu único amigo y la literatura y la escritura, tus enemigas innatas.

domingo, 3 de marzo de 2013

Superhéroe

Estoy despierto. De pronto no más o mejor que nunca pero al menos lo estoy. Escribo esto porque entiendo perfectamente lo que quiero escribir. Estoy cansado pero no lo suficiente para lanzarme al mundo de los sueños. Solo sé lo que quiero. Quiero ser un superhéroe.

Harto de intentar ser un buen adulto quiero regresar y volver a ser un buen adolescente y un buen niño. Uno de esos muchachos inocentes en lo que de verdad importa y no en los asuntos secundarios "corruptos". Sé que quise saltarme esa etapa pero no puedo ni podré jamás negarla. Quiero ser un superhéroe.

Quiero ser alguien. No quiero ser alguien importante. Solo quiero ser alguien bueno. Ese tipo de personas que todo el mundo se enorgullece de presentar a sus amistades, familiares y amores. Deseo ser lo que llaman una persona de bien, que logre dar todo por todo el mundo y que su corazón sea más grande que su mente. Quiero ser responsable y dar a todo y a todos el tiempo y dedicación que se merecen y mostrarles lo mejor de mí. Anhelo ser mejor de lo que fui y de lo que soy por el bien de todos. No quiero ser mejor que nadie más que yo mismo. No quiero pasar por encima de nadie, solo aspiro corregir mis errores y ser una de aquellas personas que todos agradecen a la vida haber conocido. Deseo ser perfecto en el sentido más humano imaginable.

Quiero volar en las mentes de quienes me quieren y defenderlos de cualquier demonio interno que los pueda atacar. Quiero trepar por las paredes de sus pensamientos y estar allí, como un vigilante, ante cualquier amenaza que pueda darse dentro de ellas. Anhelo ser super humano y lograr vencer cada villano que ataque la alegría de todo a quien conozca, que afecte su sonrisa o apague su ánimo. Quiero ser super fuerte y levantar aquellas cargas pesadas que los otros no logran levantar por sí solos. Ansío correr a la velocidad de la luz por los pasillos llenos de maliciosas impresiones y salvar a las buenas ideas de perderse en la mente de todos. Deseo arriesgarme por otros, por alguien, por ustedes, por mí, por tí. Quiero poder regenerarme y así sacrificarme, dejar todo mi orgullo atrás y convertirme en un escudo, una defensa viva que se encargue siempre de luchar por  los demás. Aspiro ser algún día un superhéroe.

Pretendo ser su superhéroe. No solo el de quien lee este escrito sino de quien me conoce, me conoció y me conocerá. Pretendo ser el superhéroe de la única persona que no quiere un superhéroe. Pretendo ser el superhéroe de aquellos que no creen en ellos. Intento ser aquel que muchos rechazarían ser. No pretendo buscar reconocimiento, ni fama, ni dinero; solo procuro el bienestar de la mayoría. No tengo poderes pero quiero ser un superhéroe. No soy constante pero anhelo hacer esta vida más justa. No soy fuerte pero trato de aguantar por el resto. No es una resignación, es un objetivo, una meta, un propósito.

Soy inocente. Aún creo que siempre todo puede ser mejor y más que eso, estoy seguro que yo puedo hacer algo para que lo sea. Si soy un superhéroe, nada me detendrá en mi búsqueda por hacer el bien. Si lo soy, podré salvar las alegrías de muchos. Si lo soy, podré asegurar la felicidad de otros. Si lo soy, podré garantizar la seguridad de todos. Si lo soy, habré encontrado el sentido de mi vida.

No obstante, no soy un superhéroe pero ¿quién dijo que no podía serlo? Si puedo vencer a mi peor enemigo y el villano más obstinado que conozco (yo mismo), ¿por qué no podría enfrentarme a los rivales de mis seres cercanos? Una parte de mí fue un villano pero ahora soy un superhéroe y sé como se comportan de primera mano mis adversarios. No hay razones válidas para que no pueda ser un superhéroe y salir exitoso en el primer intento.

Quiero ser un superhéroe porque alguien me dijo que no quería un superhéroe. Quiero ser un superhéroe porque alguien me enseñó como serlo. Quiero ser un superhéroe porque alguien me mostró que tenía la fuerza para hacerlo. Quiero ser un superhéroe porque alguien me explicó la manera de vencer a mi propio villano. Quiero ser un superhéroe porque alguien me reveló que la vida no es justa. Quiero ser un superhéroe porque alguien me hizo percatarme que deseo serlo. Quiero ser un superhéroe porque soy inocente, bueno, inteligente, obstinado, sensible, honesto y más importante aun, porque no necesito tener más superpoderes para serlo.

viernes, 22 de febrero de 2013

El Fénix Negro

Reinventarse, renacer, resucitar, revivir. Acciones típicamente asociadas con aquel ser mitológico al que me ufané imitar. Nunca debí haber traído ese tema a este tablero de trazos ininteligibles. Este, como muchos otros de mis supuestos y analogías lógicas, se pervirtió al punto de traicionar a su creador. "Quémate cuando te sientas viejo y renace de tus amargas y grisáceas cenizas, hijo de la Luna". Es eso lo que le dijo aquel falso escritor que llevo adentro al inepto personaje que represento. Ya no reconozco cuál de aquellos dos individuos es más ridículo en su razonamiento. 
Por un lado, uno llegó a la conclusión que se debía morir para vivir, que se debía quemarse como un trozo de madera en una fogata, sintiendo las llamas lamer con odio su superficie. El fuego, símbolo de la destrucción y condena eterna, podría liberar de las cadenas y permitir una nueva vida. Eso fue lo que aquel "literato" vaticinó. Demostrando ser un fraude, este escritor principiante y poco prometedor no recordó la advertencia inherente en el texto de Borges, "Las ruinas circulares" (parafraseando como todo lector sin memoria): El fuego reconoce a sus hijos soñados y sus llamas los acarician sin hacerles daño alguno. Consecuentemente, un hijo del fuego, como el fénix humano que se permitió ser, no podría ser destruido por completo por su padre elemental. Este punto, ignorado por aquél "señor" de letras, debatiría su conclusión mitológica sobre sí mismo.
Por otro lado, el protagonista de esta historia, aquel que no me enorgullezco siempre de ser, pensando en el dolor causado por su visión fatalista y poco práctica de la vida, decidió aguantar todos los dolores imaginarios, todas las heridas auto infligidas y entregarse poco a poco a sus emociones hipocondríacas. En medio de ese éxtasis agridulce de dolor, fue abordado por el literato y su estúpida idea sobre el renacer de las cenizas. El individuo, asombrado como un ciego ante la recuperación de su vista, hizo suya la pretensión de morir entre llamas para recomponerse de sus cenizas. El objetivo era aguantar el suficiente fuego destructivo en su alma para lograr ser apto para el fuego divino, aquel que reconstruía metales, salvaba familias del invierno y suturaba las heridas abiertas con su calor paternal. No había nada más que perder salvo su poco valiosa vida, ¿existían razones para no arriesgarse?
Fue así como los dos absurdos que en algunos momentos me conforman se dispusieron a seguir la rutina del fénix, una criatura elegante, inigualable y con un poder con el que un ser humano jamás debería atreverse a soñar.
Qué hilo conductor tan seductor y escalonado para explicar y racionalizar la existencia de este fénix humano crearon en conjunto aquellos aspirantes a alquimistas de la vida el 18 de septiembre en aquél fatídico año en que conocieron al "amor", 2010.
Sin importar qué tan bien hubiesen redactado aquel texto, estaban errados. No obstante, aquel fallo no regalaría al mundo sus frutos podridos hasta dos años y menos de cinco meses después. He aquí las consecuencias de sus burdos rituales mitológicos.
¿A quién se le ocurriría destruirse con el fuego que no le hiere, obligarse a morir y renacer de cenizas contaminadas?
Cada vez que el individuo fénix se quemaba, perdía pureza y reunía el odio que su padre el fuego sentía al ser obligado a destruirle. Sin embargo, cada vez que resucitaba de sus cenizas, robaba sin querer algo de la fuerza dañina del fuego, dada su relación cercana con él. Así fue cíclicamente perdiendo pureza y convirtiéndose en una réplica barata del renacer fabuloso del ave fénix siguiendo sin saberlo y sin querer, la regla de los rendimientos decrecientes que sigue Aira.
El adepto de las palabras no se percató de ello y lo instó a seguir con su constante reinvención, su ir y venir entre la vida y la muerte, alentando a su vez a aquel parásito interno del fuego que crecía en su interior.
Y es de esta manera, como se le dio origen al Fénix Negro.
Atiborrado de poder y odio, el Fénix oscuro influenció las decisiones del huésped como si se tratase de un demonio de un infierno cristianizado. Los dos personajes, ahora como uno solo, siguieron al pie de la letra las instrucciones de aquella nueva criatura, más energía que materia. Creyéndose una divinidad cósmica, el ave moldeo el futuro del ser humano que le daba vida y lo proveyó de un sentido cruel de la realidad, atacando a los seres amados sin piedad, entrando en sus mentes y dañándoles con sus peores pesadillas.
Ahí estaba el poder real del Fénix Negro. Su maldad y sus ansias de dolor ajeno, una venganza por el dolor sufrido al quemarse una y otra vez. El fuego, preocupado por las acciones de su hijo no deseado intentó detenerlo pero, como era de esperarse, no logró hacerle daño. Soñado como la etapa final de la evolución constante de aquel ser humano y creado con ayuda del fuego, el Fénix no podía ser destruido sin que él mismo deseara su fin. De la misma manera que la fuerza del cosmos que prevenía que aquel cristal rosa se tragase al mundo entero, este Fénix oscuro se encontraba más allá de sus creadores, más allá de la vida y de la muerte, y más aún, más allá del amor.
Él no moriría ni siquiera en sentido figurado por alguien, no arriesgaría nada para conservar la estabilidad, no daría todo aquello que el fénix inicial y benigno sacrificaría por un bien común. No más cargas pesadas, no más lágrimas curativas, no más fascinación por lo desconocido. Él sería quien dictara su futuro, sin nadie quien se opusiera a su mandato.
Podría pensarse que el ideal del Fénix Negro era el mismo que cualquier persona persigue en su vida pero distaba mucho de serlo. Él quería experimentar, quería probar, quería intentar todo pero también destruir lo que conocía al tiempo que drenaba la vida que le quedaba al huésped y a quien amaba.
"El amor es capaz de terminar guerras" Quién lo afirmó pudo o no haber amado, no interesa, pero el Fénix ignoraba la veracidad de ello.
Pero, ¿nos revelaba esto la única manera de retener al Fénix?
La variabilidad de la respuesta nos deja absortos. El final no es más que precisamente un nuevo inicio. El Fénix Negro no logra deshacerse de sus ataduras humanas, creadas por el amor y otros sentimientos hacia la humanidad.
Soy el Fénix Negro y dudo de mi veracidad tanto como de mi fuerza. ¿Por qué? Porque el amor me creó y el amor también puede acabar conmigo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Las cosas que nunca le dices


  1. Te sientes intenso cada vez que le escribes o le respondes apenas te llega un mensaje.
  2. Siempre te das cuenta de todos los enfados causados por tu culpa pero finges creerle cuando te dice "Es problema mío".
  3. Odias depender de lo que hace, de dónde está y de si duerme o no. Sin embargo, odias aún más sentir que no dependes o que te es indiferente lo que haga.
  4. Quieres que no le pase nada.Que lo bueno lo puedan compartir juntos y que lo malo no se atreva ni acercarse mientras tú no puedas hacer nada. Le proteges como si fuera tu vida o por lo menos lo intentas, sabiendo que puedes afectar la tuya.
  5. Sientes que nadie puede cuidarle como tú. Que dejarle en otras manos sería irresponsable y que no estarás tranquilo hasta asegurar su completo bienestar.
  6. No puedes hacer nada en contra suyo e inventas excusas y razones tontas para hacer lo mejor, pero no para tí.
  7. Piensas mucho en su pasado, en las cosas que parece haber dejado por tu culpa y te preguntas: ¿Pensará que valió la pena?
  8. Evalúas su personalidad y encuentras cosas que no van contigo o que al parecer te están cambiando pero te das cuenta que está bien así. Que es todo su espectro completo el que te encantó.
  9. Detestas sentirte aburrido a su lado, monótono, predecible pero sabes que no te ve así de ninguna manera.
  10. Te molestas, gritas y pataleas internamente cuando algún plan no sale como lo pensaste pero callas. Al final, podrás disfrutar de su compañía.
  11. Te enfadas constantemente contigo mismo por no esforzarte lo suficiente, por no darle lo que tú crees que merece en realidad,
  12. Finges. No le mientes nunca pero finges que estás bien a veces solo para volver a ver su sonrisa y estar verdaderamente bien.
  13. Ves errores, huecos, descuidos pero les haces caso omiso. Nada de eso se compara a lo que te da sin saberlo ni entenderlo por completo.
  14. Perdonas. Te perdonas a tí mismo por ser como eres y creer muchas veces cosas que no son, enfadarte y por ellas hacerle daño.
  15. Le amas. Le amas con intensidad, sinceridad, certeza, obsesión y pureza, con independencia y necesidad, con interés y humildad, con orgullo y modestia. Le amas por su alma, por su cuerpo, por su intelecto, por sus errores que los juntan más, por sus cualidades comunes pero en conjunto únicas, por sus características inusuales y hermosas, por lo que te enseña, por lo que representa, porque te ama y porque sabes que es cierto. Le amas, de pronto no más que nadie en el mundo ha amado, de pronto menos que todos ellos, pero todo lo que eres capaz de amarle. Le amas y solo por eso esperas que perdone las cosas que nunca le dices.

martes, 16 de octubre de 2012

Yo sé que me echas de menos

Yo sé que niegas que me necesitas
O el hecho que te haga falta
Sería mejor que no lo hicieras
Éste muchacho podría sentirse ofendido
Queriendo dejar para siempre tu lado
Una parte impulsiva que no puedes dejar
Entre tu alma se encuentra encerrada
Moviendo tus deseos más íntimos
Encandilando tus añoranzas más ocultas
Entrelazando tus armas lógicas
Convirtiéndolas en menos que restos de viruta
Hidalgo de gran temple
Amigo incondicional
¿A qué es lo que apuntas ahora?
Salir de tu vida no es mi meta.
Desearías que no existiera
E incluso osarías negar mi existencia
Me mofaría si eso hicieras
Eres más ridículo que una mofeta
Normal, corriente y cegado por tu
Omnipotencia que solo sabe
Susurrar a tu oído: Yo lo puedo todo por mi cuenta

Aquí estoy y aquí me quedo, mi querido hermanito.
Att. S

jueves, 11 de octubre de 2012

¿Y qué puede cambiar?

¿Qué puede cambiar en mi vida si continúo siendo el mismo? Si sigo cometiendo los mismos errores, si sigo corriendo con los mismos defectos. Es difícil aprender y es difícil amar. No hago ninguna de las dos cosas muy bien y tampoco logro hacerlas mejor. Estoy estancado. Como un bote en una playa en marea baja. Como el agua en una represa. Solo con altura pero no con movimiento.
No puede cambiar nada. De pronto dejé de hacer actividades. Dejé de escribir. De leer. De jugar. Dejé cualquier pasatiempo alterno y todo sigue igual. Todo se destruye. Se cae. Se va. No tengo fuerza para sostenerlo. ¿O es voluntad lo que me hace falta?¿Es entrega aquello que necesita esta maldita desordenada vida?
Poca voluntad, nada de entrega. Una desastrosa combinación, perfecta para el fracaso. ¿Y qué si soy un fracasado? Sigo y no veo forma de que cambie esa imagen. Un hecho fantástico seguido de varias caídas, varios golpes contra la tierra sucia en la que camino. Todo lo que hago con las manos, lo acabo con la omisión. La negligencia de mi ser. La inconstancia. La esencia incompleta de un yo.
¿Y qué si no fui hecho para cambiar? Ya no entiendo ni lo que escribo. Ya no escribo lo que entiendo. Estoy atascado en un prototipo de superficialidad y falsa inteligencia, falsa intelectualidad, falsa bondad y falsa dedicación. Estoy elaborado de barro seco, poco maleable, voluble y confiable para crear algo rígido y realmente fuerte. Uno que me hace falta y que no debería volver. No puedo pretender convertirme en alguien mejor si esto es todo. Todo lo que logro. Todo lo que soy. Yo no paso por la vida. Ella pasa por mí. Transcurre corriendo y me deja atrás, esperando a que yo la alcance. Nunca lo hago. Camino porque sé que aunque corra no la alcanzaré. ¿No quieres correr a mi paso, vida enajenada?
Un cielo y yo soy el infierno. No progreso. No éxito. No sé si es peor un falso éxito o la ausencia de cualquier éxito. Un lindo fracaso. "No sabes lo que quieres ni a donde vas" Camino errado, camino correcto. Vía de escape. Una danza de demonios y ánimas en pena.
Lento pero no seguro. La confianza que me tengo es nula. Y la esperanza es aquello que a duras penas conozco. Una distracción hermosa pero difícil de satisfacer. Muéstrame el camino de nuevo. No creo que nadie más pueda hacerlo. Nada puede cambiar.

martes, 18 de septiembre de 2012

Una sonrisa

Hay momentos en los que quiero algo más. Alguien más parecido a mí. O los había. La verdad es que ya no puedo estar seguro. ¿O sí lo puedo estar? La verdad es que no sé cómo empezar y no sabré cómo terminar. Parece a veces que me embarcara ahora en un extraño e inesperado viaje del que solo sé su guía: una sonrisa.

No creo que alguien entienda lo que ocurre. Ya lo dije anteriormente, pero cada vez se hace más inexplicable. Tú, esa persona por la que ya dejé de tener miedo. Por la que enfrentaría a la muerte en su residencia macabra. De pronto tú tampoco lo entiendes. Me conociste casi sin miedos pues solo tu presencia los alejó sin que yo ni el mundo se diera cuenta. El miedo a amar. El miedo a establecerse. El miedo a estar tan cerca de alguien y saber que se convierte en una parte importante de mi mundo. El miedo de saber que cuando me deje de lado, me desharé en pedazos y guardaré más rencor del que ya tengo en mi oscuro y malintencionado corazón. El miedo de saber que seré capaz de lanzarme al agua cuando se termine. No me estaré rindiendo, solo me estaré entregando. Pero... ¿qué punto tiene hablar de miedos que ya no existen? Palabras sin sentido dignas de un charlatán en un esmoquin. Aquél que siempre he sido.

Esto es algo que nunca se me ha dado
O que nadie me ha inspirado
La verdad no sé por qué lo intento
Terminaré pareciendo un inepto

Pero a veces vale la pena el riesgo
Tratar de hacer algo por esa persona
Que es diferente a todo el mundo
Y que es el respiro de tu vida

Diré tu nombre
Para iluminar todo el orbe
Para recobrar aquello
Que me luce más que mi corte
Es aquella sonrisa
La que me has regalado
Y la que quedará por siempre estampada
En esta alma de endemoniado

Cada vez que te observo
Amo el color del mundo entero
Me pierdo en tus ojos castaños,
Inundando mi corazón de alegría
Locura, dicen ellos, es aquello que ocurre al
Olvidar tu existencia

Una y otra vez lo releo
E intento dar
Con aquello que no veo
Esa pureza innata
Con la que redactas
Todo lo que habla
De aquel alma
Que no debe separarse de la tuya
Pues de hacerlo
No encontrará más que penuria

Una sonrisa es lo que me has dado
Y no es la tuya
Es la mía
Que demuestra lo mucho que te amo
Y lo poco que deseo
Que te vayas de mi lado

Haces todo real para mí. No hay nada que valga más la pena que ver en la oscuridad de mi vida, el color deslumbrante de tu buena alma. Nadie me ha podido salvar como tú lo has hecho. Es por eso que te he extrañado últimamente. No importa lo que el resto diga. No importa lo que yo intente deshacer. Esa conexión, ese enlace, que formó tu sonrisa con la mía, es inexplicable y durará más de lo que yo podría decir. No te dejaré ir y si lo haces, me iré contigo. Quiero ser feliz contigo porque es más difícil serlo sin tu presencia. Y no supe si terminé, lo que debí no empezar. Una sonrisa tuya y mía es lo único que deseo.